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Los grandes ilustradores llenan de color el Muvim

El museo dedica exposiciones a Calatayud, a libros rusos, a dibujos sobre leyendas y a siete cuentos revisitados por los mejores ilustradores españoles

El Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (Muvim) se ha llenado otra vez de color, gracias a los trabajos de algunos de los mejores ilustradores españoles de la escena actual, y también gracias a referentes míticos que revolucionaron el género en los libros infantiles rusos hace ocho décadas. El Muvim ha inaugurado, como viene siendo habitual, cuatro exposiciones de golpe, y todas conectadas, en esta ocasión con la ilustración. Y entre ellas destaca la retrospectiva que dedica el museo de Valencia, en colaboración con Caja Mediterráneo (CAM), a Miguel Calatayud (Aspe, 1942), un recorrido a través de cuatro décadas de dibujos de gran calidad, con carteles, ilustraciones y cómics del Premio Nacional de Ilustración de 2009.

'Kipling ilustrado' recoge los trabajos sobre siete cuentos realizados por otros siete artistas de primera línea

Los libros ilustrados pretendían alfabetizar al pueblo en la Rusia posterior a la revolución bolchevique

El coordinador de las exposiciones, Carlos Pérez, explicó en la inauguración que la muestra era idónea para el museo dedicado a la ilustración, ya que la corriente de pensamiento moderno recogía su nombre del hecho de que la primera enciclopedia era ilustrada, "tenía dibujitos". También alertó del error de dividir el arte plástico entre arte mayor, cuando se trata de óleos, y arte menor, cuando se habla de dibujo sobre papel, ya que "un papel puede explicar mucho más sobre un movimiento que un cuadro".

Calatayud explicó que desde bien pronto sintió su vocación: "Siempre me interesó producir imágenes para que se multiplicaran: el público no tiene que ir a una exposición, sino que la imagen va al público". Además, añadió, "la ilustración reconcilia al espectador con la imagen, con la imagen tradicional, al menos en un sentido popular" ya que, abundó, "el público se siente cómodo con el dibujo, que mantiene una línea de formalismo, de representación, de reconocimiento". Y como muestra de ello, las 382 obras propiedad del autor que llenan con sus característicos colores mediterráneos las paredes del Muvim. Calatayud también confesó el enorme trabajo que ha supuesto rescatar de decenas de carpetas, de cajas y más cajas de originales, los trabajos emblemáticos que jalonan su carrera, incluso con la sorpresa desagradable de que en algunos casos "se han perdido sin que haya explicación".

La segunda muestra, titulada Promesas de futuro. Blaise Cendrars y el libro de niños en la URSS, rescata volúmenes editados en torno a 1930 en la Rusia posterior a la revolución bolchevique. Pérez explicó que se trata de las colecciones con las que se intentó rescatar a la población del analfabetismo, y que se recogieron en una exposición celebrada en París en 1929 impulsada por Cendrars, que seleccionó a los mejores artistas de la época. "Todo el mundo sabe que en Rusia son los niños los únicos beneficiarios de la revolución, los únicos", manifestó, usando las propias palabras de Cendrars, Béatrice Michielsen, comisaria de la muestra junto a Françoise Lévèque y Michèle Noret.

La exposición recoge en vitrinas excepcionales trabajos, como el libro de Cendrars Pequeños cuentos negros para los hijos de los blancos, ilustrado por Pierre Pinsard. También hay grandes obras, revolucionarias en su época y modernas todavía hoy, de Vladimir Lebedev, Konstantin Kuznetsov, Evgenia Evenbakh, Dimitri Bulanov o Natalia Ushakova.

Otra de las exposiciones, la titulada Héroes, mitos y leyendas recoge carteles de 23 artistas de Nueva Zelanda, Cuba y México sobre cada una de las culturas autóctonas. El proyecto arranca por iniciativa de Xavier Meade, de Nueva Zelanda (Aotearoa), y recoge la producción de una mítica imprenta de La Habana, por una parte, y los carteles realizados para el proyecto Mitos y leyendas, que encomendó a diferentes artistas la ilustración de historias incrustadas en la tradición de cada cultura.

Por último, pero no menos importante, el hall del Muvim recoge una colorida muestra, Kipling ilustrado, comisariada por Lola Pascual, que recoge los trabajos sobre siete cuentos de Rudyard Kipling realizados por otros siete artistas de primera línea. Paco Giménez, encargado de visitar El regimiento perdido, explicó que la exposición también pretende "mostrar cómo trabajan los ilustradores, mostrar el oficio". Y para ello se exhiben también bocetos y trabajos previos de las ilustraciones de cada uno de los cuentos, así como la producción anterior de cada artista, en la que se comprueba la polivalencia y variedad de estilos de estos creadores. De hecho, el catálogo de la exposición no es tal, ya que se trata de un verdadero libro ilustrado editado por Kalandraka que recoge los cuentos junto a los trabajos de Ajubel, Pablo Amargo, Isidro Ferrer, Pep Montserrat, Pablo Auladell, Arnal Ballester y Paco Giménez. Un compendio de los estilos más variados que reflejan desde técnicas diversas el mundo colonial que vivió Kipling, conocido como "el escritor del Imperio Británico".