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Más allá de la Velvet, John Cale visita España

John Cale actúa el 9 de diciembre en Madrid tras recorrer el norte de la Península

Hace cuarenta años que John Cale dejo la Velvet Underground y parece que fue ayer. El tiempo vuela. Después de aquellos revolucionarios discos de finales de los sesenta, las desavenencias con Lou Reed sacaron a Cale del grupo. Ahora viene a España defendiendo un cancionero de treinta álbumes de todo tipo.

Tras la ruptura con Reed, Cale se paso a la producción. Fue el hombre que estaba detrás de los primeros trabajos de Nico, la firma productora del primer trabajo de los Stooges de Iggy Pop, la mente creadora detrás del maravilloso Horses de Patti Smith.

Volvió a componer y cantar a principios de los setenta con Vintage violence, un disco de influencia folk. Poco después vio la luz el que es considerado por muchos como su mejor trabajo, Paris 1919.

Con estos discos manifestó el genio oscuro y experimental que se escondía en él. Regresó a Gran Bretaña y se acentuó su oscuridad melódica. De allí salieron los siguientes trabajos. La trilogía Island, con Fear, Slow dazzle y Helen of Troy. Sus letras se iban haciendo densas y complejas, tocando todos los palos de sonidos y géneros. Son años de abusos de drogas que le llevaron a aparecer en conciertos con máscara de hockey, incluso llego a decapitar a un pollo durante una actuación.

A principios de los ochenta intento dar un giro más comercial que tuvo escaso éxito. Honi Soit, con portada de Andy Warhol, fue su único álbum en solitario que entró entre los doscientos discos más vendidos en EEUU. El nacimiento de su hija y el escaso éxito de sus apuestas más comerciales le alejaron unos años de los grandes focos.

Volvió a principios de los noventa con un disco que ponía música a poemas de Dylan Thomas. Comenzó a trabajar con Brian Eno, con el que no tardaría en chocar. De aquello saldría Wrong way up. Unos años después de la muerte de Andy Warhol se produciría el primer reencuentro entre Reed y Cale en Songs for Drella, un homenaje a su fallecido mentor. A principios del nuevo siglo firmó con EMI, sello con el edito sus trabajos, Hobo sapiens o Black acetate. También colaboró con las bandas sonoras de American Psycho y Ases calientes.

Y ahora visita España con un vasto cancionero que defender, con introspectivas incursiones en los misterios de la música. Con acierto, con algunos fallos y con un descomunal talento que, sin duda, va más allá de los días de la Velvet.