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Un mito de la poesía portuguesa

Daniel Faria es, probablemente, el poeta de su generación que ha dejado una huella más profunda en la poesía portuguesa

Un mito de la poesía portuguesa

La célebre frase con la que Fernando Pessoa recordó a su añorado amigo Mário de Sá-Carneiro (“mueren jóvenes los que los dioses aman”) bien podría aplicarse a Daniel Faria (1971-1999), probablemente el poeta de su generación que ha dejado una huella más profunda en la poesía portuguesa. De muy temprana vocación sacerdotal (como José Tolentino Mendonça, otra de las voces más autorizadas de la última poesía lusa), la vida de Faria se malogró por un accidente doméstico ocurrido en el monasterio benedictino de Sindeverga, donde era novicio, y cuando solo había publicado dos libros: este Explicación de los árboles y de otros animales y Homens que são como lugares mal situados, ambos de 1998. Ya de manera póstuma, en 2003, apareció su Poesía reunida, que incluía un último libro publicado en 2000 (Dos líquidos) y tres poemarios de juventud, y que sirvió para construir una especie de leyenda alrededor del autor, provocada tanto por su temprana muerte como por la calidad de su obra.

Explicación de los árboles y de otros animales, traído con felicidad al español por Luis María Marina, permite por primera vez al lector de nuestro idioma adentrarse en un libro de Faria, tras sus poemas recogidos en antologías como El arte de la pobreza. Diez poetas portugueses contemporáneos, de José Ángel Cilleruelo (2007), o Photomaton. Nueva lírica portuguesa, de Andrés Navarro (2011). Marina, además, presenta al empezar el volumen un amplio fragmento de otro elemento importante en la elaboración del aura enigmática que rodea a este autor: su única entrevista, concedida algo menos de un año antes de su trágica muerte. En ella, Faria ofrece algunas de las claves que ayudan a desentrañar su poesía: la misteriosa dimensión de la luz (“injerto la luz  / en todo lo que nombro”), el fulgor de la palabra poética como revelación (“¿Cómo he podido olvidar el camino hacia fuera?”) o la “materia de los silencios” como elemento de trabajo. Sobre esos motivos, enraizado en una tradición nacional que lo emparenta con nombres sagrados de la poesía portuguesa como Ramos Rosa o Herberto Hélder, Daniel Faria nos ofrece un libro que conjuga con sabiduría altura y profundidad, en el que el tono hímnico no abandona nunca el territorio de la intimidad (“También los corazones de los hombres arden / Beben vino, leche y agua y no apagan / El amor”) y en el que los elementos propios de su tradición histórica (los textos bíblicos, San Juan, Santa Teresa, cierto José Ángel Valente) se articulan en torno a la búsqueda de lo inefable a través de la esencia de las palabras.

Explicación de los árboles y otros animales. Daniel Faria. Traducción de Luis María Marina. Sígueme. Salamanca, 2014. 192 páginas. 17 euros.