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El último hombre

La fortaleza de 'El último hombre en la Tierra' reside en el peculiar sentido del humor de su protagonista, un Forte que se ha ganado un puesto en las ceremonias de premios televisivos de este año

El último hombre

¿Qué haría si fuera la última persona que quedara sobre la Tierra? Una vez superado el impacto inicial, una opción es olvidarse de la cara dramática y pasar a la parte divertida. Ese es el momento en el que uno se da cuenta de que ya puede hacer lo que le dé la gana donde le dé la gana y sin que nadie le diga nada. Puede autoproclamarse presidente del mundo. Vivir en ese casoplón de ensueño. Tener el supermercado como almacén. Saltarse semáforos en rojo. Pasearse desnudo. Descuidar la apariencia física. O, por qué no, utilizar una piscina como retrete, como hace Phil, el protagonista de la serie El último hombre en la Tierra.

Todo eso será divertido por un tiempo, pero el ser humano es sociable por naturaleza y ser el último hombre en la faz de la Tierra no es fácil. Phil recurre a lo que hizo Tom Hanks en Náufrago: pintar ojos y boca a una pelota y hablar con ella como si de un ser humano se tratara. En este caso, varias pelotas. Todo un grupo de amigos silenciosos. Así hasta que descubre que en realidad no está tan solo como pensaba y en el planeta sí hay otros seres humanos. Entonces queda al descubierto que, en realidad, las prioridades, los instintos y los deseos de las personas siguen siendo los mismos por mucho que haya cambiado la situación.

La comedia creada y protagonizada por Will Forte, emitida en Fox en España, explota bien ese punto de partida tan alocado como prometedor. Su fortaleza reside en el peculiar sentido del humor de su protagonista, un Forte que se ha ganado un puesto en las ceremonias de premios televisivos de este año. El resultado es una serie diferente al resto de comedias, original, con momentos muy divertidos y una pareja protagonista de esas que odias y quieres al mismo tiempo, insoportables y tiernos a la vez. Pero condenados a entenderse, a soportarse y conformarse con lo que hay. Al fin y al cabo, son los últimos hombres en la Tierra. O casi.

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