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Sin tapujos

La 2 nos ofreció el martes la posibilidad de revisitar 'Esa pareja feliz', singular película que, sin tapujos, nos mostró de dónde venimos y, casi, a dónde vamos

Sin tapujos

“Es el comienzo de una década crucial: años 1951 y 1952. Esa pareja feliz no es una gran película, pero después de ella nada volvió a ser lo mismo en el cine español”, escribía con acierto el excelente crítico y guionista Ángel Fernández Santos. Y así fue. Dos jóvenes directores, Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem debutaban conjuntamente con este largometraje y, con ello, superaban y trascendían el ampuloso cine de posguerra. La primera secuencia de la película es una divertida parodia del estilo cinematográfico Juan de Orduña y su Locura de amor sobre Juana la loca, un cine que en plena posguerra rehuía del presente para regodearse en un mixtificado pasado que ensalzara lo que el régimen entendía por “valores patrios”.

Bardem y Berlanga hicieron exactamente lo contrario: fijarse en el presente y diseccionarlo sin miramientos. Pensiones de mala muerte, habitaciones de realquilados, negocios de pacotilla con pequeños estafadores, corralas vocingleras, censura (“vaya, ya han cortado el beso”, protestaba una joven en el cine del barrio), apagones eléctricos, radio-galenas, un tiempo y un país pobre y reprimido que el talento de dos jóvenes puso de manifiesto sin acritud, incluso con ciertas dosis de ineludible amabilidad.

En 1951, año de su realización, el Gobierno del dictador Francisco Franco incluía nombres como los de Carrero Blanco, Blas Pérez, Girón de Velasco, Fernández Cuesta o Arias Salgado, entre otros, es decir, droga dura. No estaban los tiempos para muchos experimentos de vanguardia y sin embargo Esa pareja feliz supuso en alguna medida el equivalente al neorrealismo italiano, una nueva forma de ver y narrar la realidad y un intento estético de acortar distancias con el cine europeo.

El pasado martes La 2 nos ofreció la posibilidad de revisitar esta singular película que, sin tapujos, nos mostró de dónde venimos y, casi, a dónde vamos.