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Festival Cannes 2014

“Mi hijo, para mí, está muerto”

‘Più buio di mezzanotte’, ópera prima de Sebastiano Riso, narra en la Semana de la Crítica el rechazo hacia un niño que se siente mujer

El equipo de ‘Più buio di mezzanotte’, en Cannes.
El equipo de ‘Più buio di mezzanotte’, en Cannes.

Como en casa en ningún sitio. Será verdad, pero costaría explicárselo a Davide Cordova. Porque del hogar doméstico su padre le echó a los 14 años. Y a la policía afirmó: “Si lo encontráis, no me aviséis. Para mí está muerto”. ¿La culpa de Cordova? Ser distinto, ni hombre ni mujer. Ser, como él mismo se define ahora, “intersex”. Y en su historia está inspirada Piú buio di mezzanotte (Más oscuro que la medianoche), ópera prima del director italiano Sebastiano Riso que se presentó ayer en Cannes en el marco de la Semana de la Crítica, el espacio dedicado a nuevos, prometedores talentos.

Davide Cordova, el auténtico, huyó en los ochenta de su Sicilia natal para ganarse la vida como drag queen y el nombre artístico de Fuxia en uno de los locales romanos más celebres en el mundo homosexual. Riso le conoció porque compartieron piso en la capital italiana. Y de ahí creó el pequeño Davide de su filme, un adolescente de rasgos femeninos que descubre poco a poco su sexualidad en una suerte de gueto hecho de cines pornos, prostitución y ambigüedad.

Con una pandilla que incluye una Marilyn Monroe al masculino y un tipo apodado Wonder (Maravilla), Davide busca seguir lo que el instinto le aconseja, que su madre se niega a ver y su padre directamente rechaza. Tanto que el progenitor llega a forzarle a tomar hormonas y visitar psicólogos –lo que también ocurrió con Cordova-, como si pudiera curarle de su naturaleza.

Hemos querido contar la homosexualidad sin tirar de buenismo, incluyendo en el filme sus aspectos más oscuros.

"Hemos querido contar la homosexualidad sin tirar de buenismo, incluyendo en el filme sus aspectos más oscuros, ambiguos e incluso perversos, violentos y manipuladores. Es una película que da voz a aquellos que viven luchando con valor para afirmar su identidad distinta”, ha declarado Riso al diario italiano La Repubblica. Con estas palabras, en la italiana vaticana y hasta hace poco berlusconiana, sorprende relativamente que el cineasta haya tardado tres años en encontrar dinero para su proyecto. Finalmente, sin embargo, se salió con la suya y ahora hasta opta a la Cámara de Oro, el premio destinado al mejor debutante de Cannes.

La trágica historia de Davide es una de las siete que narra este año la Semana de la Crítica. Inaugurada con la proyección de Faire: L’amour, segundo filme del ya aclamado Djinn Carrénard, la sección cuenta con el filme colombiano Gente de bien, de Franco Lolli, sobre una madre que no quiere criar a su hijo. También se podrá ver el nuevo trabajo de David Robert Mitchell, It follows, y dos filmes que suscitan cierto interés por las historias que cuentan: Self made, de la Cámara de Oro Shira Geffen, retrata el intercambio de vida entre una palestina y una israelí. Y Tribe es una película ucrania muda, donde todos sus protagonistas tan solo hablan con la lengua de los signos.

La Semana de la Crítica, creada en 1962 por la Unión francesa de los críticos de cine, se vuelca en descubrir nuevos talentos, hasta el punto de que solo escoge directores a su primer o segundo largometraje. Y, a lo largo de los años, ha demostrado tener cierto ojo, tanto que en su página web presume de haber seleccionado en su momento a Bertolucci, Loach, Wong Kar-Wai, González Iñárritu o Jeff Nichols. ¿Dónde estará el siguiente?.

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