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El circo como integración

El Bidó de 9 Barris ve el Premio Nacional de Circo recién recibido como un reconocimiento a su trabajo sociocultural

“Preguntan por la presidenta, o por la gerente… No sé, no sé con quién pretenden hablar”. La llamada al Ateneu Popular de 9 Barris genera dudas. El teléfono llega a Carla Alsina, coordinadora de la asociación. “Hola. Soy Fernando Cerón, subdirector general de Teatro del Inaem [Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, del Ministerio de Cultura]. Estamos reunidos el jurado que entrega el Premio Nacional de Cultura y queríamos hablar con la dirección general...”. “Yo soy la coordinadora”. “Pero eso… ¿eres la gerente?” “Es que aquí funcionamos de manera colectiva, tenemos una comisión gestora y muchas comisiones. Yo las coordino”. Carla era la persona indicada para recibir la noticia que Cerón iba a comunicarle: la asociación Bidó, que gestiona el Ateneu, había ganado el Premio Nacional de Circo 2019.

Aunque tienen entendido que siempre han entrado en las quinielas, la noticia ha sido una sorpresa. El premio reconoce la trayectoria de la asociación con su Circ d’Hivern (circo de invierno), que desde 1996 es una de las grandes citas de los meses de diciembre y enero en Cataluña, pero también da relevancia al compromiso “con la realidad social y ciudadana”. El circo es, de hecho, la principal seña de identidad del Ateneu, pero solo la punta de un iceberg inmenso, currado a base de trabajo social, formación, atención a gente con discapacidades, a gente sin recursos, a gente mayor (sí, jubilados haciendo circo)...

Joan López, Juanillo, artista y formador de circo, es historia viva del Ateneu. Él vivió la lucha vecinal cuando, en 1977, se ocupó una planta asfàltica absolutamente obsoleta. De ahí viene el nombre de Bidó para la asociación: de los bidones de alquitrán que había por todas partes. “Empezamos caminando con zancos por los barrios y construyéndonos el material: pelotas de tenis llenas de arroz para los malabares, botellas de agua de plástico con un peso y un palo para las mazas, anillas recubiertas de esparadrapo...”. Era una época durísima en un barrio marginal: “Chavales esnifando cola, delincuencia, caballo, familias desestructuradas, gentes reubicadas de chabolas... Tenías que vivir aquí. Era heavy”, subraya Juanillo. Poco a poco se fue rompiendo esa problemàtica de conflictividad en la calle. “Cambiamos las miradas de la gente: el vecino se encontraba con el chaval, que era un pieza, sobre unos zancos y lo veía con otros ojos. Todo esto, que empezó así, demuestra que el circo sirve para crear valores”. En el Ateneu quieren ver este premio como un reconocimiento a toda esta labor. Rosa Morales, presisdenta de la Asociación Bidó de Nou Barris, destaca este trabajo, que va mucho más allá del ámbito cultural: “Ahora toca apoyar a los recién llegados al barrio, que sepan que aquí tienen un espacio participativo”, comenta Rosa.

“El Circ d’Hivern sin el resto de proyectos del Ateneu no se entiendería”, sentencia Carla Alsina. “El tema de la participación es un objetivo constante, un objetivo en sí mismo, que ni nos planteamos porque está siempre allí: deliberar, debatir, dar pasos atrás si no todos están de acuerdo en algo...”, explica Alsina.

Desde la llegada de Colau a la Alcaldía, las relaciones con el Ayuntamiento han mejorado, pero... “El Icub ha cambiado de manos tres veces, por ejemplo”, se lamenta Alsina. “Y así es muy difícil consolidar líneas de trabajo”. El Ateneu recibe subvenciones públicas pero no permiten que sobrepasen el 50% de su presupuesto: “Perderíamos la independencia”, dice Rosa. “Nuestra inquietud en este sentido es más política que financiera: “Bastante más de la mitad de nuestros recursos se destinan a actividades, solo el resto va a estructuras: si no, nos convertiríamos en el clásico modelo de empresa cultuiral, con no sé cuantos cargos ejecutivos”. Eso sí, alguien habría contestado a la llamada del premio a la primera.

El 24º Circ d'Hivern y... el 25º

En diciembre podremos ver en el Ateneu el 24º Circ d'Hivern, un espectáculo de la compañía Marcel et ses Drôtes de Femmes, con Marcel Vidal (artista con pasado en la casa) y Marine Fourteau que gira en torno a las relaciones sociales a raíz de una cena de Navidad. Trapecio, cuerda, movimiento, danza, acrobacia en una dramaturgia tragicómica.

Paralelamente ya está en marcha el Circ d0Hivers del cuarto de siglo. "Por primera vez habrá dos mujeres en la dirección, Philine Dahlmann y Eva Ordóñez, lo que evidencia nuestra mirada feminista", remarca Carla Alsina. Esta semana ya se celebran las audiciones y por primera vez el proceso creativo pasará de 11 a 17 semanas.

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