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Las goleadas en el fútbol base urgen a repensar la competición

En la última división de alevines, que agrupa a unos 9.000 niños de entre 11 y 12 años, un tercio de los casi 450 encuentros que se disputan los fines de semana terminan con 7 o más goles de diferencia.

Fotograma del vídeo 'Equip Petit'.
Fotograma del vídeo 'Equip Petit'.

El fútbol base vive entre la formación y la competición. Pero a veces no es sencillo encontrar el equilibrio entre una y otra. En la última división de alevines, que agrupa a unos 9.000 niños de entre 11 y 12 años, las goleadas son recurrentes. Y la frustración, también. Un tercio de los partidos acaba en paliza. El (32%) de los casi 450 encuentros que se disputan los fines de semana terminan con 7 o más goles de diferencia, y, en el 16% de los encuentros, la brecha supera los 10 tantos. Entrenadores de algunos clubes afectados reclaman medidas y la Federación Catalana de Fútbol (FCF) estudiará la situación.

El partido ya estaba acabado al poco de empezar. En el minuto tres, el alevín del Turó de la Peira ya perdía por 0 a 4 contra el Can Buxeres. “Sacábamos, nos robaban la pelota y marcaban”, explica Andreu Pérez, coordinador del Turó. Quedaba casi una hora para el final de un partido que no tuvo color. Acabó 1 a 25. “Cuando vas 5 a 0, la competición ya no tiene ningún sentido. No sirve ni para el que gana ni para el que pierde”, añade Pérez. El resultado es uno de los más contundentes que se dieron hace tres jornadas en la última división alevín. Pero no es el peor. El fin de semana anterior, el encuentro entre el Monopol y la Montañesa terminó 0 a 38.

Tras un resultado adverso así, los formadores se concentran en la recuperación anímica. Secar algunas lágrimas y relativizarlo todo. “Se sienten un poco humillados. Tenemos que focalizarnos en lo que ha mejorado respecto a ayer”, apunta Quique Silvestre, coordinador del Monopol. “Pero estos resultados son una pérdida de tiempo para todos”. Uno de los riesgos, según Pérez, es el daño que genera a los niños perder así. “Los niños pueden dejarlo. Quizás el próximo año ya no vuelven”, teme.

Diálogo entre entrenadores

La EE Guineueta es el caso contrario. Allá donde juega, arrasa. Lidera su grupo con una media de 13 goles por partido y sus encuentros tienen poca historia. Ganan siempre. “Intentamos establecer objetivos en los partidos para estimular a los niños”, argumenta Roger Miralles, coordinador de la entidad. “Podemos reclamar que todos los jugadores toquen el balón antes de marcar, o que lleguen por las bandas. Depende”, añade.

La situación puede llevar a los entrenadores rivales a dialogar en medio de los partidos para evitar goleadas duras para los niños. “Te encuentras dos perfiles”, analiza Silvestre, “el que te dice ‘¿Y qué quieres que haga?’, y el que se pone en tu piel”. La formación técnica y pedagógica de los entrenadores y directores deportivos de los clubes fue una prioridad de la Federación, que ahora obliga a los técnicos a sacarse un título básico para entrenar, y ofrece herramientas para gestionar las mismas goleadas que el propio reglamento permite. “Hace años, el resultado dejaba de sumar cuando un equipo alcanzaba una diferencia de 10 goles, pero los propios clubes retiraron la norma”, explica Oriol Camacho, secretario general de la FCF. “Pero actualmente tenemos un debate interno sobre si es necesario recuperarla. El consenso crece”.

Los propios protagonistas reivindican repensar la competición. “Cerraría el marcador y evitaría que la diferencia de goles afectara a los desempates en la clasificación”, propone Silvestre. Pérez se inspira en Argentina: “Se podrían disputar ligas que engloben a jugadores del mismo año, y no en bloques de dos años, como ahora. Las diferencias físicas marcan claramente la competición. En Argentina se estructuran en ligas sub-14, sub-13 y bajando. Otra opción es hacer una liga en la primera parte del curso; y después dividir el grupo entre los equipos de arriba y los de abajo, para nivelar”. Miralles aplaude las iniciativas. “Sería ideal hacer algo. Cualquier medida para evitar las goleadas será bienvenida”. 

Otros deportes sí que protegen los marcadores

En otros deportes existen mecanismos para evitar marcadores severos en edades de formación. En baloncesto, el marcador se cierra cuando se alcanzan los 50 puntos de diferencia. “En las categorías más bajas se pueden remontar 25 puntos. 50, ya no”, explica Marc Guillem, técnico federativo. En balonmano, la competición se distribuye en cuatro periodos, y cada uno empieza con el marcador a cero. Y en rugby, los niños de menos de 12 años directamente no compiten para evitar “los daños de la competición”, según cuentan desde la federación.

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