Cuando los niños son las estrellas

En ‘La Voz kids’ y ‘MasterChef junior’ los más pequeños son los protagonistas Las cadenas idean para ellos formatos exigentes aunque menos competitivos

Paola Guanche, ganadora de la primera edición de ‘La Voz kids’, emitida por Telemundo en EE UU.
Paola Guanche, ganadora de la primera edición de ‘La Voz kids’, emitida por Telemundo en EE UU.

Luces encendidas en el plató. Equipo y presentadores preparados. Los concursantes de MasterChef (TVE) y de La Voz (Telecinco), elegidos entre cientos de aspirantes, se ponen ante la cámara. Comienza la grabación. Durante la emisión de los programas tendrán pendientes a millones de espectadores, que se divertirán, emocionarán y sufrirán con ellos. Sus éxitos y fracasos musicales o en la cocina quedarán expuestos ante la audiencia. Nada nuevo. Salvo que ahora los protagonistas son niños de ocho a 15 años, y eso lo cambia casi todo. Las cadenas se esmeran en adaptar ritmos y pruebas a su medida e idean espacios exigentes aunque menos competitivos. Serán grandes producciones en formato pequeño.

Las familias deben mantener normas y rutinas en casa Míriam Rocha, psicóloga

“Puede ser una buena experiencia para los menores, pero depende de cómo se gestione”, afirma Míriam Rocha, psicóloga del Instituto Terapéutico de Madrid, un centro privado que presta asistencia a niños y a adultos. “La organización del programa y las familias tienen que tomar precauciones para que los chicos no se vean superados por las circunstancias. Viven situaciones a las que pueden estar expuestos normalmente, como la competitividad o la evaluación, pero lo hacen en circunstancias anómalas, sometidos a mayor presión”, expone Rocha. Así, la psicóloga aconseja que los pequeños sean informados con detenimiento de la dinámica de cada prueba antes de su realización, que no haya favoritismos, que se fomente el compañerismo y que, en la medida de lo posible, todos tengan “su momento de gloria”.

Concursante de la versión australiana de ‘MasterChef junior’.
Concursante de la versión australiana de ‘MasterChef junior’.

Estos talent shows llegan a España precedidos de grandes éxitos en países como Estados Unidos, Holanda o Australia. Las versiones protagonizadas por adultos fueron las indiscutibles revelaciones de la temporada en Telecinco y en Televisión Española y, aunque aún no se sabe cuándo se estrenarán La Voz kids y MasterChef junior, los responsables de ambos programas ya se han puesto manos a la obra. Y el trabajo con niños exige más cuidado. El primer paso es que los padres autoricen la participación de sus hijos. Pero no es el único requisito. Los menores solo pueden rodar en días alternos, un máximo de cinco horas cada jornada; han de estar acompañados siempre por un adulto —en los dos espacios las familias estarán presentes en el plató—, y las cadenas deben informar a la Fiscalía del plan de grabación.

Las pequeñas futuras estrellas se enfrentarán a retos de altura. El nivel no va a bajar en ninguno de los dos programas, según explican sus responsables. Aun así, en los castings ya se notan las diferencias. Ambos concursos han optado por dos tipos de pruebas: generales —los chicos interesados acuden a las citas anunciadas— y directas —los encargados de la selección de los participantes acuden a escuelas de cocina o de canto en busca de niños que ya tengan cierta experiencia—. En cualquier caso, se procura que los menores no sientan que han fracasado si no son los elegidos. El tono de los jueces se rebaja, tanto en los castings como en el plató.

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La psicóloga Míriam Rocha considera que este punto es fundamental. “No debe fomentarse la competitividad entre los chicos y hay que evitar que se sientan frustrados. Van a enfrentarse unos a otros pero, si se potencia la relación entre ellos, las pruebas parten de unos lazos positivos, que no están basados en envidias. En muchas ocasiones eso es lo que se busca con los adultos, pero aquí es crucial alejarse de esta práctica”, sentencia.

Macarena Rey —productora ejecutiva de MasterChef junior y directora de Shine Iberia, la productora del programa—, y Leonardo Baltanás —director de producción de contenidos de Mediaset— se muestran muy concienciados con este punto. La primera aclara que ningún niño “se irá a casa con las manos vacías”. El segundo explica que las batallas se han organizado “de tal forma que los chicos no compiten de dos en dos, sino de tres en tres”. Así, no hay un perdedor y un ganador, sino un concursante que pasa, y dos que no lo hacen.

“Independientemente de la actuación de la organización, el papel de la familia es vital. Es importante que siempre que puedan mantengan las mismas normas y rutinas en casa, y que los niños no pierdan el contacto con sus amigos del colegio”, señala la psicóloga. “Durante la grabación, y después de ella, los padres deben recordar a los chicos cuáles son sus cualidades para que sus aciertos y fracasos en el concurso no monopolicen la percepción que tienen de sí mismos”, añade. Rocha hace hincapié en la necesidad de recalcar a los pequeños que la fama es efímera. Por eso celebra que el premio en La Voz kids sea una beca musical, y en MasterChef junior, 12.000 euros para estudios. “Si quieren dedicarse profesionalmente al canto o a la cocina, adelante, pero sus tutores deben incidir en que ningún programa va a garantizarles el éxito. Solo lo hará el esfuerzo y la formación”, concluye.

Sobre la firma

María Sosa Troya

Redactora de la sección de Sociedad de EL PAÍS. Cubre asuntos relacionados con servicios sociales, dependencia, infancia… Anteriormente trabajó en Internacional y en Última Hora. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cursó el Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS.

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