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¿Y el gato hidráulico?

Jorge Carrión relata en 'Los huérfanos' la vida de un grupo de supervivientes en un búnker en Pekín tras el estallido de una nube radioactiva

¿Y el gato hidráulico?

Estamos en 2048,13 años después del estallido de la Tercera Guerra Mundial que barrió del mapa ciudades enteras y envolvió la Tierra con una nube radioactiva de la que sobreviven una docena de personajes de la novela, refugiados en un búnker de Pekín bajo toneladas de hormigón armado y aislados del mundo por una compuerta metálica en la ignorancia de lo que ocurre fuera y de la existencia o no de otros supervivientes de la catástrofe. El texto que tenemos entre las manos es el relato de la vida en el subsuelo por el narrador Marcelo: una convivencia forzada, un huis-clos asfixiante en el que la única nota de frescura es la presencia de Thei, nacida justo antes del encierro y a cuya niñez y adolescencia asisten los demás miembros de la comunidad reunidos allí por el azar y la aniquilación del planeta. Amores, odios, arrebatos de locura, suicidios se nos ofrecen de forma fragmentada con digresiones y saltos atrás a la feliz y despreocupada vida de antes, cuando Marcelo participaba como funcionario internacional en el ambicioso programa de reanimación histórica destinado no a conservar el pasado sino a revivirlo con miras a su proyección futura en el marco de la ficción, en el inevitable conflicto de ficciones que se sucede a lo largo de los siglos.

La utopía regresiva que nos ofrece Carrión es la de un laberinto subterráneo en el que se pierde el lector: un búnker con cámaras de vigilancia, inventado por un narrador obsesionado a la vez por su proyecto de historia-ficción y las palabras del diccionario que desgrana a lo largo de la novela. Sus cautelosas relaciones con Cheng, exprofesor de la Universidad Popular de Pekín y líder de la pequeña comunidad atrapado en la cámara acorazada; con el enloquecido Anthony, preso en la celda del subsuelo y ejecutado e incinerado en ella; con el artero y odiado Karl, su rival en la seducción de Thei a la pubertad de ésta nos revelan un narrador poco fiable cuyas lagunas y contradicciones debe descubrir un lector ideal, avezado en el dominio de las posibilidades del mundo virtual, las tecnologías planetarias, el ajedrez y la literatura (las referencias a Thomas Mann y los personajes de La montaña mágica descubren las innumerables conexiones del libro con el bosque de las letras).

Tras las materializaciones y desapariciones neoyorquinas de Los muertos, esta segunda novela de Carrión confirma los singulares dones y curiosidad sin límites de un autor cuyos logros están a la altura de su ambición. Los huérfanos es en sus propias palabras un conjunto de “textos e imágenes pretéritos con notas a pie de página de un futuro en extinción”.

¿Y el gato hidráulico, tantas veces citado por Marcelo a lo largo de su manuscrito, se preguntará el lector de estas líneas? El autor no nos lo aclara. Un enigma más a añadir a los interrogantes que nos plantea la incentiva lectura del libro.

Los huérfanos. Jorge Carrión. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2014. 256 páginas. 19,50 euros

Fe de errores: en la primera versión de esta reseña el autor decía que el personaje de Thei era un hombre.

 

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