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TELEVISIÓN CRÍTICA i

Crímenes para entretener

La nueva serie negra de TV3 está muy documentada, incluso sobran detalles y minutos, y no amarillea

Momento de la detención de los dos fugados, recreado por el programa.
Momento de la detención de los dos fugados, recreado por el programa.

“Primera serie de true crime de TV3, pura realidad para entretener”. Con esta franqueza promocionaron desde el Telenotícies de fin de semana el estreno, este lunes, de Crims.Según estas palabras, el objetivo principal es distraer y la materia prima una realidad muy concreta: notorios episodios de la crónica negra catalana. Hay, eso sí, una precaución clara. No hablan de casos abiertos. "No quiero hacer juicios paralelos de crímenes que se están investigando", ha dicho el máximo responsable del programa, Carles Porta.

Porta es suficientemente conocido porque es el principal responsable de un programa con título y planteamientos idénticos que se emite en Catalunya Ràdio y ahora se exporta a TV3. Para hacer la cata de estreno, se emitieron los dos capítulos, de casi una hora cada uno, dedicados a la fuga de Manuel Brito y Javier Picatoste el 14 de octubre del 2001 de la prisión de Lleida. Una fuga que duró 32 días y que dejó un chico asesinado, un mosso paraplégico y una chica violada. Dos horas de programa que no tuvieron problemas para rellenar. Venían de haber hecho tres en la radio en julio.

La principal ambición de Crims es presentar una narración sobre unos hechos. ¿Quién la escribe? La historia de Brito y Picatoste fue explicada básicamente por los mossos que encabezaron la persecución en circunstancias difíciles. Todavía no estaban en todo el territorio y estos 32 días de fuga hicieron que más de uno cuestionara su eficacia. Según la versión de los Mossos, verdaderos amos de la narración, la colaboración con la Guardia Civil fue buena. No así el necesario entendimiento con la Policía Nacional (el chico asesinado era familiar de un agente del cuerpo), con vigilancias duplicadas, ocultación de información, etcétera.

Picatoste (izquierda) y Brito.
Picatoste (izquierda) y Brito.

Crims tiene el acierto de no acudir a especialistas ni tertulianos. Como mucho aparecen periodistas que, de hecho, están implicados en la historia. El programa no cae, afortunadamente, en la reconstrucción teatral. Hay muchos paisajes cenitales, con un uso de los drones que deslumbró en la primera temporada de True detective o en La isla mínima, pero que ahora es un tópico visual.

Crims está muy documentado, incluso sobran detalles y minutos, y no amarillea. Al final, dio la conclusión judicial del caso, a pesar de que no mencionó que la Generalitat tuvo que indemnizar las víctimas de aquella fuga por su negligencia en la custodia en la prisión.

Escritores y cineastas saben del turbio encanto del asesinato. El día del estreno, el programa mostró prudencia. Ninguna fascinación por los delincuentes. En todo caso, por la policía. Siguiendo la definición de TV3, ¿habrá bastante con “la pura realidad” para entretener? ¿Existe la pura realidad? El lunes, curiosamente, dos horas de televisión se hicieron más largas que tres de radio.

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