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David García, ganador de la segunda edición de ‘Top Chef’

Las filtraciones se confirmaron en la reñida final entre dos hábiles cocineros catalanes

David García, ganador de la segunda edición de 'Top Chef'.
David García, ganador de la segunda edición de 'Top Chef'.

El rumor se convirtió en noticia. Esa filtración el pasado noviembre de un comentario en Trip Advisor de un cliente fiel de David García felicitándole, no fue un espejismo. Los espectadores del programa de Antena 3 Top Chef vieron cómo ganó el joven cocinero catalán de 26 años (en un dilatado espacio, ya grabado, que empezó a las 10.30 y rozó la una de la madrugada). Tras una reñida final, culminando 15 semanas de batalla culinaria con otros colegas profesionales en su mayoría de notable nivel, el sentimiento y la precisión de García se impusieron como plato fuerte de la segunda edición española de este formato internacional.

El último duelo fue un derbi catalán de afilados cuchillos. David García, el chef de los diminutivos –verdurita, salsita, pichoncitos...- del buen rollo y la amabilidad, que ya se ha acostumbrado al apodo de Ratatouille, frente al duro Marc Joli (37 años), a quien el jurado, sobre todo el malo de la película, Chicote, reprochó en la semifinal que no dejaba entrever sentimientos en sus elaboraciones culinarias: “Te falta hablar corazón para ser un titán”. Y mientras el primero puso el corazón en el plato con latidos de eficacia, el segundo mostró creatividad pero sin los grados de solvencia requeridos en una competición de alto voltaje. “No me gusta cocinar con prisa”, lamentó Joli. “No haberte apuntado”, soltó Chicote.

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“Vamos a dar lo mejor”, “juntos como hermanos”, “que sea un espectáculo, pero de cocina”, habían afirmado entre nervios y tensión los contendientes antes de lanzarse a la reñida final. “Estáis aquí porque sois los mejores cocineros de Top Chef”, era la arenga que les dieron al empezar los miembros del jurado, y ese carisma de los mediáticos ya la paladean. Antes de la emisión del programa, ambos vieron mejorada la situación de sus restaurantes: TO [+], de David, en su pueblo natal de El Palà de Torroella (Barcelona), y la taberna de Marc en Figueres Cal Músic. Así que el aumento de afluencia de público no hará sino incrementarse más ahora.

Los platos que marcaron las diferencias fueron, por parte de David, un “humilde” jurel con gel vegetal, coliflor y ruibarbo; de segundo, “pichón de otoño con tubérculos”, y de postre, bizcocho de té matcha, curry y especias. “Equilibrado y lleno de matices”, según el jurado galáctico de figuras culinarias. Por parte de Marc, royal de espárragos blancos y verdesy tartar de gambas; luego, patitas de conejo rellenas de ciruela, con rollos de acelga salteados con jamón ibérico y de postre mousse de chocolate con guindilla, sorbete de tomate y vainilla. “Chocolate impecable y artístico”, según los juzgadores. “He puesto corazón y rabia”, decía Marc Joli justificando cómo se crece “ante el abismo”. Pero no se creció lo suficiente, y eso que contó con dos ayudantes entregadas a su causa, del mismo modo que su contrincante contó con dos apoyos esenciales.

Para los 120 minutos de la batalla final, los finalistas tuvieron pinches de lujo, sus propios compañeros del concurso. Primero, David y Marc hicieron una cata a ciegas de los platos –con mucha presencia de calamar y cebolla- de sus exrivales para elegir apoyo. David quería a Inés Abril (Maruja Limón, Vigo) y Víctor Rodrigo (Samsha, Valencia), ambos también deseaban ayudarle, aunque Víctor se mostraba dolido por no ser él el finalista.David reconoció al momento la “cebolla encalamarizada” de Víctor (a quien luego encomendaría el postre de su menú triunfador). Acertó también con el plato de Inés Abril (Maruja Limón, Vigo), fideos de calamar con cuscus: “¡Ay, mi pequeñina!”, exclamó cuando pudo contar con dos “cocinerazos y amigos”.

Marc Joli también acertó con sus favoritos: el calamar con asadito manchego, de Teresa Gutiérrez (restaurante Azafrán, Villarrobledo), y la elaboración de Marta Roselló (Sal de Cocó, Mallorca). “¿Imaginas a Carlos ayudando a Marc?”, había comentado la juez Susi Díaz, aventurando que los enemigos pasaran página y se amigaran. Pero no era posible. “Marc es grotescamente desagradable. Mis peores momentos los he pasado con él”, decía Carlos. “Es un personaje complicado”, afirmaba Marc en el diálogo con David mientras sus excompañeros se afanaban en cocinar sus platos. Afortunadamente, para evitar cuchilladas inútiles, el encontronazo no se produjo.

“Imaginaos el primer menú de vuestro restaurante: el menú soñado que cuente lo que sois y lo queréis ser”, lanzó Chicote a los chefs finalistas. “Esta es la última función y tiene que ser la mejor sí o sí”, y en realidad el duelo era en un escenario, los Teatros del Canal, en Madrid. Y de espectadores, sus familias, sus antiguos compañeros y figuras de la cocina española: Martín Berasategui, Carles Gaig, Pedro Larumbe, Ángel León, Andoni Luis Aduriz, Francis Paniego y Toño Pérez, todos premio nacional de Gastronomía.

Estáis aquí porque sois los mejores cocineros de Top Chef

“Sois dos cocineros que se han dejado la piel durante 15 semanas” Que nos emocionéis tanto como lo habéis hecho hasta ahora”, arengaron a David y Marc Alberto Chicote, Yayo Daporta y Susi Díaz, el trío que les exigió lo mejor de sí mismos en todo este tiempo. “Espero transmitir a mi equipo serenidad y energía”, declaró David y anunció que el ingrediente “no tangible sería el amor”. Sus referencias al sentimiento, al amor y el corazón fueron tan explotadas en el montaje del programa que rozaban la ñoñería. Mientras que se acentuaba al tiempo el papel de frío (casi en temperatura de nitrógeno líquido) del bulliniano Marc: “Los cuchillos voy a clavarlos por delante y bien afilados”, “Yo soy más simple que todo esto”.

Y más pistas del montaje: Uno, “el plato como un electro, en el otro se te está muriendo el paciente” (Susi Díaz). Uno, “es un plato para ponerte un piso”. Otro, “es un plato plano” (Chicote). Más claro, agua.

El nuevo Top Chef español, que había prometido mostrar “el lado más sutil, el lado con más fuerza y el más canalla”, que había derrochado aplomo y sonrisas, se esponjó como el bizcocho de su menú: “Hoy me siento superstar. Top Chef me ha dado confianza en mí mismo, esa seguridad que me faltaba”.

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