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Semana negra en RTVE

La retirada del programa de Buruaga es un duro golpe al presidente de la televisión pública, José Antonio Sánchez, criticado por alardear de que vota al PP

José Antonio Sánchez, durante una comparecencia parlamentaria.
José Antonio Sánchez, durante una comparecencia parlamentaria.

El fracaso de la tertulia política Así de claro, presentada por Ernesto Sáenz de Buruaga, es el más flagrante fiasco de la televisión pública, a las órdenes de José Antonio Sánchez. A la rebelión de la audiencia, que ha provocado la retirada del programa tras la tercera emisión, se ha unido esta semana el aluvión de críticas que han caído sobre Sánchez por jactarse durante su comparecencia en el Congreso de votar al PP, el partido que le nombró para el cargo. “Yo voto al PP y seguiré votando al PP”, respondió a una interpelación de Izquierda Plural. Y añadió en tono provocador: “A quien no he votado nunca, ni voy a votar en mi vida, es a Izquierda Plural”.

Los principales grupos de oposición consideran “inaceptables” tales declaraciones y no han tardado en solicitar la dimisión de Sánchez. Perciben que alardear de votar a un partido no es la mejor garantía de “independencia informativa”. Izquierda Plural, directamente aludida, afirma que es “estúpido” que el responsable de la radiotelevisión pública presuma de ser del PP y ve tal ostentación como algo “bochornoso”. “¿Es pecado votar al PP?”, ha preguntado la diputada de ese partido Celia Villalobos.

El escándalo desatado en la comisión de control de RTVE llegará el miércoles al Pleno. El líder de la oposición, Pedro Sánchez, tiene previsto preguntar directamente a Mariano Rajoy sobre la condición de “votante fiel” del PP del máximo responsable de la televisión estatal.

También los profesionales de la corporación han arremetido contra unas declaraciones que, en opinión de los Consejos de Informativos, “comprometen gravemente la credibilidad y la imagen de independencia a las que están obligados los servicios informativos”. Esos organismos han aprovechado para pedir la dimisión de Sánchez y reclamar de nuevo que el presidente sea nombrado por consenso parlamentario. RTVE ha declinado hacer comentarios.

Tampoco la radio pública ha estado al margen de polémicas. El pasado martes, tras la muerte del dirigente socialista Pedro Zerolo, el director de informativos de RNE, Alberto Martínez Arias, ordenó no arrancar el boletín de las 10.00 con la noticia. “No dio ninguna alternativa, solo impuso que no se abriera con Zerolo. El criterio no era compartido por la editora, que se negó a leer el boletín, al igual que el resto de los compañeros”, explican fuentes de la emisora. Tras momentos de tensión, finalmente, el jefe de informativos dio marcha atrás y la editora abrió el boletín con el fallecimiento de Zerolo.

La semana negra de Sánchez comenzó con la retirada del programa de Buruaga. El regreso del periodista a la televisión pública —responsable de los informativos en la etapa de José María Aznar— fue un empeño personal del presidente de RTVE. Una apuesta no compartida por directivos de la cadena y tampoco por parte del consejo de administración de la corporación. Buruaga representaba una manera añeja de hacer televisión. Un viejo modelo de debate incompatible con los nuevos tiempos.

Y así lo ha visto el público. A la tercera entrega (se preveían 27), TVE ha cancelado Así de claro “al no haber alcanzado los objetivos esperados de audiencia”. Tanto la cadena como la productora que lo puso en pie (Pulso, filial de Secuoya) habían calculado una cuota de pantalla del 10% (1,7 millones de espectadores). Pero los resultados han estado muy lejos de las expectativas. Arrancó con un 6,5% (976.000 televidentes) para bajar en las sucesivas entregas al 5,7% y al 5,1%. No era precisamente un proyecto barato: 81.000 euros por edición. 3.000 percibía el presentador y 500 cada invitado.

Tres fracasos en cadena

Ernesto Sáenz de Buruaga, José Luis Moreno y Los Morancos forman el triángulo que escenifica los fracasos del actual equipo gestor en TVE. El programa Así de claro estaba anclado en el pasado. Aunque con un decorado más moderno, muchos de los contertulios eran los mismos que hace una década pisaban el plató de Madrid opina, tertulia política conducida por Buruaga en Telemadrid.

Tintes rancios reflejan las otras dos grandes apuestas en el área del entretenimiento: el ya desaparecido programa de variedades La alfombra roja, producido por Moreno, y el concurso vespertino Jugamos en casa, con Los Morancos como anfitriones, que ronda el 6%.

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