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El galápago europeo, en situación crítica, empieza a ver la luz al sur de Madrid

Un estudio de la Asociación Herpetológica Española y de la Comunidad de Madrid detecta nueve puntos nuevos de reproducción de anfibios y reptiles en el Parque del Sureste

Un ejemplar de galápago europeo.
Un ejemplar de galápago europeo.

La vida de anfibios y reptiles ha empezado a florecer en nueve puntos clave de la Comunidad de Madrid, concretamente en el Parque Regional del Sureste, un espacio protegido de 31.552 hectáreas situado a lo largo del curso medio bajo de los ríos Jarama y Manzanares. Se trata del sapillo pintojo, el sapillo moteado, la culebra de cogulla o el galápago europeo, especies singulares de la zona que han encontrado lugares para reproducirse como los humedales de Chinchón y el de Velilla de San Antonio, las Lagunas de las Madres en Arganda del Rey o las lagunas del Porcal en Rivas Vaciamadrid.

Estos datos están recogidos en un estudio elaborado por la Asociación Herpetológica Española (AHE), en colaboración con la Comunidad de Madrid, sobre las poblaciones de anfibios y reptiles presentes en la zona de especial conservación (ZEC), en las vegas, cuestas y páramos del parque regional, espacios incluido en la red Natura 2000. Esto incluye, a su vez, la totalidad de los ámbitos de dos Zonas Especiales de Protección de las Aves (ZEPA): cortados y cantiles de los ríos Jarama y Manzanares y carrizales y sotos de Aranjuez.

“Es un estudio que se ha hecho durante el pasado año que fundamentalmente pone en valor esas especies propias del sureste madrileño. Se trata de especies singulares de esa zona madrileña en donde hemos obtenido diferentes evaluaciones de las especies en función de los muestreos, pudiendo señalar que el galápago europeo es una especie que únicamente se está reproduciéndose en la laguna del Campillo”, explica Luis del Olmo, director general de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. “En general, se nota una cierta recuperación, si bien hay algunas especies que se encuentran en una situación bastante crítica, como es el caso del galápago europeo, no así como el galápago leproso que cuenta con ciertas poblaciones, o de la culebra común o de otros anfibios y reptiles presentes en el estudio”, analiza Del Olmo.

Para Ecologistas en Acción, los resultados del estudio son buenas noticias, aunque Miguel Ángel Hernández matiza que “se echa en falta una estrategia de conservación global de este tipo de especies y sus hábitats en la Comunidad de Madrid”. Nines Nieto, también de Ecologistas, añade que hay una clara "falta de gestión y de planificación". “Se realizan actuaciones puntuales que se venden a la opinión pública como si fuese la dinámica general del espacio, cuando no lo es”, explica.

El galápago europeo (Emys orbicularis) es el reptil más amenazado de la región madrileña, según el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA). Sus poblaciones continúan sufriendo una alarmante disminución debido a la pérdida y destrucción del hábitat, a un creciente aislamiento geográfico, al expolio y a las especies exóticas invasoras, como el galápago de Florida, entre otros factores de amenaza. Este reptil se encuentra catalogado en peligro de extinción.

El estudio de AHE trata de poner en valor las especies de anfibios y reptiles singulares del sur de Madrid, ya que se ha detectado una recuperación de algunas de ellas en general. Sin embargo, precisamente el galápago europeo es el que se encuentra en una situación más crítica, por lo que es necesaria su preservación y cuidado. En la actualidad mantienen un total de 30 ejemplares en la Laguna del Campillo.

Un ejemplar de sapillo moteado.
Un ejemplar de sapillo moteado.

Por tanto, según la Consejería de Medio Ambiente, las especies prioritarias son precisamente el galápago leproso (Mauremys leprosa) y el galápago europeo. Mientras que el primero mantiene unas poblaciones muy abundantes y bien distribuidas por todo el espacio estudiado, el europeo solo tiene una única población en el Parque Regional del Sureste. La pérdida de hábitat favorable, así como el aumento de la presencia de los galápagos exóticos en su entorno, está llevando a una situación límite a la población de esta especie, por lo que es fundamental la repoblación de ejemplares procedentes de la cría en cautividad para mantener la conservación del hábitat. Es una especie que a lo largo de las últimas décadas se ha visto especialmente mermada por la suelta de otras como el galápago de Florida y de algunas variedades exóticas, lo que ha supuesto un enorme peligro para la conservación de las especies autóctonas.

Por evitar que este problema vaya a más e intentar recuperar al galápago europeo, la Comunidad de Madrid está trasladando a los leprosos a otras zonas y se han retirado los ejemplares de galápagos exóticos encontrados, ya que son una amenaza.

En cuanto al sapillo pintojo (Discoglossus galganoi), la especie se distribuye relativamente bien dentro del Parque Regional Sureste y en el entorno del Jarama, pero en este último paraje con densidades poblacionales bajas y número de larvas escasas. Los datos actuales apuntan a un crecimiento leve de las poblaciones en los últimos 10 años.

Un ejemplar de sapillo pintojo.
Un ejemplar de sapillo pintojo.

El sapillo moteado (Pelodytes punctatus) cuenta con una amplia presencia en la ZEC, aunque tiene una densidad de población baja y se ha detectado abundancia de larvas que varía de unos puntos reproductivos a otros. Cabe destacar que el 98% de la población de la especie se encuentra en el territorio de la ZEC y su entorno cercano. El sapillo moteado, de todas formas, muestra cierto declive frente al sapillo pintojo que ha mejorado notablemente su población.

Otro dato curioso es que ha aparecido un macho de la denominada ranita de San Antón en la laguna de El Porcal, pero no se ha detectado la presencia de larvas o crías.

“La opacidad es tremenda”, se queja Nieto, de Ecologistas. “En realidad no hay datos de nada y de pronto salen estas noticias que no se sabe muy bien a qué responden”.

El pasado noviembre, Paloma Martín, consejera de medio ambiente, anunció que iba a poner un plan de actuación para garantizar la conservación de los 23 humedales que hay en la Comunidad de Madrid y aumentar el catálogo para que entrasen en esa red de ecosistemas de elevada riqueza natural. El Gobierno regional anunció que iba a destinar 11 millones de euros en la ejecución de su plan.

Los humedales son los grandes desconocidos. Los hijos pequeños de los pantanos o los ríos, y con un enorme valor medioambiental, ya que actúan como refugio de la biodiversidad de la fauna y la flora y tienen un papel destacado tanto en el ciclo del agua como en las condiciones climáticas locales, ya que, entre otras funciones, regeneran el aire. Son, además, ecosistemas sensibles y muy vulnerables.

Actualmente, de los 23 humedales incluidos en el catálogo de embalses y humedales de la Comunidad de Madrid únicamente siete disponen de un plan de actuación específico, aprobado por el Decreto 265/2001, dado que no contaban con ningún régimen de protección especial. Otros 13 se encuentran amparados por el régimen jurídico del espacio protegido —los que se ubican en un parque nacional, en un parque regional, en una reserva natural, un refugio de fauna, una zona ZEPA o una ZEC—. Y tres (como Soto Mozanaque, Lagunas de Horna y Laguna de Valdemanco) fueron incluidos en el catálogo en la última revisión realizada en 2004, pero no tienen un plan de gestión específico aprobado.

La fauna que habita los humedales es parte del tesoro de estas zonas, por eso adquiere especial relevancia el estudio de la Asociación Herpetológica Española. En función de las características de cada zona, la vida animal es diferente. En láminas de agua relativamente grandes y permanentes, la presencia de peces y cangrejos (en muchos casos, de especies alóctonas) impide prácticamente la presencia de anfibios (con excepción del sapo común), pues sus huevos y larvas son predados con facilidad.

En este tipo de humedales, la fauna de más valor está formada por el grupo de la avifauna, entre la que destacan especies como la garza imperial, el calamón, varias anátidas (patos o porrones) y otras como zampullines o somormujos. También es frecuente encontrar otras como el martín pescador o rapaces como el aguilucho lagunero.

Además, hay algunos mamíferos que viven alrededor de estos espacios naturales, como la nutria o la rata de agua. En algunos de estos humedales se encuentran también reptiles como el galápago europeo y el leproso o la culebra de agua. Luego, también se cuelan especies invasoras por la acción humana.

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