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Henri Cartier-Bresson al completo

La primera retrospectiva europea desde su muerte muestra la potencia y riqueza de su legado

Aspecto de una calle de Madrid en 1933 Ampliar foto
Aspecto de una calle de Madrid en 1933

Esta primera retrospectiva dedicada a Henri Cartier-Bresson en Europa desde su muerte, en el año 2004, probablemente sea también la más completa e interesante de las que se han realizado sobre la trayectoria de quien, sin lugar a dudas, ha sido el fotógrafo más influyente del siglo XX. Una muestra modélica no sólo por la ingente cantidad de material reunido, más de 500 fotografías, dibujos, películas, documentos o cuadros, sino también por su planteamiento. No es habitual encontrar, a un mismo tiempo, claridad expositiva, densidad en el análisis, nuevos puntos de vista y, además, voluntad de síntesis entre las diferentes interpretaciones desarrolladas con anterioridad en torno al autor y su obra. El doble objetivo de su comisario, Clément Chéroux, es superar tanto una imagen monolítica y uniforme centrada en el instante decisivo y en sus trabajos para la agencia Magnum como la dualidad que divide y organiza su trayectoria entre el fotógrafo-artista de la preguerra y el fotógrafo-reportero de la posguerra. En su lugar, propone identificar y resaltar las rupturas y transformaciones en su trayectoria, así como la heterogeneidad de su obra.

Dos mujeres en Moscú, en 1954. ampliar foto
Dos mujeres en Moscú, en 1954.

Siguiendo una secuencia cronológica, la exposición organiza la trayectoria de Cartier-Bresson en tres etapas, la segunda de las cuales actuaría precisamente como bisagra o transición entre las otras dos. Así, entre el artista y el reportero, entre el surrealismo y la nueva visión y la fotografía humanista, entre el interés por la forma y la composición y el interés por el tema, se situaría el Cartier-Bresson del compromiso comunista, militante y comprometido, que se aleja de la fotografía para acercarse al cine como instrumento político. El proyecto incide y profundiza en este periodo tan poco conocido, comprendido entre 1936 y 1945, para plantear las claves de un proceso de transición entre el artista y el reportero, que rompería el esquematismo de dicha dualidad. La interesante y abundante selección de materiales relacionados con su práctica fílmica, así como de documentos, publicaciones y fotografías de estos años, convierte esta sección en uno de los principales atractivos de la muestra. Una segunda propuesta rompe, por su parte, con la imagen uniforme ofrecida sobre la práctica documental que realiza a partir de 1947, momento de la creación de Magnum. El planteamiento de la exposición consiste en mostrar, junto a los reportajes de encargo que realiza en el ámbito de la agencia, de los cuales se exhiben los más representativos (las exequias de Gandhi, el fin del Kuomintang, Rusia después de la muerte de Stalin o Cuba tras la crisis de los misiles), aquellos otros que fue realizando libremente y por su cuenta a lo largo del tiempo. Trabajos que abordan y desarrollan temas como el consumismo, la imagen del poder, las masas, la forma en que el cuerpo habita el espacio urbano o la mecanización del trabajo, y que el comisario define como una auténtica tarea de antropología visual centrada en algunas de las grandes cuestiones sociales de la segunda mitad del siglo XX. Un material que, además de actuar como contrapunto frente a los reportajes de encargo, sirve para matizar y contextualizar la adscripción o el encuadramiento de Cartier-Bresson en el ámbito de la fotografía humanista.

Es destacable en esta retrospectiva el esfuerzo permanente por encontrar un equilibrio, poco habitual, entre el análisis formal y compositivo y los aspectos temáticos. Un enfoque cuyo mejor resultado es conseguir hacer visible, a través del diálogo entre las obras expuestas, la génesis y evolución de una práctica fotográfica que ha llegado a encarnar por sí sola, para bien y para mal, toda una concepción y una manera de entender la fotografía en la segunda mitad del siglo XX. Esa particular y genuina combinación de dominio e intuición, construcción e improvisación, rapidez y asimilación, instantaneidad y esencialidad.

Henri Cartier-Bresson. Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23, Madrid. Hasta el 7 de septiembre.