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Las ocas viajan a la luna

Arte e inteligencia artificial se funden en los proyectos ganadores de los premios Vida

Imagen del vídeo de Agnes Meyer-Brandis, 'Moon goose analogue'.
Imagen del vídeo de Agnes Meyer-Brandis, 'Moon goose analogue'.

Las mujeres vuelven a tomar la rienda de la creación de la vida… artificial, en este caso. Se trata de dos artistas alemanas, ganadoras de los principales galardones del concurso Vida, organizado por Fundación Telefónica, que reconoce los mejores proyectos artísticos realizados con conceptos y técnicas de vida artificial. Los 18.000 euros del primer premio han ido a Kerstin Ergenzinger por Rotes Rauschen (Ruidos rojos), una escultura sonora que funciona como órgano sensorial e instrumento musical sísmico al mismo tiempo.

El segundo premio (dotado con 14.000 euros) ha correspondido al proyecto de seudoficción Moon goose analogue: lunar migration bird facility, de Agnes Meyer-Brandis, inspirado en el libro El hombre en la Luna, escrito en 1638 por el clérigo inglés Francis Godwin. La artista pretende convertir en realidad la historia del hombre que alcanza la Luna en un carruaje tirado por un grupo de ocas, criando y entrenando una colonia de gansos para que aprendan a volar hacia el satélite.

Los galardones confirman el rumbo emprendido en los últimos años por el premio, creado en 1998 por el artista Rafael Lozano-Hemmer y que ha ido evolucionando.

La robótica autónoma, las criaturas antropomórficas, los algoritmos recursivos y los virus informáticos, protagonistas de las primeras ediciones, dejaron paso a avatares, genética digital, ecosistemas virtuales multiusuario e instalaciones con connotaciones biológicas. Sin embargo, con los años, Vida se ha ido alejando del arquetipo del golem y del diálogo entre robótica, organismos antropomórficos e instalaciones vinculadas con el reino animal y vegetal, apostando por trabajos que consisten más en la idea que en su realización y buscando nuevas formas de poner en relación público, obras, experiencia sensorial y diseño. Aunque hubo premios polémicos, como aquellos otorgados a proyectos con animales vivos, parece que el palmarés ha ido obviando las obras de corte crítico, que se enfrentan a los debates más conflictivos relacionados con la propia creación de la vida, como la investigación sobre células madre, bioingeniería, genética avanzada o las clonaciones animales y humanas.

“En estos años la categoría de vida artificial se ha expandido de forma natural a través de la hibridación de las herramientas y la ampliación de los temas, con proyectos que se enfrentan al comportamiento autónomo de los medios digitales y exploran el impacto ético y social de la biología sintética”, asegura Mónica Bello, directora artística de Vida y presidenta del jurado, que ha otorgado el tercer premio a Effulge, un trabajo del coreano Yunchul Kim, que plantea una reflexión estética sobre los nuevos materiales dinámicos a partir de la elaboración casera de un nanoelemento sensible a las fuerzas magnéticas, electroestáticas y gravitacionales.

Los 40.000 euros destinados a incentivar la producción iberoamericana se han repartidos entre cinco proyectos: CyBirds - Exotic Artificial Birds in Captivity del portugués Fernando Nabais, Densities del colombiano Luis Bustamante, Mememe de los brasileños Thiago Hersan y Radamés Ajna, Soundbiosis de Enrique Tomás y Daeambulatoria de Fernando Gutiérrez, ambos españoles. Telefónica, que por primera vez permitirá a los artistas trabajar en su espacio I+D de Barcelona, se abre a la participación con la creación del Premio Especial del Público, que se otorgará a través del perfil de Vida (https://www.facebook.com/VidaArtAwards) en Facebook. Los internautas podrán votar durante una semana (hasta el 28 de octubre) entre las siete menciones de honor, que no reciben aportación económica, para escoger el proyecto que ganará 2.500 euros. “Estas dos nuevas iniciativas demuestran la voluntad de abrir los premios a las dinámicas actuales: por un lado involucrando las redes sociales y por el otro incorporando el elemento artístico a la innovación tecnológica y la experiencia de los departamentos I+D de la compañía”, concluye Bello.