Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tuteo

Sergio Martín eligió la informalidad para sus entrevistas con los candidatos, aunque no tanta como Bertín Osborne. En ‘La noche en 24 horas’ sigue imperando la serenidad

Sergio Martín, conductor de 'La noche en 24 horas'
Sergio Martín, conductor de 'La noche en 24 horas'

Los vientos de cambio nos han traído el tuteo. Como todos competían en cercanía, los aspirantes se han tuteado en los debates, y se llamaban por el nombre de pila; Pedro, Pablo, Albert. Cuando se vieron ante Soraya Sáenz de Santamaría dudaron: es de su edad pero vicepresidenta, y solo con ella usaban el usted. Bertín Osborne tuteó a sus invitados, que solo fueron Rajoy y Sánchez, repetía tacos como “coño” y les decía cosas como “fenómeno”. La excepcion: el cara a cara Rajoy-Sánchez fue de usted y de señor, pero se se soltaron lo de indecente y miserable.

Sergio Martín ha tuteado a los candidatos en sus entrevistas en el canal 24 Horas de TVE. Encorsetado por las normas que le obligan a cronometrar el tiempo que dedica a cada uno, Martín se quitó otros corsés: el del usted y el del plató. Así que dialogó con los políticos a lo Salvados: acompañándolos en sus viajes, a bordo del coche, y luego presenciando desde el fondo sus actos electorales. Con Rajoy parecía que se le iba a escapar un usted y se reprimía. Estaba con él la jornada de Pontevedra, pero se perdió el infame puñetazo, aunque luego pudo acercarse e interesarse con un “¿cómo estás?”.

La noche en 24 horas, el programa que conduce el descorbatado Martín, ha mantenido la serenidad que lo distingue de otros espacios que prefieren el tertuliano-estrella provocador. También tiene alguno de esos, pero predomina lo relajado. Sí se notó, ay, que la selección de comentaristas era menos plural según se acercaban las urnas.

El mejor ahí sigue siendo Pepe Hervás, un veterano que se las sabe todas. Sus miradas a la prensa nacional o mundial son finas, agudas, sin una palabra de más, aunque alguna vez se trabuque leyendo. Él no se quita la corbata. Un tipo serio (y sólido) en tiempos informales (y frívolos). A los políticos no sé, pero a este periodista de los que quedan pocos le hablaría de usted.