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Los padres de una niña llevan a la Comunidad a juicio por no abrir un protocolo de acoso

La jueza deberá decidir la responsabilidad de la administración en los protocolos de acoso escolar que se debieron llevar a cabo en el centro Cardenal Herrera Oria de Madrid

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El parque el centro Cardenal Herrera Oria.

La madre de una niña afrodescendiente que sufrió acoso racista en un colegio público madrileño ha acudido este martes al juzgado donde se celebra una vista contra la Comunidad de Madrid y ha afirmado ante los medios que confía en la justicia. La vista se celebra a puerta cerrada en el Juzgado 34 de lo Mercantil por decisión de la jueza al tratarse de un caso de menores de edad.

En el juicio está previsto que declaren ocho testigos (personal docente y familiares de la menor) y tres peritos, y serán escuchadas diversas grabaciones de menores implicados en el caso, según han señalado fuentes judiciales.

Se trata de un juicio contencioso-administrativo entre un particular y la administración en el que se debe decidir la responsabilidad civil de la Comunidad de Madrid ante los protocolos de acoso escolar que se debieron llevar a cabo en el centro público al que acudía la menor. La madre de la niña, Petra Ferreyra, ha explicado que cuando su hija Camila era alumna del centro Cardenal Herrera Oria de Madrid tenía 10 años y "la aislaban socialmente, la acorralaban en los patios, se metían con su físico, su color, su olor, su piel", le decían que "nadie la quería" y "le tiraban balones al estómago en gimnasia".

Desde la Consejería de Educación han indicado a Efe que la Unidad contra el Acoso escolar estudió el caso en el centro durante el curso 2016-2017 y no lo consideró como "el prototipo de un caso de acoso". Sin embargo, la alumna, -de padre dominicano- que ahora tiene 13 años, finalmente se tuvo que cambiar de colegio tras ser víctima del acoso durante 2016 y 2017, cuando cursaba quinto de Primaria, y pese a que los padres llegaron a presentar denuncias en comisaría.

"Cada vez la notábamos más inquieta, comía compulsivamente, estaba irritable", recuerda Ferrayra. Los padres decidieron hablar con el colegio y pidieron la apertura de un protocolo de acoso, pero sin éxito.

La familia presentó además una demanda contra la Comunidad de Madrid, institución administrativa a la que pertenece el colegio, por "irregularidades en la aplicación de los protocolos de acoso escolar", ya que se vieron obligados a cambiarla de centro educativo por "el bienestar psicológico y físico" de la niña. "El cambio de centro es la decisión por la que optan la gran mayoría de las víctimas", que afecta a gran parte de la comunidad educativa, debido a la "escasa aplicación de los protocolos existentes y la escasa formación del personal educativo en racismo y bullying", según aseguraron fuentes familiares.

"Necesitamos de la justicia una sentencia ejemplar en el juicio, que siente precedentes, pues hay miles de alumnos en las aulas que hoy están pasando por el mismo calvario que pasó ella, y no queremos que este sea solo un juicio, sino el juicio de todos", añaden.

La familia ha explicado que pidieron la apertura de un protocolo de acoso en el colegio, pero que a los pocos días se "desestimó el acoso" indicando que solo había sido "un conflicto leve". "Mi hija está pasando por el proceso, como todo niño" ante un caso similar, ha dicho Petra, quien ha lanzado una campaña en las redes sociales con la etiqueta suspensoalRACISMO, para visibilizar el acoso escolar de tinte xenófobo en las aulas.

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