FERIA DE BILBAO

Sonrisas y lágrimas

Enrique Ponce corta una oreja en una tarde en la que Iván Fandiño y su banderillero Mario Romero fueron corneados por el último toro

Feliz aniversario para Enrique Ponce y final sangriento para Iván Fandiño y Mario Romero, un subalterno de su cuadrilla. Eso fue lo más destacado de la corrida de ayer. Empezando por lo último, digamos que fueron cogidos el torero de Orduña y su banderillero en el sexto toro de la tarde. Nada más ponerse el matador a recibir al toro a porta gayola, el toro empitonó al subalterno. Luego, al poco de iniciar la faena, el toro mandó a la enfermería a Fandiño con dos pitonazos en su cuerpo. Hasta ese sexto toro, la corrida se veía que no valía nada. Era mansa, se defendían por falta de fuerza y raza. La mayoría de ellos entrañaba peligro.

Hubo una excepción y fue el cuarto de la tarde, segundo de Enrique Ponce. En ese toro el diestro, que cumplía su 50º paseíllo en la plaza de toros de Bilbao, realizó una gran faena, sobre todo con la mano derecha. Exhibió un despliegue rico en matices. Con pases largos, ligados, mandones ?en algunos momentos despegados?, para culminar la faena con una serie muy ligada en un concatenado empalmamiento de pases.

LORENZO / PONCE, URDIALES, FANDIÑO

Toros del Puerto de San Lorenzo: bien presentados, descastados, sin fuerzas, algunos con peligro excepto el cuarto que resultó muy manejable.

Enrique Ponce: dos pinchazos, estocada —aviso— y descabello (ovación); estocada desprendida (oreja y petición de la otra).

Diego Urdiales: media estocada y tres descabellos (ovación); media estocada perpendicular —aviso—, pinchazo, media estocada y dos descabellos —segundo aviso—, y descabello —ovación—.

Iván Fandiño: seis pinchazos y descabello (silencio); su segundo toro tuvo que ser matado por Enrique Ponce: pinchazo hondo y descabello (ovación).

Octava de Feria. 28 de agosto. Algo más de media entrada.

El público llegó a encandilarse con unos circulares apoyándose una rodilla en tierra. Y un gran pase de pecho: en ese pase de pecho la muleta se iba quedando dormida en el viento. Sin duda fue una manera hermosa de celebrar el 50 aniversario de torear en Bilbao. A su primer toro, un animal de media arrancada y de poca fuerza, le realizó una faena discretita.

A Diego Urdiales le habían llamado a las tres de la tarde con urgencia para que sustituyera a Miguel Ángel Perera. El riojano estuvo voluntarioso en los dos toros. Algo más entonado en su primero y vulgarote en su segundo. Los toros que le tocaron en suerte no sirvieron.

Después, el parte médico describió las dos cogidas provocadas por el sexto de la tarde. A Mario Romero, el animal le provocó "herida por asta de toro en tercio medio de cara lateral del muslo derecho". Y continúa: "orificio de entrada de 10 centímetros y dos trayectos, uno con trayecto profundo que disecciona el hueso fémur y provoca varios desgarros del músculo cuádriceps. Hemorragia profusa de vasos musculares. No aceptación de vasos femorales o estructuras nerviosas. Otro trayecto descendente intermuscular, que no lesiona vasos o nervios. Otra herida de asta de toro superficial en glúteo derecho. Pronóstico grave". Posteriormente, fue trasladado a la Clínica Virgen Blanca, a cuidados intensivos, para vigilar su evolución.

También hubo parte médico para Iván Fandiño. En la enfermería de la plaza, el diestro entró "con herida de toro en tercio medio de muslo derecho de 15 centímetros, con trayectoria ascendente y orificio de salida en tercio superior. Afectación de tejido subcutáneo, sección lateral de venasafena en un trayecto de dos centímetros y dislaceración muscular. Pronóstico grave". También fue trasladado, como su subalterno, con urgencia a la Clínica Virgen Blanca "para control y seguimiento en la unidad de cuidados intensivos".

Enrique Ponce corta una oreja de mucho peso a su segundo toro, mientras que Iván Fandiño y su banderillero Mario Romero protagonizan la otra cara de la tarde al ser corneados por el mismo toro

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