Mark Loewen: “Los dinosaurios son aún hoy los reyes del mundo”

El paleontólogo explica la transición de los dinosaurios, que aparecieron con el tamaño de un lobo y se extinguieron millones de años después habiendo multiplicado altura y fuerza

El paleontólogo Mark Loewen, uno de los mayores expertos mundiales en Tyrannosaurus rex, durante la entrevista en el Parque de las Ciencias de Granada, el día 7.
El paleontólogo Mark Loewen, uno de los mayores expertos mundiales en Tyrannosaurus rex, durante la entrevista en el Parque de las Ciencias de Granada, el día 7.Fermín Rodríguez

Mark Loewen (1970, San Bernardino, California, EEUU) es paleontólogo y profesor en la Universidad de Utah, en Estados Unidos. Especialista en dinosaurios del Jurásico y del Cretácico, ha participado en la catalogación de 13 nuevos dinosaurios y forma parte del equipo científico del Museo de Historia Natural de Utah, donde es investigador residente asociado. Este mes de abril ha estado en el Parque de las Ciencias de Granada hablando de lo suyo, de dinosaurios, los “depredadores predominantes de su ecosistema”, cuyos primeros especímenes “no eran más grandes que un lobo” y llegaron al tamaño y la fuerza que el T. rex ha mostrado, por ejemplo, en las películas de Parque Jurásico. Está especializado en taxonomía, evolución y biogeografía de los dinosaurios carnívoros, acorazados y con cuernos.

Pregunta. ¿Por qué es importante investigar sobre dinosaurios y por qué son importantes a día de hoy?

Respuesta. Los dinosaurios son fascinantes. Vivieron durante mucho tiempo y siempre fueron los reyes, los animales dominantes de su ecosistema. Comprender su evolución en diferentes ecosistemas durante los millones de años que estuvieron sobre la Tierra nos permite conocer cómo cambia el mundo ahora, cuáles son los resultados de esos cambios y qué influencia tiene ese cambio en los animales y plantas. Cuando aparecieron no ocupaban un lugar importante en el ecosistema. Pero había algo que les permitió sobrevivir a distintas extinciones y convertirse en los depredadores dominantes en cualquier ecosistema, al menos desde hace 200 millones de años hasta hace 66 millones. Y, sin embargo, aparecieron como animales pequeños, del tamaño de un zorro, que caminaban sobre dos patas.

P. ¿Cuánto tiempo transcurrió desde ese pequeño animal a los grandes saurios?

R. Cada grupo apareció en un momento diferente, pero los dinosaurios evolucionaron hace 240 millones de años. Los más antiguos que tenemos están en Argentina y son de hace 232 millones de años de antigüedad. En un principio encontramos tres de los siete grupos que existen. Los otros aparecieron más tarde, como los ceratopsios, que lo hicieron hace algo así como 160 millones de años.

P. ¿Existen dinosaurios hoy día?

R. Por supuesto: las aves. Hay entre 8.000 y 12.000 especies de aves para las que tenemos nombre, pero existen estudios que hablan de entre 18.000 y 20.000 especies de aves vivas. Los pájaros superan de lejos a los mamíferos, por lo que podemos decir que los dinosaurios son aún hoy los reyes del mundo.

P. Entonces, ¿por qué los damos por extinguidos?

R. Porque no hemos comprendido hasta hace poco de dónde procedían los pájaros. Desde que hemos encontrado dinosaurios con plumas, ya podemos concluir sin duda que todas las aves proceden de los dinosaurios carnívoros.

P. ¿Existe un único dinosaurio del que procedan las aves?

R. La respuesta habitual es que el velociraptor y los troodontídos son el ancestro común a las aves de hoy. Hubo aves que convivieron con los dinosaurios, algunas con garras en sus alas, con dientes, etcétera. Todas se extinguieron y solo sobrevivieron las aves sin dientes que conocemos.

P. ¿Qué animales podemos entonces considerar dinosaurios más allá de los estereotipos del T. rex o de esos dinos de cuello largo?

R. Genéricamente, diría que sí podemos pensar en los dinosaurios como esos animales de grandes dientes y grandes huesos que imaginamos. Los pájaros son un grupo concreto y especializado dentro de los dinosaurios, los animales carnívoros más grandes que ha habido sobre la tierra.

P. ¿Coincidieron alguna vez los dinosaurios con algún predecesor de los actuales seres humanos?

R. No, absolutamente no. Todos los dinosaurios en los que pensamos como tales se extinguieron hace 66 millones de años, las aves evolucionaron junto a los mamíferos, de los cuales surgieron después los primates.

P. ¿Son tan fieros como los vemos en las películas?

R. Incluso más. Un Tiranosaurio rex podía apresar animales, desgarrarlos y tragárselos completos, tal cual, con sus huesos y todo.

P. En marzo se publicó el descubrimiento de algunas nuevas especies de Tiranosaurio rex, pero la comunidad científica tiene dudas por la falta de individuos encontrados. ¿Cuál es su opinión?

R. Esa investigación habla de tres especies de T. rex, determinados a partir de medidas de los huesos de las patas. Yo, que he medido miles y miles de huesos similares de dinosaurios, no estoy convencido de que esos datos sean suficientes. El Tiranosaurio rex estuvo sobre la tierra dos millones de años, por lo que es casi seguro que hubo diferentes especies, pero los criterios que utilizan estos investigadores —cambios en los dientes de la mandíbula inferior y cambios en el grosor del fémur— no son los correctos. Además, no tienen suficientes especímenes para convencerme, especialmente sobre lo del grosor de los huesos.

P. ¿Cuántos individuos haría falta encontrar para dar por segura una nueva especie?

R. Si la queremos definir solo a partir de diferencias en el grosor de los huesos de la pata, al menos 50 especímenes. Pero es que yo esperaría encontrar diferencias en el cráneo y ese es uno de los problemas con este estudio. Los paleontólogos que estudiamos taxonomías reconocemos los cambios entre especies a partir sobre todo de modificaciones en el cráneo. Me produce gran escepticismo que no aparezcan diferencias en el cráneo de los animales, más allá de pequeñas diferencias en algunos dientes de pocos especímenes. Estoy convencido de que existe más de una especie de T. rex, pero aparecerán a partir de nuevas características craneales. También de las mediciones de huesos, aunque distintas de las de estos investigadores.

P. ¿Cuál fue la distribución del Tiranosaurio rex?

R. Solo lo hemos encontrado en una franja del oeste de Norteamérica, desde Texas hasta Canadá. Básicamente, en las Montañas Rocosas.

P. ¿Se encontrarán en otros sitios?

R. No me sorprendería encontrarlos en la coste este de Norteamérica, pero no lo espero, por ejemplo, en Europa. La pangea separó el mundo para convertirlo en un montón de islas. En la que luego sería Estados Unidos, surgieron los T. rex, triceratops y anquilosaurios, dinosaurios todos ellos muy grandes, que progresaron porque se dieron cambios medioambientales necesarios. En aquel momento, el T. rex ya no podía aparecer en Europa si no era cruzando el estrecho de Bering, lo que no era posible.

P. Ahora sabemos que los dinosaurios tenían plumas, ¿cuándo se descubrió?

R. Lo descubrimos en 1996 y aún encontramos nuevos especímenes y grupos de dinosaurios con plumas. No todos los dinosaurios tenían pluma, pero sí sé que todos tenían la potencialidad de tenerlas.

P. ¿Dónde las tenían y para qué?

R. En los brazos y a lo largo de la espina, desde la cabeza al final de la cola. Y definitivamente, no eran para volar. Se ha sugerido que eran para regular la temperatura corporal, pero su distribución en la columna es más consistente con competencia por las hembras, para impresionarlas. Pensamos más en una característica de selección sexual.

P. En este tipo de investigaciones, sobre lo que ocurrió hace millones de años, ¿qué es fantasía o imaginación y qué es verdad científica?

R. A partir de los huesos podemos analizar las cicatrices y reconstruir el tejido blando que hubo aunque ya no esté. Podemos reconstruir fielmente cómo era, por ejemplo, la garra de un dinosaurio. Y a partir de ahí, a partir del conocimiento de animales actuales como cocodrilos o pollos, sabemos que tenía uñas, por ejemplo. Y eso lo corroboramos luego en especímenes que encontramos. Los animales actuales también nos permiten reconstruir la musculatura que une los huesos fósiles que tenemos. Esas son inferencias seguras. A partir de ahí, con modelos computerizados, puedes deducir cómo funciona todo eso. Realmente, a partir de los huesos encontrados y los animales de hoy se pueden inferir muchas cosas que son verdad. Luego, algunos datos como que el T. rex fuera un carroñero surgen como una fantasía a partir de algunos datos reales. Hoy, sin embargo, los paleontólogos están seguros de que también fue cazador. De hecho, era cazador y carroñero porque ningún animal cazador deja pasar una comida gratis.

P. Como divulgador científico, ¿qué papel juegan las diferentes películas de Parque Jurásico en el conocimiento de estos animales?

R. Increíblemente importante. Las películas de Parque Jurásico han hecho que muchos paleontólogos se entusiasmen con su trabajo. Yo mismo era geólogo cuando salieron estas películas y, aunque no es exactamente por ellas, aquí estoy ahora, investigando sobre dinosaurios. Me empecé a interesar en el funcionamiento de los ecosistemas y la transición de geólogo en busca de emplazamientos a paleontólogo en busca de fósiles y, a partir de ahí, de dinosaurios, fue natural. Por otro lado, la franquicia de Parque Jurásico ha sido fundamental para encontrar fondos. La gente interesada en dinosaurios empezó a pensar que estaría bien meter dinero en esa investigación.

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