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Visa pour l'Image llora a sus caídos

La edición de este año del festival de fotoperiodismo apuesta por las imágenes de la primavera árabe

Yuri Kozyrev ha cubierto como fotógrafo la mayor parte de los movimientos de protesta e insurrecciones encuadrados en la llamada primavera árabe. Tras su experiencia en Yemen, Egipto, Bahrein y Libia pudo constatar que, por mucho que la mirada occidental tienda a ofrecer una percepción a menudo sesgada o igualadora de la realidad, "cada revolución requiere su propia narrativa". En el texto que acompaña a su exposición El camino hacia la Revolución, parte del festival de fotoperiodismo Visa pour l'Image de Perpiñán, se hace constar que, si bien "buena parte de los reportajes publicados [sobre las revoluciones árabes] se han enfocado en los aspectos comunes", su aproximación y sus aspiraciones no son las mismas". De ahí que, para evitar una visión incompleta o estereotipada de un mundo en proceso de cambio, Kozyrev (Moscú, 1963) afirme que "cada revolución debe ser evaluada en su propio contexto".

La defensa que hace el fotorreportero de la agencia Noor de la necesidad de una mirada propia y profunda recuerda los sacrificios de una profesión a la que el festival galo, inaugurado esta semana, vuelve a rendir homenaje en su 23ª edición. En especial, tras la desaparición de Tim Hetherington, Chris Hondros, Anton Hammerl y Lucas Dolega, fallecidos mientras cubrían las revoluciones en el norte de África.

Desde una óptica distinta, la fotógrafa Catalina Martín-Chico (Madrid, 1969) cubrió la revolución yemení para la revista del diario Le Monde con el bagaje acumulado durante cuatro años de compromiso documental. Un reportaje de esta fotógrafa afincada en París -que no llegó a ser publicado- muestra las consecuencias de la represión de las protestas en Yemen, y le ha valido el premio Visa de Oro Humanitario.

Sus imágenes contienen varias capas de información y ejemplifican la especificidad de cada proceso revolucionario que reclamaba Kozyrev. "Las revoluciones no son solo tiros, y menos en un país en el que hay más armas que personas", afirma Martín-Chico a EL PAÍS.

"Quería ir más allá de las manifestaciones, aportar el conocimiento del país y la cercanía de las gente en un país, como Yemen, del que apenas conocíamos otra visión que las fotos de las agencias", explica la fotógrafa.

El papel de las mujeres en los debates revolucionarios, el desafío a las barreras culturales, étnicas y religiosas presentes en la cultura yemení y cuestionadas en los hospitales y enfermerías son muestras de un universo lleno de matices que el fotoperiodismo, como en el caso de este reportaje, permite mostrar más allá de los clichés.

A esa fidelidad en la representación aspira también la revista francesa Paris Match, que dedica una exposición a la cobertura realizada sobre las revoluciones árabes.

No obstante, Visa pour l'Image no se queda en la primavera árabe y ofrece la actualidad informativa mundial en imágenes, desde la violencia urbana y socioeconómica en Guatemala (Rodrigo Abd) o Los Ángeles (Barbara Davidson) a las consecuencias de la guerra en Uganda (Martina Bacigalupo), Sudán (Cédric Gerbehaye), Somalia (Ed Ou), Colombia (Álvaro Ybarra Zavala), Costa de Marfil (Issouf Sanogo) y Sierra Leona (Fernando Moleres).

Mención especial merecen las fotos tomadas por João Silva en Afganistán, en un escenario bélico que le produjo la pérdida de las dos piernas. Su aparición en Perpiñán no ha sido posible, finalmente, a causa de una nueva operación a la que se ha visto sometido para tratar sus heridas, pero sus fotos hablan por sí solas del esfuerzo que representa documentar la realidad sin intermediarios.