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Vieja ciudad, ciudad nueva

Recorrido por las imágenes que son testigos de invenciones y del cambio de rostro de los rincones parisinos

  • 'Molinos de viento, Montmartre'. Hippolyte Bayard (French, 1801–1887). Antes incluso de que los detallados procesos de Talbot y de Daguerre salieran a la luz, un tercer inventor obtuvo con éxito imágenes fotográficas usando su propia innovación. Hippolyte Bayard, en las horas libres de su trabajo como funcionario, logró ir de la idea a los hechos en pocos meses a principios de 1839. Como el de Daguerre, la técnica de Bayard se basaba en un proceso de positivo directo. Cada fotografía requería de 30 minutos de exposición. Esta de la imagen es una de las impresiones más tempranas del inventor que han sobrevivido.
    1'Molinos de viento, Montmartre'. Hippolyte Bayard (French, 1801–1887). Antes incluso de que los detallados procesos de Talbot y de Daguerre salieran a la luz, un tercer inventor obtuvo con éxito imágenes fotográficas usando su propia innovación. Hippolyte Bayard, en las horas libres de su trabajo como funcionario, logró ir de la idea a los hechos en pocos meses a principios de 1839. Como el de Daguerre, la técnica de Bayard se basaba en un proceso de positivo directo. Cada fotografía requería de 30 minutos de exposición. Esta de la imagen es una de las impresiones más tempranas del inventor que han sobrevivido. Gilman Collection, Gift of The Howard Gilman Foundation, 2005
  • 'Los bulevares de París', William Henry Fox Talbot, 1843. Talbot viajó a París en mayo1843 para negociar la patente de su calotipo y con Henneman dar instrucciones de primera mano al primer poseedor de la licencia, el marqués de Bassano. Sin duda emocionado por el viaje al continente con una cámara fotográfica por primera vez, Talbot se aferró a la oportunidad de hacer realidad la fantasía que tuvo en el lago Como 10 años antes. A pesar de que sus negociaciones no le llevaron a ningún beneficio, las representaciones de Talbot de los elegantes bulevares parisinos tienen mucho éxito. Repletas de los detalles accidentales de la vida urbana, la ornamentación arquitectónica, y el juego con la luz primaveral esta fotografía, al contrario de lo que sucede con su trabajo temprano, no es una pieza de demostración, sino una pintura del mundo real.
    2'Los bulevares de París', William Henry Fox Talbot, 1843. Talbot viajó a París en mayo1843 para negociar la patente de su calotipo y con Henneman dar instrucciones de primera mano al primer poseedor de la licencia, el marqués de Bassano. Sin duda emocionado por el viaje al continente con una cámara fotográfica por primera vez, Talbot se aferró a la oportunidad de hacer realidad la fantasía que tuvo en el lago Como 10 años antes. A pesar de que sus negociaciones no le llevaron a ningún beneficio, las representaciones de Talbot de los elegantes bulevares parisinos tienen mucho éxito. Repletas de los detalles accidentales de la vida urbana, la ornamentación arquitectónica, y el juego con la luz primaveral esta fotografía, al contrario de lo que sucede con su trabajo temprano, no es una pieza de demostración, sino una pintura del mundo real. Gilman Collection, Purchase, The Horace W. Goldsmith Foundation Gift, through Joyce and Robert Menschel, 2005
  • 'Desfiladero sobre el puente Royal'. Marie-Charles-Isidore Choiselat. Daguerrotipo, 1944. En enero de 1839 el pintor e impresor Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787–1851) mostró a los miembros de la Academia Francesa de las Ciencias una invención que él creía que iba a cambiar para siempre la representación visual: la forografía. Cada daguerrotipo es una imagen producida en una hoja muy pulida plateada de cobre. Por el uso de un acelerador líquido, los daguerrotipistas Choiselat y Ratel fueron capaces de reducir el tiempo de exposición de minutos a segundos, lo cual les permitía captar los eventos conforme sucedían.
    3'Desfiladero sobre el puente Royal'. Marie-Charles-Isidore Choiselat. Daguerrotipo, 1944. En enero de 1839 el pintor e impresor Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787–1851) mostró a los miembros de la Academia Francesa de las Ciencias una invención que él creía que iba a cambiar para siempre la representación visual: la forografía. Cada daguerrotipo es una imagen producida en una hoja muy pulida plateada de cobre. Por el uso de un acelerador líquido, los daguerrotipistas Choiselat y Ratel fueron capaces de reducir el tiempo de exposición de minutos a segundos, lo cual les permitía captar los eventos conforme sucedían. Gilman Collection, Gift of The Howard Gilman Foundation, 2005
  • 'Librería Imperial del Louvre' de Édouard Baldus (1856-7). El proyecto más grandioso de Napoleón III fue la construcción de unas alas que unían el Louvre y las Tullerías y la limpieza de los edificios que existían en lo que llegaría a ser un patio enorme de residencias imperiales. Cumpliendo así el sueño de décadas de varios soberanos franceses, el nuevo Louvre de Napoleón III buscó literalmente una ligazón entre el Segundo Imperio y el noble legado de Catalina de Medici y de Luis XIV. A Baldis, el mejor fotógrafo arquitectónico de la época, se le encargó hacer un registro visual de la construcción, que comenzó en 1854. Además de cumplir admirablemente con esta misión, trabajos como el de esta imagen están entre sus demostraciones más cuidadosamente compuestas y mejor articuladas, y apuntan a la capacidad sin igual de la fotografía para que luz y volumen jueguen y para que se graben los más recónditos detalles. La fachada que se muestra, a punto de ser terminada, da a la calle Rivoli, enfrente del Palacio Real, y es ahora una de las entradas al Museo del Louvre.
    4'Librería Imperial del Louvre' de Édouard Baldus (1856-7). El proyecto más grandioso de Napoleón III fue la construcción de unas alas que unían el Louvre y las Tullerías y la limpieza de los edificios que existían en lo que llegaría a ser un patio enorme de residencias imperiales. Cumpliendo así el sueño de décadas de varios soberanos franceses, el nuevo Louvre de Napoleón III buscó literalmente una ligazón entre el Segundo Imperio y el noble legado de Catalina de Medici y de Luis XIV. A Baldis, el mejor fotógrafo arquitectónico de la época, se le encargó hacer un registro visual de la construcción, que comenzó en 1854. Además de cumplir admirablemente con esta misión, trabajos como el de esta imagen están entre sus demostraciones más cuidadosamente compuestas y mejor articuladas, y apuntan a la capacidad sin igual de la fotografía para que luz y volumen jueguen y para que se graben los más recónditos detalles. La fachada que se muestra, a punto de ser terminada, da a la calle Rivoli, enfrente del Palacio Real, y es ahora una de las entradas al Museo del Louvre. The Horace W. Goldsmith Foundation
  • 'Vista del Sena' de Gustave Le Gray (1857). Le Gray fue la figura central de la fotografía francesa de la mitad del siglo XIX; y fue un artista de primer orden, un maestro, y autor de varios manuales de instrucción profusamente distribuidos. Nacido en las afueras de París, hijo de un sastre, Le Gray estudió pintura en el estudio de Paul Delaroche y realizó sus primeros daguerrotipos hacia 1847. Su verdadera contribución, no obstante, vino en el campo del papel de fotografía. Le Gray produjo algunos de sus trabajos más memorables en 1856, 1857 y 1858; entre ellos estaban vistas del bosque de Fontainebleau, una serie de dramáticos paisajes marinos y de la ciudad de París.
    5'Vista del Sena' de Gustave Le Gray (1857). Le Gray fue la figura central de la fotografía francesa de la mitad del siglo XIX; y fue un artista de primer orden, un maestro, y autor de varios manuales de instrucción profusamente distribuidos. Nacido en las afueras de París, hijo de un sastre, Le Gray estudió pintura en el estudio de Paul Delaroche y realizó sus primeros daguerrotipos hacia 1847. Su verdadera contribución, no obstante, vino en el campo del papel de fotografía. Le Gray produjo algunos de sus trabajos más memorables en 1856, 1857 y 1858; entre ellos estaban vistas del bosque de Fontainebleau, una serie de dramáticos paisajes marinos y de la ciudad de París. Gilman Collection
  • Callejón Briare (de la Cité Coquenard) de Charles Marville, 1860. En su capacidad de fotógrafo oficial de París, Marville plasmó la modernización a gran escala de la ciudad llevada a cabo por el barón Haussmann: sus bulevares nuevos, los parques, los mercados, y los faroles, al igual que las calles estrechas y pintorescas y los patios que pronto serían acomodados para albelgar el gran diseño de Napoleón III. Esta fotografía elegante y sin embargo llena de desolación documenta un callejón cercano a Montmartre. El adoquinado Briare no iba a ser destruido y los restos de hoy son un punzante recuerdo de la bella simplicidad del viejo París.
    6Callejón Briare (de la Cité Coquenard) de Charles Marville, 1860. En su capacidad de fotógrafo oficial de París, Marville plasmó la modernización a gran escala de la ciudad llevada a cabo por el barón Haussmann: sus bulevares nuevos, los parques, los mercados, y los faroles, al igual que las calles estrechas y pintorescas y los patios que pronto serían acomodados para albelgar el gran diseño de Napoleón III. Esta fotografía elegante y sin embargo llena de desolación documenta un callejón cercano a Montmartre. El adoquinado Briare no iba a ser destruido y los restos de hoy son un punzante recuerdo de la bella simplicidad del viejo París. Gilman Collection
  • Canal St. Martin de Franck, 1860. Algunas de las alteraciones del barón Haussmann apenas son visibles para el peatón que pasee por las calles de París. Las alcantarillas, las catatumbas, y la cubierta del río Bièvre cambiaron el aspecto, y el sentimiento (y el olor) de París, a pesar de que esto se mantiene oculto a la vista en su mayor parte. Tan solo recientemente unas barcazas de turistas han comenzado a recorrer los tres kilómetros del canal y esto ha permitido que la gente pueda ver el trabajo de ingeniería que aquí se retrata.
    7Canal St. Martin de Franck, 1860. Algunas de las alteraciones del barón Haussmann apenas son visibles para el peatón que pasee por las calles de París. Las alcantarillas, las catatumbas, y la cubierta del río Bièvre cambiaron el aspecto, y el sentimiento (y el olor) de París, a pesar de que esto se mantiene oculto a la vista en su mayor parte. Tan solo recientemente unas barcazas de turistas han comenzado a recorrer los tres kilómetros del canal y esto ha permitido que la gente pueda ver el trabajo de ingeniería que aquí se retrata. Gilman Collection
  • 'Bulevar de Estrasburgo', París, 1912. Atget encontró su vocación en 1897, a la edad de 40 años, después de haber sido marinero, actor de segunda fila, y pintor. Se obsesionó por lo que el denominaba "documentos para artistas" de París y sus alrededores con una compilación de la arquitectura, del paisaje y de los artefactos que distinguían la cultura y la historia francesa. Hacia el final de su vida, Atget había amasado un archivo de más de 8.000 negativos, que organizó en categorías takes como los interiores parisinos, los vehículos en París, y los pequeños oficios. En este inventario, los escaparates son particularmente importantes, con la exhibición de maniquíes como el rasgo más sobresaliente. En los años veinte los surrealistas reconocieron en Atget a un alma gemela y reprodujeron sus fotografías en sus publicaciones y críticas. Los maniquíes antiguos como los que aparecen en la imagen le impresionaban como figuras fantasmales, analogías oníricas de los seres humanos.
    8'Bulevar de Estrasburgo', París, 1912. Atget encontró su vocación en 1897, a la edad de 40 años, después de haber sido marinero, actor de segunda fila, y pintor. Se obsesionó por lo que el denominaba "documentos para artistas" de París y sus alrededores con una compilación de la arquitectura, del paisaje y de los artefactos que distinguían la cultura y la historia francesa. Hacia el final de su vida, Atget había amasado un archivo de más de 8.000 negativos, que organizó en categorías takes como los interiores parisinos, los vehículos en París, y los pequeños oficios. En este inventario, los escaparates son particularmente importantes, con la exhibición de maniquíes como el rasgo más sobresaliente. En los años veinte los surrealistas reconocieron en Atget a un alma gemela y reprodujeron sus fotografías en sus publicaciones y críticas. Los maniquíes antiguos como los que aparecen en la imagen le impresionaban como figuras fantasmales, analogías oníricas de los seres humanos.