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Regreso a la trinchera

Un documental alemán narra la vuelta a España de 36 brigadistas internacionales 70 años después de su separación durante la Guerra Civil

El director alemán Daniel Burkholz recrea en un documental el emotivo encuentro de 36 antiguos brigadistas de la Guerra Civil, que regresaron a España setenta años después para recibir un homenaje por su lucha por la libertad y la democracia.

El director alemán Daniel Burkholz recrea en un documental el emotivo encuentro de 36 antiguos brigadistas de la Guerra Civil que regresaron a España setenta años después para recibir un homenaje por su lucha por la libertad y la democracia.

Con motivo de la proyección del filme en el Instituto Cervantes de Berlín, Burkholz declaró a Efe que pretende reflejar la "intensa emoción" de lo que "seguramente" fue el último encuentro de estos antiguos combatientes nonagenarios, que proceden de 14 países, sobre todo de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Burkholz, que espera presentar su película este año en España, desvela que la idea le surgió "espontáneamente" tras leer "un pequeño artículo de periódico en el metro" sobre el encuentro, organizado por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales en 2006.

Junto a su cámara, Burkholz acompañó a este grupo de "héroes" en su viaje de diez días por España con el objetivo de "guardar para siempre en la memoria colectiva" este acontecimiento de la Historia de España, si bien subraya que su deseo no era hacer "una película histórica" al uso.

La última oportunidad

"Simplemente queríamos darle voz a este grupo de hombres y mujeres para que nos contaran lo que ellos vivieron y cómo lo vivieron", puntualiza el director, quien asume que "ésa era con seguridad la última ocasión posible" para entablar una conversación con varios miembros de las brigadas internacionales reunidos.

De Madrid a Barcelona pasando por Zaragoza, la cámara de este alemán se convierte en la inseparable compañera de este grupo de combatientes, que se dirigen a ella con complicidad -muchos de ellos refrescaron su castellano en este viaje- creando un fuerte vínculo con el espectador.

El protagonista absoluto del filme es el testimonio en primera persona de estos hombres y mujeres que se prestaron libremente a luchar por las libertades de un país desconocido al que retornan ahora, en el final de sus vidas, para recibir un agradecido reconocimiento del pueblo español.

A lo largo de 45 minutos los brigadistas establecen una íntima conversación con su pasado en el campo de batalla, que sólo se ve interrumpida por sus propias voces quebradas entonando viejas canciones populares como "¡Ay, Carmela!", "Il Partisano" y otros himnos de sus vidas.

Para este joven director alemán, lo "más fascinante" es la "ilusión" y la "firmeza" en los ideales de estos ex combatientes, que ahora fijan su denuncia en los abusos del capitalismo moderno y de "los gobiernos poderosos que invaden países", al tiempo que reiteran la necesidad de que "la lucha debe continuar". Burkholz, que se define como "un hombre político", asegura que su intención no es "inmiscuirse" en la Historia de España, sino que deja "hablar" a sus protagonistas para que asuman el papel central que les corresponde y relaten sus vivencias para que puedan ser transmitidas a las generaciones futuras.

El filme abre un pequeño hueco a un grupo de jóvenes españoles republicanos, que muestran su admiración y su hondo agradecimiento por los integrantes de las brigadas internacionales.

A su vez, los viejos ex combatientes creen que para lograr "un futuro mejor", es necesario que los jóvenes "hagan como sus abuelos": defender "la causa" de la libertad; deseo que pronuncian al despedirse por última vez de España, en la estación de Barcelona, que simboliza "el final de todo un ciclo", pues fue allí a donde llegaron los brigadistas setenta años antes.