Columna
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Rato malo

El problema de cualquier entrevista con Rajoy es llegar a determinar cuánto de lo que va a decir será incumplido de manera flagrante días después. La credibilidad es un músculo que se potencia en los demás, a veces mientras los decepcionas o los indignas, pero jamás con la ocultación. El mayor error que ha cometido Rajoy en sus meses de gobierno ha sido su campaña electoral. Basarla en negar y ocultar aquello que consideraba obligatorio hacer se ha convertido en un estigma duro de desactivar. Puede que de hacerlo hubiera perdido un puñado de votos, a juzgar por el estado comatoso de la oposición muy pocos, pero habría fortalecido ese músculo de credibilidad que hoy convierte cada una de sus comparecencias públicas en un rato malo.

En su primera entrevista en la televisión desde que llegó al gobierno, vestido con corbata de partido y gesto retraído, practicó lo que los futbolistas llaman sestear. Poner la pelota a dormir la siesta, porque el paso del tiempo juega a tu favor. La economía es un asunto de fe y están los que le tienen fe al camino del recorte y la privación de derechos. Los demás permanecen atentos a la jugada, derrotados en todas las batallas que ganaron sus padres por beneficios sociales, protección, igualdad y limitación de la intervención estatal sobre sus ingresos. Rajoy llegó preparado al plató con una metáfora. La de la economía familiar. Somos una familia que ha pedido prestado demasiado dinero y tiene que devolverlo.

Pero la metáfora no es cierta. Somos una familia que ha creado un banco malo para salvar al cuñado corrupto que primó negocios nefastos con los ahorros de casa. Somos una familia que renuncia a los estudios de los niños, a su formación y posibilidades creativas para salvar una hipoteca que nunca podrá pagar del todo si no renegocia las condiciones. Somos una familia que dice ahorrar cuando en realidad aumenta su deuda. No, la metáfora familiar no funciona. Pero la pregunta más áspera se la formuló Ignacio Camacho de ABC: ¿se manifestaría usted contra las medidas que ha tomado si estuviera en la oposición? Cuando llegó la respuesta trastabillada del presidente, todos los españoles tenían su respuesta propia. Ese es el músculo del que hablábamos antes.

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