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El arte es solo una excusa

‘Gallery Girls’, que sigue las vicisitudes de siete veinteañeras de Nueva York por dirigir su propia galería, engorda la nómina de 'realities' en EE UU

Las protagonistas del reality show 'Gallery girls'
Las protagonistas del reality show 'Gallery girls'

Las mujeres de los mafiosos y las de los jugadores de baloncesto tenían su reality, los futuros pintores también protagonizaron un fallido programa de telerrealidad en Estados Unidos. Ahora, le toca el turno a las aspirantes a galeristas de arte. La cadena Bravo, especialista en reality shows, estrenó el 13 de agosto Gallery Girls, una docuserie en la que siete veinteañeras de Nueva York luchan por abrir su propia galería “mientras asisten a inauguraciones, exposiciones y a los actos más exclusivos de la ciudad”, dice la nota de prensa del canal de televisión.

"En Nueva York, todo el mundo quiere trabajar en el mundo del arte”, dice Amy Poliakoff, una de las protagonistas del reality durante su presentación. El programa pretende explorar los entresijos de ese mundo a través de siete jóvenes aparentemente muy distintas, de estratos sociales diversos y que, además, residen en distintas zonas de Nueva York -sus apartamentos se encuentran en Manhattan y Brooklyn-, lo que permite comprobar “la diferente forma de abordar el arte, la moda, las relaciones y los distintos estilos de vida” que conviven en la ciudad. De momento, los dos capítulos que ya se han emitido solo han permitido vislumbrar los primeros roces entre ellas; cómo se divierten por las noches, emborrachándose en los locales más pijos de Manhattan; su fascinación por la moda y los problemas con sus novios, quienes los tienen. El arte, por ahora, parece ser lo menos importante.

Las protagonistas trabajan, la mayoría, como becarias sin sueldo en galerías poco prestigiosas de Nueva York. Algunas, como Maggie, Kerri o Liz, se pueden permitir un lujoso apartamento en Manhattan y zapatos caros gracias al apoyo económico de su familia, aunque, de acuerdo con el episodio piloto, alguna verá pronto cómo los problemas financieros de sus padres van a poner en apuros su tren de vida. Claudia, Chantal o Angela, que curiosamente son las únicas que residen en Brooklyn, viven de manera ligeramente más modesta. Las dos primeras acaban de abrir una galería juntas en el Lower East Side. Se trata de la única inauguración que, hasta el momento, se ha mostrado en el programa y, aunque no se vio a los artistas, los espectadores estuvieron al tanto de las dotes como pintor de brocha gorda del novio de Chantal, que pasaba el rodillo por las paredes del local mientras sus propietarias no paraban de beber vino.

“Esto no es glamuroso y no estamos viviendo unas vidas de fábula. Nos estamos sacrificando mucho”, explica en otro momento del primer episodio Maggie. El reality refleja esa pasión, pero, lo que es más evidente es el ansia por la fama que demuestran sus protagonistas. Las primeras críticas no han sido muy favorables. The New York Times o Slate definen el programa como un híbrido entre las series Sexo en Nueva Yok y Girls pero sin guión. Hay quien lo ve como “una oportunidad para atraer clientela”. Así lo manifestaba a USA Today Eli Klein, propietaria de una galería en el SoHo en la que trabaja una de las protagonistas.