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GREG DANIELS | GUIONISTA Y PRODUCTOR

“La televisión tradicional desaparece”

Un monstruo de la comedia, ha trabajado en 'Los Simpson', 'Seinfeld' y la versión estadounidense de 'The Office'

Greg Daniels durante un curso en un instituto de Washington el año pasado en Los Ángeles (California). Ampliar foto
Greg Daniels durante un curso en un instituto de Washington el año pasado en Los Ángeles (California). AFP

“La clase media está encogiendo, en EE UU y en el mundo. Es posible que la televisión con la que crecimos fuera un fenómeno de esa clase. Ahora se está convirtiendo en un sistema como el de las compañías de ópera: necesitan donantes. Y es un poco deprimente”. Gregory Martin Daniels, Greg, es un monstruo de la comedia televisiva estadounidense. Fue guionista de Los Simpson en sus comienzos y colaboró con la clásica Seinfeld. Adaptó para EE UU la serie británica The Office, una oda al humor incómodo. También creó Parks and Recreation y el dibujo animado para adultos El rey de la colina. El pasado fin de semana estuvo en Madrid impartiendo un curso organizado por Alma, el sindicato español de guionistas.

La entrevista es relámpago: el lunes por la tarde volvió a EE UU y tuvo que encadenar sesiones de 15 minutos con la prensa para que le diera tiempo a cumplir todas las pactadas. Ante la rápida sucesión de periodistas, la media sonrisa que por educación mantenía le temblaba en la cara. Pero cuando habla, el tono del guionista es pausado, como el arranque de algunas de sus series televisivas preferidas: “Cheers (1982), Seinfeld (1989) o El show de Mary Tyler Moore (1970)”, enumera. “En EE UU no tenemos mucho tiempo de ensayo [al estrenar]; tienes que arreglar los problemas en los primeros capítulos”. No considera sus propios episodios piloto como los mejores que escribe. “El principio de un viaje largo tiene que consistir en armarlo todo”.

Le gustan los arranques lentos: "El principio de un viaje consiste

en armarlo todo"

El sistema estadounidense de producción televisiva es altamente competitivo, sujeto no solo a las exigencias del mercado sino a la capacidad de cálculo de los directores de cadena. “Un presidente de televisión tiene una gran responsabilidad a la hora de encontrar un producto bueno”. Daniels cree que las series de calidad aparecen en gran parte gracias al sistema de mercado, el free-for-all estadounidense. Pero admite que el modelo de televisión pública en el que se prioriza la calidad por encima de la cuota de pantalla, al estilo de la BBC, tiene grandes ventajas. “Ofrecen una gran variedad de programas en lugar de arriesgarlo todo con un ganador”. Le gusta esa forma de hacer las cosas, un modelo que la cadena HBO también ha seguido en su país hasta cierto punto durante la última década, con apuestas exitosas que en su momento supusieron un cierto riesgo como Los Soprano (otra serie notoria por tener un comienzo lento) o Girls (escrito por la jovencísima Lena Duhnam). El planteamiento también lo siguen otras cadenas como Showtime con Queer as Folk (que sigue la vida de un grupo de amigos gais, historia adaptada de la serie homónima inglesa). “Pero conozco mi país”, afirma. “Bastante difícil es conseguir que el Gobierno se gaste algún dinero en las artes”.

Confiesa estar “un poco preocupado” por el cambio de modelo que sufre su industria, con páginas que ofrecen programación a la carta por poco dinero, como Netflix. “La tele tradicional ante la cual se sienta la gente a una hora determinada ha desaparecido. Y creo que las grandes cadenas no han pensado en un sustituto que pueda pagar por los programas del mismo modo”, afirma. “Internet está acostumbrando a la gente a ver grandes cantidades de entretenimiento por muy poco dinero, y sin publicidad. Y eso es poco realista: los mejores programas de televisión son muy caros”. “Hay muchos problemas con la propiedad intelectual. Puede parecer que todo es Disney, que trata de exprimir más dinero a Mickey Mouse, que debería ser de dominio público a estas alturas. Pero a la gente le encanta que la entretengan, y también le encantan los chollos. En algún momento habrá que pagar por la producción”.

Admira el trabajo de Alison Bechdel, su compatriota escritora de cómic. Se hizo famosa por una tira en la que un personaje reta al otro a que encuentre dos personajes femeninos que hablen entre sí durante una película sobre algo que no sea un hombre. “La audiencia es cada vez más variada y multiétnica. Tiene sentido contar todo tipo de historias que sean relevantes al público”.

“En España hacemos milagros”

“Las series españolas siempre salimos perdiendo en relación con otras. Pero al ver productos como Velvet o El Príncipe y comparar con el coste real de cada capítulo, en España se hacen milagros”. Con este broche quiso cerrar el debate este lunes Javier Olivares, creador de la serie detectivesca y de época Víctor Ros, que estrenará este año TVE. Puso fin a unas jornadas intensas para Alma, el sindicato de guionistas, que tras organizar durante el fin de semana un curso con el estadounidense Greg Daniels convocó ayer por la mañana tres paneles de discusión en los que participaron profesionales de programas como El Príncipe (Telecinco), El secreto de Puente Viejo (Antena 3), o Cuéntame cómo pasó (TVE).

Ante las preguntas del público, algunos los guionistas criticaron los recortes: “Ya los hemos sufrido esta temporada. Supongo que en la que iniciamos ahora no pasará lo mismo, porque entonces tendremos que trabajar gratis”, declaró Eduardo Ladrón de Guevara, de Cuéntame.

No todo fueron críticas. David Fernández, de Con el culo al aire (Antena 3), destacó que a pesar de que las series españolas tradicionalmente han pertenecido a una productora, esto está cambiando y los guionistas han adquirido un papel más relevante. Afirmó que incluso las presiones publicitarias pueden controlarse hasta cierto punto, aunque admitió: “El caso más loco fue cuando pusimos un expendedor de condones al lado del telefonillo en Aquí no hay quién viva”. “Yo he estado en series en las que hay limitaciones [de censura] a la hora de mencionar políticos, religión o terrorismo”, añadió Aurora Guerra, creadora de El secreto de Puente Viejo.

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