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Entrevista:

De los óleos a los excrementos de vaca

Una exposición en la Casa Encendida reúne varias obras de Sheela Gowda, una artista que incorpora los desechos de este animal sagrado a su obra

Sheela Gowda (Bhadravati, India, 1957) llegaba ayer a la Casa Encendida de Madrid con aspecto cansado después de un largo viaje desde la India. A unas horas de la inauguración de Reflejos de la India contemporánea, exposición en la que también están los trabajos de Amar Kanwar, N.S. Harsha y Anup Mathew Thomas, su principal preocupación es la disposición de las obras y su iluminación. Quiere dar los últimos retoques antes de que se abra al público.

A pesar de ser una de las artistas más importantes de su país y contar con el reconocimiento internacional, su imagen es la de una persona cercana y natural. Viste vaqueros y camisa, lleva el pelo recogido y no duda en dejar el bolso en el suelo para ponerse manos a la obra. En la muestra sólo se pueden ver tres de sus obras (ver fotogalería): A Blanket and the Sky (Una manta y el cielo), 2/7 Agneepath (Sendero del fuego) y Chimera (Quimera). Junto a ellas, en salas contiguas, hay videoinstalaciones, fotografías y cuadros de los otros creadores. Una pequeña muestra que, en opinión de Gowda, no permite conocer el vasto país asiático y su cultura. "Pueden agitar conceptos preconcebidos y tal vez despertar la curiosidad en los visitantes para que busquen más allá de las obras expuestas pero no se puede considerar un reflejo del arte indio", asegura la artista. Eso no impide acercarse a una parte de esa India contemporánea a la que alude el título de la exposición y que tampoco pasa desapercibida para ARCO, la feria de arte contemporáneo, que dedica su próxima edición a este país.

Excrementos de vaca

Aunque Gowda estudió un máster en la Royal Collage of Art (Londres) y vivió durante un tiempo en París, su formación artística ha transcurrido principalmente en la India. Y es la realidad de su propio país en la que centra su obra, sin mirar hacia occidente donde ha expuesto en el Documenta 12 o en la Bienal de Lyon. Éste es el punto de unión que, según la comisaria de la exhibición, Luisa Ortínez, reúnen los cuatro artistas que coinciden en la muestra. Gowda es la única mujer, por eso la conversación deriva hacia la posición de la mujer en la India y las posibles dificultades que pueden encontrar en el camino para triunfar. Rápidamente la artista niega que ella se haya sentido discriminada por su sexo a lo largo de su carrera. "No voy a negar que se cometen abusos contra muchas mujeres en todos los ámbitos, tanto en mi país como en otros muchos, pero hay mujeres realmente fuertes. Ellas son importantes ejemplos a seguir".

La pintura marcó sus inicios, "entonces -señala- no pensaba en la escultura o en ninguna otra forma de expresión artística", pero a principios de los años noventa su obra evolucionó. "Soy la misma persona que aquella que pintaba cuadros pero pasa el tiempo, la vida y encuentras puertas abiertas. Decides travesarlas, avanzas", explica mientras juguetea entre las manos con sus gafas. Fue en aquella época cuando decidió sustituir los óleos por materiales cotidianos en sus trabajos: metales obtenidos de barriles de alquitrán, piedras utilizadas tradicionalmente en las cocinas, incienso, cartones. También entonces comenzó a trabajar ni más ni menos que con estiércol de vaca. Al preguntarle por la elección de este material se muestra aburrida de tener que responder a una pregunta que ha oído decenas de veces. Finalmente, responde. "Es un elemento tradicional en la India. Mucha gente los usa", explica. Los excrementos de este animal sagrado se utilizan sobre todo como combustible pero con él también se fabrican figuras de dioses. "No los cubro y tampoco pinta con ellos. Los empleo para un uso escultural", dice sobre el tratamiento que hace de esos excrementos.

La violencia y las líneas

Gowda confiesa, junto a uno de sus trabajos, que trata de huir de los compromisos artísticos. "Me vuelco en todo lo que hago, pongo todas las emociones. Por eso es tan duro a veces. Es un reto. Mi trauma, mi felicidad y mi dolor. Lo es todo". Sus obras hablan de violencia, como en 2/7 Agneepath, pero explica que intenta buscar "el aspecto psicológico de la violencia". La situación de la mujer también está muy presente en sus trabajos. Y aunque reconoce tener cierta predilección por temas tristes dice que no está "todo el día llorando". Los soportes que utiliza son muy variados pero confiesa encontrar en las líneas, que asegura son herencia de su primera etapa, el lenguaje artístico que le ayuda a exponerse a sí misma. "Hay gente que puede hacerlo con el color y aunque para mi el color es muy importante, la línea es la que me permite definir el tema, donde encuentro la belleza".

En la sala un operario cambia un foco de dirección. Gowda, con la mirada puesta en el hombre, señala que su último trabajo, Crime fiction, se encuentra en Galleryske, en Bangalore, la ciudad en la que vive. Una muestra que recoge periódicos, fotografías y piezas escultóricas y que, al menos por el momento, no vendrá a España. Y con el mismo gesto cansado con el que llegó, la artista se dirige hacia el trabajador para supervisar los últimos detalles de la instalación.