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El futuro se cobija en Rascafría

'Refugiados', la nueva serie coproducida por Atresmedia y la BBC que se estrenará en la Sexta en otoño, empieza a rodar en la sierra madrileña

Will Keen, Dafne Keen, Natalia Tena y David Leon, protagonistas de 'Refugiados'
Will Keen, Dafne Keen, Natalia Tena y David Leon, protagonistas de 'Refugiados'

El trajín que se vive ahora en Rascafría (Madrid) no tiene nada que envidiar al del rodaje de Juego de Tronos. “Es campo. Yo lo vivo igual”, asegura Natalia Tena, una actriz inquieta, habladora, de movimientos rápidos. En la producción americana se viste de Osha, una sucia salvaje de ojos verdes que acaba como sirvienta y protectora de los Stark. Aquí, sin embargo, muda de piel y viene para lidiar con el futuro. La intérprete británica de raíces españolas forma parte del elenco protagonista de Refugiados, la nueva serie que Atresmedia prepara en coprodución con la BBC para la Sexta. Un proyecto tan arriesgado como novedoso: se trata de la primera ficción propia pensada para la cadena en tres años. Y lo hace con un género poco común en España, la ciencia ficción realista o nearfy, o lo que es lo mismo, una historia futurista de personajes, donde el espectador ve lo que pasa a través de los ojos del actor.

“Somos poco convencionales en la mayoría de cosas que hacemos. Creemos que la Sexta tiene la obligación de innovar y aportar algo. Esta serie es un lujo para nosotros”, explica el director de contenidos de la cadena, Mario López, asociado en esta ocasión con Bambú producciones (Velvet, Gran Hotel), encargada de moldear un producto que guste a un cliente con dos cabezas. La productora ha optado por un equipo técnico español, liderado por el director David Pinillos, y uno artístico británico, con Natalia Tena (Juego de Tronos, Harry Potter), David Leon (RocknRolla, Vera) y Will Keen (Holby City,The Wire) a la cabeza.

La historia inicial parte de un éxodo sin precedentes: 3.000 millones de personas del futuro viajan al presente huyendo de un desastre global. Solo tienen dos premisas que deben cumplir a rajatabla: no hablar sobre el futuro y no relacionarse con sus familias. Pero entre tanta gente siempre hay alguien dispuesto a saltarse las normas. Álex (Leon) es un chico con un fuerte carácter capaz de enfrentarse a lo que sea con tal salvar a sus seres queridos. Para ello llama a la puerta de Emma (Tena), Samuel (Keen) y Ana (Dafne Keen), una familia convencional que verá cómo la llegada de ese refugiado hace saltar su rutina por los aires.

“Hoy vivimos muchos éxodos de poblaciones. Y nos apetecía contar cómo reaccionamos con la gente que viene de fuera. Y cómo reaccionaríamos si esos extranjeros fueran nuestros hijos o nietos. La serie tiene un primer tono que es nearfy, un segundo tono que es de thriller y una tercera lectura sociológica”, cuenta Ramón Campos, productor ejecutivo de Bambú y uno de los creadores de la idea original de la serie, que cuenta con una trama cerrada que se desarrollará en una temporada de ocho capítulos rodados en inglés en el corazón de la sierra madrileña.

“Los actores son ingleses por el idioma. No queríamos una mezcla de acentos. Las experiencias en Europa con coproducciones donde los actores eran de dos países no ha sido positiva, al final acababan doblados”, explica Campos, que admite que uno de los objetivos será vender el producto al mercado internacional. Para ello se acortarán los tiempos y los capítulos tendrán una duración de 45-50 minutos, lejos de la hora pasada a la que acostumbra la ficción española.

“Pero que quede claro que cuando abordamos el proceso creativo pensamos en el público de la Sexta. Es nuestro principal objetivo. Es una serie más española que inglesa”, apunta Sonia Martínez, la directora de ficción de Atresmedia. De hecho, los espectadores españoles serán los primeros en disfrutar del estreno de la serie, que se encuentra ahora en pleno rodaje y que verá la luz el próximo otoño. Un futuro que ya es casi presente.

“Mi personaje tiene muchos secretos. Yo no, yo hablo mucho”

Osha le ha abierto “muchas puertas”. Gracias a ella, Natalia Tena (Londres, 1984) empieza a conocer, a un nivel todavía pequeño, el peso de la fama. Dice que por ahora le gusta encontrarse a gente que le da abrazos por su trabajo. Te mira con los ojos muy abiertos, sonríe constantemente y gesticula sin parar para explicarse en un español casi perfecto. Es británica, pero su madre nació en Extremadura y su padre en el País Vasco, y ha heredado el gusto por el jamón y la tortilla de patata. Aunque no parece muy convencional: vive en un barco atracado en los canales londinenses porque le gusta “conocer a los vecinos” y a pesar de su trabajo ha decidido prescindir de la televisión. “No veo series. Solo las que me bajan mis amigos y me dan de referencia para los trabajos”. Y así, cuando puede, toca el acordeón y canta en su banda de música, Molotov Jukevox.

La actriz, que llega a España tras participar en macroproyectos como Juego de Tronos o Harry Potter, se ha embarcado ahora en Refugiados porque asegura que no hay proyectos pequeños, sino buenas historias, “da igual que sea para el cine, un corto o el teatro”. “Cuando empecé a leerme el guion no pude parar. No le hablaba ni a mi novio. Es un thriller en un mundo cotidiano que creo va a enganchar”. A ella le toca ponerse por primera vez en el papel de madre y lidiar con un pasado bastante oscuro. “Mi personaje tiene mucha dureza, es muy determinada y tiene muchos secretos. Yo no, yo hablo mucho”.

Le cuesta callar, pero tiene muy bien aprendido el guion cuando le preguntan sobre su papel en la serie escrita por George R.R. Martin. “No puedo decir nada sobre el futuro de Osha. ¡Me capan!”. Aunque no duda en mandarle mensajes a Martin. “Claro me gustaría seguir… Cuando veo a George le doy muchos abrazos. Es un tío genial. ¡Gracias George!. Venga, venga, que estamos esperando el próximo libro….”, dice entre mueca y mueca, a modo de súplica para continuar viva en la ficción.

Mientras espera, tampoco ha perdido el tiempo. Tena ha estrenado este año 10.000 km, su primera película española de la que salió enamorada de Barcelona. “Por su gente, su comida, su arte. Allí me lo pasé genial. Y no esperaba el éxito de la película. Gracias a ella he podido entrar en el mercado español. Llevaba desde los 20 años intentándolo”.

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