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MÚSICA

Julia Holter: “Los que hablan son personajes. Me da miedo confesarme”

La californiana, una de las voces más alabadas de su generación, publica 'Have You in my Wilderness', su cuarto disco en cinco años.

Julia Holter.
Julia Holter.

Julia Holter pospone una semana la entrevista por motivos de salud. E incluso entonces y por teléfono no se la percibe en muy buen estado. “No es nada grave, pero me siento un poco débil todavía, no te voy a mentir. No es algo que me pase a menudo y es raro. Sobre todo, porque no soy de esas personas que son capaces de estar quietas una semana”.

No hace falta que lo jure. Hasta para estos tiempos en los que ya no hay reglas que indiquen cada cuánto tiempo resulta razonable entregar un disco, el ritmo de Holter, cuatro desde 2011, es más que acelerado. “Lo que pasa es que mis discos han crecido de forma paralela. Algunas de las composiciones de este son de 2010, pero estaban guardadas porque no encontraban su sitio. Have You in my Wilderness es un contenedor de canciones que cuentan historias que no están conectadas entre sí”.

Sea Calls Me Home, primer sencillo extraído de Have You in my Wilderness.

Es curioso que todo su trabajo proceda del mismo punto de partida y se bifurque buscando el contenedor exacto, porque, en esta evolución acelerada que lleva, su trabajo se ha simplificado. En todos los sentidos. Algunos realmente buenos. En 2011, Holter llamó a su primer disco Tragedy, en referencia a la obra Hipólito, de Eurípides. La canción que abría el álbum la tituló ‘Intenta hacer de tu vida una obra de arte’. Aunque el concepto era un tanto pretencioso para una veinteañera californiana, eso resultaba secundario al lado de unas canciones deslumbrantes. Registrado en una habitación de su casa parecía como si los añorados Broadcast hubieran vuelto a grabar esas bandas sonoras que imaginaban.

Sus dos siguientes grabaciones, Eksta­sis (2012) y Loud City Song (2013), iban desprendiéndose de capas. Holter debe parte de su éxito al triunfo de Beach House. Muchas de las canciones de la californiana son primas del dream pop que el dúo de Baltimore popularizó hace unos años, pero sus historias son menos abstractas. “Parto siempre de un detalle. No se trata de que sean relatos, pero digamos que miro a alguien e intento colocarme en su piel. No soy yo la que habla, son personajes”. Sus personajes, que tienen nombres —en los títulos de sus canciones aparecen Lucette, Betsy, Vasques, Felix o Maria…— viven en un mundo real en el que  algo falla, una especie  de vibración. Algo que no cuadra del todo y recuerda que esto es solo una creación artística, no una confesión. “Es difícil de explicar, pero cuando siento que el arte se acerca demasiado a la vida, intento separarlo. Me da miedo ser demasiado confesional. No por quedar al descubierto, sino porque mi vida no es tan interesante”.

Betsy on the Roof 

Es muy de dejar pistas. Musicalmente va soltando rastros de sus influencias. Un saxofón ochentero por aquí, un eco de los Smiths por allá, unos violines clásicos salidos no se sabe muy bien de dónde… En Have You in my Wilderness llama la atención la forma en la que en ocasiones imposta la voz. Especialmente, cuando se sienta al piano parece intentar un color más masculino. Un timbre que está entre el de Nico y el de John Cale. “Supongo que es por eso por lo que me preguntan si a veces escribo desde la perspectiva de un hombre”, bromea. Porque a pesar de tener una voz delicada y dúctil, Holter ha asegurado alguna vez que la odia, cantando o hablando. "Lo dije, me pillaron en un mal día. No es exactamente así, soy muy autocrítica y a veces cuesta reconocerte en lo que has hecho. Solo yo conozco la diferencia entre lo que quiero hacer y lo que hago. Y en algunas ocasiones es muy grande, te lo aseguro".

Nacida en 1984 en California, pronto empezó a interesarse por la música. Centró sus estudios en esa materia, hasta el punto de que su instituto estaba especializado en la enseñanza de la música y las artes, pero asegura que no se sentía cantante, ni autora, ni pianista, ni capaz de subirse a un escenario frente a otros. “Es curioso, siempre me interesó como forma de expresión, pero lo que me gustaba de la música es que es muy física. Esto puede parecer una tontería, pero la primera vez que compuse una canción simplemente pasó. Me senté a escribir algo y salió una canción. Yo no buscaba ser autora. Yo quería una educación digamos académica. Mi objetivo era ser profesora,  pero eso tampoco era para mí”.

En 2007 entra en CalArts, una institución de la que también han salido otros músicos que no encajan en una categoría concreta, como John Maus o Ariel Pink. Allí descubre los placeres del “hazlo tú mismo”, y en esa libertad se reconoció. “Me encanta todo lo que tiene que ver con el estudio menos el estudio en sí mismo. Esa sensación de tener que entrar con todo muy claro, sabiendo exactamente lo que vas a hacer y cómo. Así que el software que me permitía trabajar en casa es muy liberador. No es que lo haga todo en una semana, es exactamente lo contrario, lo grabo una y otra vez, pero sin presión”.

Hablando de presión, ¿cómo se siente siendo la niña mimada de la crítica? ¿Es bueno o malo que cada paso que da sea jaleado, que todo el mundo le diga todo el rato lo buena que es? “Intento no leer nada. Me mantengo lo más aparte posible de eso. Por algún motivo parece que lo que hago conecta rápidamente cada vez con más gente y eso es bueno, porque da libertad, pero me causa un poco de sonrojo leer cosas buenas de mí. No soy para tanto”.

Have You in my Wilderness está publicado por Domino / Music As Usual.