Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Hasta el miedo es hermoso

La construcción de la felicidad: así podríamos definir el poso que en el lector deja el último poemario de Benjamín Prado

Hasta el miedo es hermoso

La construcción de la felicidad: así podríamos definir el poso que en el lector deja el último poemario de Benjamín Prado, Ya no es tarde. Un libro en parte autobiográfico que asume la sustancia de la vida en la etapa de la madurez y del redescubrimiento del amor con una mirada optimista: domina en él la cotidianidad compartida y la certidumbre de que “nunca es tarde” para la plenitud vital. Así, a lo largo de la lectura asistimos a una meditación de doble cara: sobre el tiempo y sus efectos (que adquiere una alta intensidad emocional en ‘Su viva imagen’, una evocación de la madre muerta), y sobre el propio poema, al que confiriere la doble condición de experiencia y misterio además de subrayar su condición perdurable (‘Un poema que el tiempo ya no pueda vencer’).

Si bien estamos ante un libro de amor, en él cabe la autobiografía cultural y las lecturas (Pessoa, Quevedo, Borges, Ajmátova), el viaje filtrado por una intimidad entre celebratoria e inaugural (“Hasta el miedo es hermoso desde que estamos juntos”) y la opción por lo vivido por encima del artificio cultural, libresco (“¿Fue feliz el que dice: —He olvidado mi vida, / pero recuerdo todos los libros que leí?”). Ese recorrido, que se desarrolla mediante una dicción directa, coloquial, aunque no desatienda lo imaginativo y la metáfora, y propicia al destello aforístico y a la sentencia (“Mentir hace que la verdad no duela”), se proyecta más allá de la intimidad. No en vano en el libro asoma la historia, que adquiere un significado dramático en la evocación de Palestina. Y se muestra la conciencia colectiva a la luz de los poetas sociales (“Leeros fue soñar con un idioma / sin la palabra usura, / sin miseria”) y de la apelación a un presente al que el poema no debe dar la espalda. Ya no es tarde confirma la apuesta de Prado por una poesía “de lo real”, en la que la imaginación esté al servicio de la experiencia, de las demandas de lo cotidiano: “Un poema que mires / como los pasajeros consultan sus relojes / en la estación del tren”.

Ya no es tarde. Benjamín Prado. Visor. Madrid, 2014. 96 páginas. 18 euros

 

Más información