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Contigo iba a ser diferente

Se celebra el 35º aniversario de 'Rumours', el disco de ruptura más popular de la historia. Una efeméride que sirve para seleccionar unas cuantas canciones que tratan de corazones rotos

Fleetwood Mac en 1977. De izquierda a derecha: Christine McVie, John McVie, Lindsey Buckingham, Stevie Nicks y Mick Fleetwood.
Fleetwood Mac en 1977. De izquierda a derecha: Christine McVie, John McVie, Lindsey Buckingham, Stevie Nicks y Mick Fleetwood.

 Rumours significó el cenit comercial de Fleetwood Mac. Editado el 5 de febrero de 1977 lleva colocadas alrededor de 40 millones de copias, lo que le convierte en uno de los diez álbumes más vendidos de todos los tiempos.Cuatro sencillos llegaron al número uno en Estados Unidos.

Fue un hito en la la trayectoria de un grupo que simboliza como pocos el desparrame del las rockstars en los años setenta. La era del sexo, las drogas y el rock n´roll. Fundado en 1967 en Reino Unido en el momento de registrar Rumours solo dos de los cinco componentes eran miembros originales. Desde 1974 vivían en Los Ángeles y del blues original habían pasado a un lujoso pop para adultos. Tanta era la sensación de ser  una nueva banda que al disco anterior a este Rumours, el que les había convertido en estrellas en 1975, lo llamaron Fleetwood Mac, a pesar de que ya habían llamado igual a su segundo álbum, de 1968, (ahora más conocido como Peter Green´s Fleetwood Mac).

La intrahistoria de Rumours es realmente peculiar. Fue el fruto de un grupo compuesto por parejas rotas. Unos meses antes de empezar a grabarlo Christine McVie anunciaba a su marido, John, que estaba saliendo con otro. Él no se lo tomó muy bien, pero ninguno de los dos se planteó dejar la banda. Stevie Nicks le comunicó a Lindsey Buckingham que su relación había acabado cuando ya estaban en el estudio en Sausalito, California. El quinto miembro, Mick Fleetwood, asistía atónito a las guerras internas. “Se estaban escribiendo canciones los unos a los otros y cantándolas en el mismo micro. No tengo ni idea de cómo podían hacerlo”, recordaba en una entrevista. Él tampoco salió indemne del desastre. Su esposa le abandonó en aquellas fechas. Por teléfono.

Fueron unos meses lo bastante traumáticos para que las heridas aun no hayan curado del todo. "John y yo seguimos en contacto. Stevie y Lindsey no tanto", reconocía en diciembre Christine McVie. Han pasado ya 35 años.

Este 35º aniversario se celebrará con una reedición y una gira mundial, la primera desde 2009. En ella participarán cuatro de los cinco actores en aquella grabación. Solo faltará Christine McVie, que dejó el grupo en 1998. Sirva el aniversario para trazar un recorrido por canciones sobre la ruptura escritas en caliente. Obviamente hay varios millones donde elegir. El asunto  "me ha dejado la /él muy..." es posiblemente el más trillado desde que nuestra especie descubrió que todo esto del amor iba bastante más allá de pasar un rato retozando.

 

Dreams, Fleetwood Mac

La segunda canción de Rumours, cantada por Stevie Nicks, explicaba la ruptura con Buckingham desde su punto de vista. Ambos se habían conocido en 1965, cuando ella tenía 17 y él 16, pero no fueron pareja hasta 1971. Es un tema amable, dentro de lo que cabe. Una especie de oda a lo que tuvieron y perdieron. Nicks le desea un futuro mejor y le pide que no se lo tome tan a pecho. "Las mujeres van y vienen. Cuando la lluvia te limpie lo sabrás", decía un verso.


Go your own way, Fleetwood Mac

Pero no funcionó vista esta canción con la que le respondió su ex. "Lindsey tuvo una aproximación a aquello bastante más punk rock", explicaba Stevie Nicks en la revista Mojo. "Esa fue su manera de superarlo. Todavía no me gusta ese verso: ‘Estar con alguien es todo lo que buscas’. Desafortunadamente eso es lo que él pensaba de mí".

 

I'm waking up to us, Belle & Sebastian

Cuando el grupo empezó en Glasgow en los noventa, Isobel Campbell, la chelista y Stuart Murdoch, cantante y letrista, eran pareja. Seis años después ella dejaba la banda. La explicación inicial, “Quería volar por mi cuenta”, no resultaba convincente desde el momento en que los abandonó por sorpresa en medio de una gira. No debía de ser agradable escuchar cada noche esta canción compuesta por Murdoch en la que le soltaba perlas como “Yo necesito a alguien que se alegre de lo hago. Tú un hombre que o sea rico o haya perdido un tornillo. Te quiero, ¿sabes? Esa es la ironía, vas a salir de aquí intacta. De cualquier forma creo que nunca te gusté. Te gustas a ti misma y te gustan los hombres que te besan el trasero”. Por si estos primeros versos no aclaraban la idea, el resto de la canción ahondaba en la imagen de la mujer vampiro, esa que chupa todo lo que puede de su pareja y cuando no queda más va a por otra. Se comenta que Monologue for an old true love es la respuesta de Campbell. Ella parece opinar que tampoco le debe tanto a su ex novio como él defiende.

Minusvalía, Astrud

Una de las tragedias de que termine una relación amorosa, además del fin en sí mismo, es que generalmente finaliza para uno de los dos implicados antes que para el otro. Si el protagonista de esta canción incluida originalmente en Tú no existes, disco del dúo barcelonés editado en 2007, amó alguna vez a la persona a la que se dirige, lo ha olvidado. Y además no le importa. Es difícil imaginar una forma de hablarle a alguien más cruel. Versos como "Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente/ Cómo pensabas que contigo iba a ser diferente", rozan el sadismo. Preguntado sobre el particular, Manolo, letrista del grupo, contesta desde Nueva York, donde ahora reside: "La letra no está dedicada a nadie. Surgió, probablemente, a partir de dos o tres tontadas que ya eran viejas cuando escribí la canción. Por supuesto, ninguna de las personas implicadas en aquellas tontadas merecería el desplante que el personaje ficticio que habla le hace a la destinataria ficticia. En todo caso, como sus opiniones sobre la relación entre la mente y el cerebro así atestiguan, el personaje que habla es medio tonto"

 

The price I pay, Billy Bragg

El bardo comunista inglés está casado desde hace más de 20 años con la hija de un exiliado republicano español, con la que tiene dos hijos. Pero a principios de los ochenta sufrió un desengaño amoroso que le inspiró un disco completo, Worker´s playtime. En él reflexionaba sobre el amor, algo que hasta entonces, salvo brillantes excepciones, parecía superficial frente a su lucha por convertir Europa occidental al socialismo. En su momento fue un álbum poco valorado pero está lleno de hermosas canciones como She´s got a new spell, que los mallorquines La Granja traducirían al castellano como Magia en sus ojos. O Waiting for the great leap forward, en la que está uno de sus versos históricos, “si tienes una lista negra yo quiero estar en ella" (aunque en los últimos tiempos lo ha cambiado por, “si tienes un blog yo quiero estar en él”). De cualquier manera la gran canción de ruptura del álbum era The Price I Pay, el precio que pago, el doliente reconocimiento de que el amor es ciego, pero es lo que hay. “Amarte es como caminar una milla con una piedra en el zapato, ese el precio que pago por amarte como lo hago”. Aunque la idea del disco la expresa una cita del comunista italiano Antonio Gramsci incluida en el encarte: “Cuántas veces me he preguntado si realmente es posible establecer vínculos con una masa de gente si uno nunca ha tenido sentimientos fuertes por nadie, ni siquiera por los propios padres. Si es posible preocuparse por un colectivo cuando uno no ha sido profundamente amado por un ser humano individual. ¿No habrá eso tenido algún efecto en mi vida de militante? ¿No habrá tendido a hacer estéril mi calidad de revolucionario reduciéndolo a una cuestión de puro intelecto, de cálculo matemático?" No está mal, ¿verdad?

 

If you see her say hello, Bob Dylan

En un memorable post en el blog Muro de Sonido, el periodista Xavi Sancho recordaba un episodio de la serie estadounidense Californication. Este era uno de los párrafos: "Becca, la hija de Hank Moody, está triste porque su profesor de guitarra, de quien se había enamorado, se ha ido con otra. Mientras pasean por Venice Beach, su padre trata de consolarla. “¿Cuándo dejará de doler?”, le pregunta ella. “Si tienes suerte, jamás”, responde él. Y empieza a cantarle If you see her, say hello, del Blood on the tracks de Bob Dylan, tal vez el mejor disco de ruptura de la historia". Aunque su matrimonio con Sara, con la que tuvo cuatro hijos, no terminó oficialmente hasta 1977, en 1975, cuando se publica el álbum está ya en una situación terminal con continuas rupturas y reconciliaciones. A Sara dedicó Dylan algunas de sus mejores letras de amor y de desamor. Como esta que muestra un Dylan comprensivo, dolido porque ella se va, y que la echa de menos, pero que sobre todo, la ama y la respeta. “Si te acercas a ella, dale un beso de mi parte”. No siempre fue así, circulan versiones por ahí en las que no era tan amable con ella.

 

Skinny love, Bon Iver

La anécdota es conocida. Tras una mala racha el músico veinteañero Justin Vernon se retira en 2009 a una cabaña en las montañas. De allí salió con su primer álbum firmado como Bon Iver, que también fue su primer peldaño a la fama. El título, For Emma, forever ago, se debía a que todo el disco giraba sobre su ruptura con Emma Sarah Jensen, la novia que tuvo en su pueblo de Wisconsin. Pero no es exactamente así. Para empezar no hay una única musa. La protagonista de esta historia en particular es Christy Smith, la novia de Vernon en Raleigh, que fue la primera persona en escuchar la canción. Ella dijo: “En cuanto la oí, sabía que hablaba de mi’. Él explicó: “Salíamos juntos, viví con ella mucho tiempo y es una persona muy importante en mi vida. Pero de lo que trata la canción es del momento por el que estaba pasando en la relación. Un momento en el que estás con alguien porque necesitas ayuda. Pero ese no es el motivo por el cual debes de estar con alguien. Es un amor escuálido. Carece de peso. Un amor sin sustento”.

 

Segundo premio, Los Planetas

Lo más encantador de Los Planetas es la alegría con la que exponen sus miserias en sus canciones. Un caso claro es Segundo Premio, la canción con la que abrían Una semana en el motor de un autobús, el disco cumbre de su carrera y para muchos uno de los cenits del pop español. La historia no puede ser más sencilla. Chica deja chico. Ni se molesta en decírselo. Chico se queda hecho una piltrafa y abriga la secreta esperanza de que un día Chica se dé cuenta del error cometido y se arrepienta sufriendo. “Y si esto te hace daño, si te puedo hacer sufrir, ha servido para algo, al menos para mí”. Decía J, cantante y letrista del grupo granadino, que ese sufrimiento ajeno es el Segundo premio del título. Que eso no pase casi nunca y ella ni se acuerde de él cuando él está escribiendo esta canción es lo de menos.

Lost cause,  Beck

Causa perdida es el momento álgido de Sea Change, el disco que Beck Hansen dedicó a documentar la ruptura con la diseñadora Leigh Limon. La explicación, dada por el autor, era que descubrió que la que había sido su pareja durante diez años tenía una relación con otra persona. De aceptarlo, el rencor y el dolor serían el origen de versos como: "Estoy cansado de luchar por una causa perdida. Hay un lugar al que vas en el que nunca has estado. Allí nadie sonríe detrás de ti. Ni te espera de pie en la puerta. Y para eso creías que servía el amor".

Claro que ella nunca ha abierto la boca, que se sepa. Y eso, (explicable como una claúsula del acuerdo de separación), nos evita conocer su versión. Porque, al parecer, ella negó que aquella otra relación existiera y hay quien indica que el hecho de que no perteneciera a la Cienciología, el culto que profesa Beck, pudo tener algo que ver en su ruptura.(Aseguran que el asesor espiritual del músico le chinchaba con el clásico: "esa chica no te conviene").

Lo que es indudable es que Beck, que rompió con Limon tres días antes de su 30 cumpleaños, lo pasó fatal. Escrito en 2000, pero no publicado hasta 2003, el disco era tan explícito que hubo quien se llegó a preocupar por el músico. Un ejemplo, la revista The Face le escribió una carta abierta titulada: "Eh... ¿Va todo bien, tío?".