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Gran ‘Don Carlo’ pese al Don Carlo

Gran versión concierto de la ópera de Verdi en la Programación Lírica de A Coruña en la que solo el tenor protagonista rebajó la gran altura media

Furlanetto y Álvarez, en A Coruña.
Furlanetto y Álvarez, en A Coruña.

El Teatro Colón de A Coruña ha sido el escenario elegido para la versión de concierto de la ópera Don Carlo de Verdi, organizada por Amigos de la Ópera de A Coruña dentro de su Programación Lírica de esta temporada. Junto a los solistas vocales actuaron la Orquesta Sinfónica de Galicia, la Banda Municipal de A Coruña y el Coro Gaos, todos bajo la dirección de Kamal Khan. La versión ejecutada es la de cuatro actos revisada por el maestro italiano para su estreno en el Teatro Alla Scala de Milán, con la traducción por Achille de Lauzières del libreto original francés de François Joseph Méry y Camille du Locle.

En el elenco protagonista cabe destacar la actuación de Carlos Álvarez como Rodrigo, al que el barítono malagueño prestó todo el empaque y nobleza de su voz y sentido teatral, en una soberbia actuación de principio a fin, que se llevó la mayor ovación individual en los saludos finales. Junto a él, la Isabel de Valois de Angela Meade, inmensa siempre por su voz de enorme capacidad dramática, con preciosos brillos y filados y un fiato rayano en lo imposible por su enorme control de la columna de aire, que le permite un fraseo mucho más que generoso y unos finales sin fin.

El drama interno de la soledad humana y política de Felipe II estuvo magníficamente servido por Ferruccio Furlanetto, especialmente en el monólogo inicial del tercer acto, Ella giammai m’ama) y en su escena con El Gran Inquisidor, idóneamente representado por la voz, presencia escénica y habitual buen hacer de Luiz-Ottavio Faria, un viejo conocido por sus actuaciones anteriores en A Coruña. Por su parte, Elena Zhidkova hizo una Eboli de mucho carácter y peso dramático por voz y expresión corporal y facial.

El personaje peor servido fue sin duda el del protagonista Don Carlo, interpretado por Francesco Pio Galasso. Una elección bastante incomprensible porque el tenor italiano es un caso arquetípico de buen instrumento mal utilizado. Su voz tiene grandes posibilidades pero su emisión de apoyo trasero le procura un timbre un tanto gutural, que le dificulta expresar correctamente -de manera especial en los pasajes en el registro agudo- todo lo que Verdi escribió para su rol. Demasiada gola, incluso para la corte de Felipe II.

Los comprimarios, Jeroboám Tejera, bajo; María Lueiro, soprano; Carmenchú Domínguez, soprano y el tenor Enrique Alberto Martínez cumplieron más que dignamente con sus papeles. Lo mismo se puede decir del Coro Gaos, que dirige Fernando Briones y que en la segunda parte dio un buen uso a los palcos del Colón, ganando en presencia sonora. Kamal Khan mostró una buena capacidad concertadora y, aunque hay que decir que se hace muy extraño verle dirigir al coro de frente al público, hace expresar muy bien los distintos ambientes y tramas de la obra.

La Orquesta Sinfónica de Galicia volvió a ser un gran conjunto de foso con la expansión que permite el escenario del Colón. La Banda Municipal de A Coruña sonó entre cajas con buen empaste y precisión, en la que quizás sea su primera colaboración operística, el menos en muchos años. Bienvenida sea.

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