Andrés Marín ofrece su mirada de la pasión
José de la Tomasa, Lole Montoya y Concha Vargas, artistas invitados
La nueva propuesta de Andrés Marín, La pasión según se mire, es una de las más personales del bailaor, según la web de la bienal. Si algo destaca en él es la energía que lo mueve y la pasión que lo anima: por los maestros, por el cante, desde el respeto más absoluto; por la infinita admiración a sus padres, sus fuentes artísticas primordiales. En eso reside su lealtad al flamenco y desde esa lealtad se unen las figuras de Concha Vargas, Lole Montoya y José el de la Tomasa.
La lectura de la pasión que nos propone Andrés Marín es opera aperta. Se aleja de cualquier visión tópica, no la representa ni la escenifica ni la tematiza, sino que la crea, se la da a experimentar al espectador, invitándole a compartir a través de su baile la fuerza que genera: se trata más de contar con la pasión que de contar la pasión.
Hijo de artistas, Andrés Marín ha vivido el arte desde pequeño, tanto a través del baile, con la escuela de su padre, como por el cante, del que es un gran aficionado y largo conocedor. Si hay un rasgo que defina su trayectoria, ese sería el de la independencia y la no adscripción a compañía o escuela alguna más allá de la mencionada enseñanza paterna, de la que se separó para continuar una formación autodidacta.
Su carrera profesional comienza en 1992 y sus apariciones siempre fueron como solista y coreógrafo antes de fundar su propia compañía en el año 2002.


























































