“La división entre artistas y ciudadanos es forzada”

El director del centro cultural Medialab defiende los espacios municipales que fomenten la creación y la colaboración entre los vecinos

Marcos García, director artístico del centro Medialab Prado, centro artístico y de investigación de Madrid
Marcos García, director artístico del centro Medialab Prado, centro artístico y de investigación de MadridSanti Burgos

Marcos García (Madrid, 45 años) es, desde hace cinco años, el director de Medialab Prado (Calle de la Alameda, 15), un centro cultural municipal que abre sus puertas a todo aquel vecino que tenga una idea para mejorar la vida urbana. García explica las iniciativas mientras pasea por la entrada: “Esto son bioplásticos creados a partir de cáscaras de mandarinas disecadas”, “Este es el modelo de pantalla que propuso Taxi Experimenta para los taxis de Madrid”. No podría, asegura, elegir un proyecto favorito de los casi 140 que desarrollan cada año.

Tienen seis laboratorios ciudadanos, ¿en qué consisten?

En el de Innovación Ciudadana, por ejemplo, se desarrolló el proyecto Experimenta Distrito, que consiste en trasladar los laboratorios ciudadanos a instituciones públicas de los distritos para incluir a gente que no se puede desplazar al centro. En el barrio El Pozo del Tío Raimundo (Puente de Vallecas), por ejemplo, el colegio Manuel Núñez de Arenas creó ‘La melodía que nos une’: en la valla del colegio fabricaron tres instrumentos con tubos y palos.

También hay un Laboratorio de Ciencia Ciudadana, ¿qué es?

Son proyectos de sensores que los ciudadanos ponen en diferentes lugares para obtener datos, aparatos para medir la calidad del agua… También hay un laboratorio de biología en el que se enseña a construir microscopios o un deshidratador para consersvar alimentos.

¿Qué proyectos ecologistas han surgido aquí?

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Tuvimos una residencia de la artista taiwanesa Rae Yuping Hsu que exploró cómo la fermentación del té de kombucha da lugar a un tejido resistente e impermeable. También desarrollamos Madrid Agrocomposta, que consiste en que los ciudadanos aportan sus residuos orgánicos a los agricultores locales a cambio de descuentos en la compra de sus productos.

El día 14 se celebra en Medialab "Un año en un día", un repaso por todos los proyectos del año, ¿con qué proyecto se queda de 2019?

Se me hace muy complicado… pero me ha gustado los Laboratorios Bibliotecarios, que revive la biblioteca como espacio de creación en comunidad. También destaco Taxi Experimenta: hay unos 16.000 taxis en Madrid, lo cual supone una red con la que se puede trabajar. Este proyecto proponía colocar sensores en los taxis para medir la contaminación, el ruido, el estado del asfalto de la ciudad. Otro que me gustó mucho fue el campamento intergeneracional de este verano, en el que unía a personas mayores y a niños para convivir durante dos semanas.

¿Qué diferencia a Medialab del resto de centros culturales?

Lo que es singular de Medialab es que los equipos de trabajo están formados por la persona que propone la idea pero también por quien ha querido colaborar. Provienen de diferentes disciplinas (artes, ciencias, ingeniería…) y círculos (mundo académico, activismo…). Todos tenemos la necesidad de participar en la vida pública y mejorar el entorno, pero creo que las instituciones que hemos heredado no le dan la suficiente importancia.

¿Por qué?

Las autoridades hablan siempre de las carencias de los ciudadanos. En el ámbito de la cultura se refieren mucho a que “van acercar la cultura a los ciudadanos”. Se atribuyen la función de difundir la cultura y establece una distancia con los ciudadanos. Aquí pensamos que cualquiera tiene capacidades que puede desarrollar y la ilusión de aprender que contribuirá a la vida en común.

¿Le parece erróneo dar por hecho que la cultura está alejada de los ciudadanos?

Claro. La cultura es un asunto colectivo. No todos somos iguales: hay artistas, eruditos… etcétera. Pero la división entre artistas y ciudadanos es un poco forzada. Tenemos que pensar fórmulas en los que esos deseos de aportar de todos puedan desarrollarse.

¿Qué tiene que aprender la ciudad del pueblo?

Tenemos que aprender la capacidad de cuidar el entorno y la capacidad de organizarse. Por ejemplo, un grupo que se organiza para cuidar un pasto, un acuífero… de manera que sirva para todos. Hay otro proyecto que se llama La Escalera, que busca que los vecinos de un mismo edificio se conozcan entre sí. Consiste en instalar unas pegatinas y poner, por ejemplo: “Puedo cuidar hijos”, “Puedo regar las plantas”, poner cosas a las que te ofrezcas, algo que en los pueblos ya sucede.

Cómo participar

A lo largo del año, Medialab publica convocatorias para presentar proyectos en las diferentes líneas de trabajo del centro (ecología, tecnología, convivencia vecinal…). Una vez seleccionados los trabajos, cualquier ciudadano se puede presentar para participar como colaborador en las iniciativas y se forman los grupos de trabajo que funcionan en este espacio municipal
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