MÚSICA

“Soy moderno, no actual”

Paolo Conte vuelve con el disco 'Snob' para coronar una trayectoria de 40 años de canciones misteriosas y secretas

El músico italiano Paolo Conte.
El músico italiano Paolo Conte.

Paolo Conte (Asti, 1937) saboreó el éxito como autor en intérpretes como Adriano Celentano, Patty Pravo, Enzo Jannacci o Bruno Lauzi, antes de grabar su primer álbum. Esa voz nasal de crooner perezoso que rechazaría de entrada cualquier directivo discográfico con dos dedos de frente. Afortunadamente alguien menos juicioso descubrió que, además de ronca, la voz que parecía macerada en noches de whisky y cigarrillos también resultaba lo suficientemente auténtica y personal para quedar registrada. De esto hace 40 años y este aficionado al jazz, que escogió la profesión de abogado por tradición familiar, ha cantado en los escenarios de medio mundo. Sus canciones han puesto secuencias musicales a películas de Hollywood y anuncios de perfumes de lujo. Ahora publica Snob (Universal Music), el álbum que hace el número 25 su discografía. "Podríamos decir que hay en él mucha fantasía, tanto en la música como en las letras", sintetiza Conte a propósito del disco que le ha embarcado en una gira por Europa que le lleva al Festival de Jazz de Barcelona. A menudo se dice de grandes creadores que se pasan toda la vida componiendo la misma canción. Muchas de las canciones de Paolo Conte se podrían unir en un solo tema salpicado de ritmos diversos llegados y mezclados de uno y otro lado del Atlántico; entre París y Nueva York, del club de tangos de Buenos Aires a los bailes dominicales de su Piamonte natal. Historias de provincia, imágenes de tardes de cine y de cafés desaparecidos como ese Mocambo al que el autor regresa de vez en cuando para contar sus fracasos cotidianos. Pocos han conseguido como él devolver la atmósfera de una época, recreando la Italia de la posguerra.

Conte se nos aparece más como un narrador que como un cantante; un constructor lírico que sabe hacer un uso magistral de las palabras huyendo de toda retórica a pesar de una lengua, la italiana, que no swinguea como la lengua de Cole Porter. Siempre le han interesado más los estilos que los argumentos; historias que en él se desvelan como postales descoloridas de una librería de viejo. "La inspiración en la mayoría de los casos te llega como un relámpago, a partir de los recuerdos de cosas que ha visto, de perfumes que has olido", señala Conte.

Cuando en 1968 Adriano Celentano cantó Azzurro, la composición que Conte —junto con Vito Pallavicini— había compuesto para él, no fueron pocos los que acusaron al tema de poco comercial, de ir a contracorriente de los ritmos de la época. El éxito acabó dando la razón a Conte y a una manera de hacer que ha continuado. La construcción de una obra fuera de las modas, algo misteriosa y secreta, que indaga en nuestro interior más profundo fragmentos de nuestra identidad, ecos poéticos que forman parte de nuestra sensibilidad. Un "alma antigua" como se ha definido el propio Conte "entre viñedos, jazz y ninguna tecnología". "Soy un hombre del siglo XX y sigo el sentido de lo moderno, no lo actual", subraya. Bastante de ese estilo “moderno” sobre el que se balancea este equilibrista melódico se encuentra en las canciones de Snob. Basta echar una ojeada a algunos títulos —Donna dal profumo di caffè, Fandango, Argentina, Maracas, Glamour— para adivinar que Conte sigue recorriendo aquellos paisajes exóticos y provincianos donde crecían los baobabs y brillaban los impermeables bajo la lluvia. Sabor a músicas populares, de gusto italiano y de chansonnier francés, y como columna, aquel jazz —para alguien que ha rehuido la etiqueta de jazzista— que Mussolini había prohibido. Conte asume su papel de transmisor de los grandes mitos musicales del siglo XX: el jazz de los veinte, la canción y el cabaré de entreguerras, y las músicas tropicales y ultramarinas.

Para los contianos más irreductibles, entre los diversos instrumentos musicales que asoman en el álbum se encuentra el inseparable kazoo, ese pequeño gran ingenio que el cantante desearía que acompañara el único texto de su epitafio: "Aquí yace el mejor intérprete de kazoo del mundo".

Paolo Conte. Snob. Universal Musical. Recital en el Voll-Damn Festival de Jazz. Auditori de Barcelona. 11 de noviembre.

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