Andrea Muñoz: “Las mujeres tienen mayores barreras para acceder a la Justicia”

La ministra de la Corte de Chile y presidenta de la Comisión Permanente de Género de la Cumbre Judicial Iberoamericana (CJI) analiza los desafíos regionales en materia de equidad

La ministra de la Corte Suprema de Justicia de Chile, Andrea Muñoz, en el edificio del máximo tribunal, en Santiago de Chile, el pasado viernes 27 de mayo.
La ministra de la Corte Suprema de Justicia de Chile, Andrea Muñoz, en el edificio del máximo tribunal, en Santiago de Chile, el pasado viernes 27 de mayo.Cristian Soto Quiroz

La Cumbre Judicial Iberoamericana (CJI) reúne a las altas cortes de los poderes judiciales de Iberoamérica y los consejos de las judicaturas de los países en que existe. En total, 23 países unidos en esta instancia de cooperación y articulación con el objetivo de lograr un mejor acceso a la Justicia, eficiente y oportuna, acorde a los nuevos desafíos en tecnologías y, en general, a los nuevos retos. Se articula en una presidencia permanente, otra pro tempore y varias comisiones.

Uno de los grupos, nacido en 2014, trabaja en la incorporación de las mujeres en los poderes judiciales, sobre todo en las altas cortes. Es la Comisión Permanente de Género y Acceso a la Justicia que está presidida desde el año pasado y hasta 2023 por la ministra de la Corte Suprema chilena Andrea Muñoz (Valdivia, 65 años). Y tiene por delante misiones titánicas.

Pregunta. ¿Cuáles son los principales desafíos?

Respuesta. Profundizar el trabajo que la comisión está haciendo en torno a crear mecanismos y desarrollar estrategias para incorporar una perspectiva de género en la impartición de Justicia, en el acto mismo de juzgar y dictar sentencia. Un segundo desafío importante apunta a lograr que se entienda la necesidad de la paridad en las altas cortes.

P. ¿No llegan las juezas a las altas cortes?

R. Por regla general hay más mujeres siempre en los tribunales de instancia, pero el techo de cristal indica que es más difícil que las ministras ejerzan cargos más altos.

P. En Chile, de hecho, la Corte Suprema no ha tenido una presidenta.

R. Sería una maravilla que hubiera una presidenta mujer y va a llegar el minuto en que eso ocurra. Somos 21 en total y, de ellos, ocho somos mujeres. La primera ministra de la Corte Suprema fue María Antonia Morales, en 2001. En Chile, como en Latinoamérica, se produjo un fenómeno de feminización de los poderes judiciales. Muchas mujeres empezaron a entrar a los tribunales de instancia, pero se les identificaba más con los tribunales de menores o familia. Hoy no, porque las mujeres están en los tribunales de garantía, los tribunales penales. Pero la dificultad se produce cuando quieren acceder a puestos de mayor responsabilidad. Hay barreras evidentes que tienen que ver con el género.

P. ¿Por ejemplo?

R. Un traslado a través del país y cambiarse de jurisdicción resulta difícil desde el punto de vista de la familia. Aún cuando se diga que los sistemas de selección son objetivos y que no tiene discriminación, la hay implícitamente cuando pides capacitación y una mujer que está en la etapa de la crianza tiene que compatibilizar su trabajo con el cuidado de los niños, que se le ha asignado fundamentalmente a las mujeres. Algunos dicen: se les pide lo mismo. Pero la cancha no es pareja. Con este tema de las labores de cuidado, me pasó una anécdota con una ministra de un tribunal en España.

P. ¿Qué le ocurrió?

R. Ella estaba tratando de postular a la Corte Suprema, pero en una ocasión no pudo porque la mamá se enfermó. Es decir, o se tienen hijos chicos o se tienen padres mayores. Siempre, a la larga, además, cuando intervienen distintos poderes del Estado, hay un tema de lobby, de relación con el poder político y las mujeres no forman parte de esas cofradías. Les significa un esfuerzo distinto y no están dispuestas a manejar códigos o categorías que son canchas más masculinas. Y claramente a la mujer se le exige destacarse y ser la mejor para poder estar en los mejores cargos.

P. En Chile estamos con un órgano constitucional que propone una regla de la paridad en el Estado. ¿Es posible en el Poder Judicial?

R. Creo en la necesidad de que haya paridad. Depende de lo que se apruebe en la Constitución, pero, en general, uno debería tender a que la Corte estuviera representada por mujeres en la misma forma que estamos representadas en la sociedad. Ahora, soy de las que pienso que el hecho que haya más mujeres no asegura que haya perspectiva de género, porque las mujeres somos diversas. Pero las mujeres sí comparten experiencias comunes y es muy potente. Ante delitos de violencia sexual, acoso o cosas de esa naturaleza, las mujeres tienen experiencias similares y van a poder enfrentarlas de una manera parecida.

P. ¿Por qué es importante la paridad en la integración de los tribunales?¿No sería igual de justa si estuviera compuesta solo por hombres?

R. Porque estamos en una sociedad donde hay hombres y mujeres. Y obviamente es una mejor Justicia la que está impartida por hombres y mujeres y no solamente por un solo sexo.

Andrea Muñoz, ministra de la Suprema Corte de Justicia de Chile, en su despacho, el 27 de mayo de 2022.
Andrea Muñoz, ministra de la Suprema Corte de Justicia de Chile, en su despacho, el 27 de mayo de 2022.Cristian Soto Quiroz

P. ¿Qué ocurre con delitos como los feminicidios?

R. Tenemos la necesidad de seguir generando información en temas de género que nos permitan conocer mejor los fenómenos, como el feminicidio, justamente. Nos interesa volver a actualizar el registro que hicimos en el período anterior (2019-2021). Nuestro objetivo en este período es posicionar a la comisión como la instancia que tiene la palabra en materia de incorporar perspectiva de género en la impartición de Justicia.

P. ¿En qué consiste específicamente el registro de feminicidios?

R. Fue una iniciativa que lideró la oficina de la mujer de la Corte Suprema de Argentina y la idea es levantar información acerca de las muertes violentas de mujeres. Se trata de buscar información sobre la edad de las víctimas, la ligazón familiar o no con el victimario o en cuántas causas se logra o no una condena. Nos interesa seguirle el pulso al tema del feminicidio, porque es uno de los problemas más acuciantes en la región.

P. ¿En qué sentido?

R. Es muy impresionante ver el nivel de impunidad que existen en otros países en los que mueren mujeres cada cinco minutos y no se investiga o se investiga poco.

P. ¿Qué ocurre con las mujeres iberoamericanas y su acceso a la Justicia?

R. Entendemos que las mujeres, por la desigualdad estructural que las afecta, tienen mayores barreras para acceder a la Justicia, por lo que el objetivo de incorporar perspectiva de género busca que esas barreras se vayan levantando.

P. ¿La Justicia a nivel iberoamericano no es tan justa respecto de las mujeres?

R. La idea es que las personas, al conocer un caso y al juzgarlo, sean capaces de visibilizar determinadas barreras que, a la larga, están dificultando el acceso a la Justicia de las mujeres. Lo que me parece central es tomar conciencia de lo que significan los estereotipos o roles que le atribuimos a una persona por pertenecer a determinado grupo social. “Las mujeres son sensibles, mientras que los hombres son racionales”.

P. ¿Podría ejemplificar?

R. Se entiende, por ejemplo, que la mujer debe responder a determinados patrones. Eso muchas veces impide ver el caso sin prejuicios. A veces se cree que el enfoque de género va a impedir que la Justicia sea imparcial y al contrario: para que la Justicia sea justa e igualitaria hay que ver a las personas sin sesgos ni prejuicios. El tema de los estereotipos es central y nos persigue. En violencia sexual, por ejemplo, está el estereotipo de la llamada víctima ideal.

P. ¿A qué se refiere ese estereotipo?

R. A la creencia de que una mujer no puede andar en ese lugar, vestida de esa forma ni a esa hora. Las mujeres deben ser castas y puras, según este estereotipo. ¿Por qué se fue a tomar un trago en la noche con ese individuo? “Se la buscó”. Pero los estereotipos a veces pueden ser benignos: las mujeres cuidamos mejor a los niños. Entonces la mujer queda con el papel de cuidadora y el hombre de proveedor.

P. ¿Hay o no resistencia de los poderes judiciales a incorporar estos conceptos?

R. Todo pasa por promover más la formación y la capacitación. Cuando hay desconocimiento e ignorancia de lo que significa, es más difícil. Pero la comisión de género ha socializado los resultados y los países, en general, han ido abriéndose.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS