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El tráfico mejora con el regreso de Madrid Central

Tras una semana "horrible", los conductores habituales agradecen que un juez haya obligado al Ayuntamiento a reactivar la zona de bajas emisiones

Trafico Madrid Central
Un ciclista ayer en Gran Vía, eje de Madrid Central.

“No veas qué diferencia. Para nosotros ha sido un respiro. Cada día rezábamos por llegar a tiempo y por tener sitio de carga y descarga”. Los repartidores Marco González y Roberto Nuevo, de 33 y 32 años han vivido una odisea sin Madrid Central. El pasado lunes, la zona de bajas emisiones quedó suspendida con el arranque de la moratoria de multas aprobada por el PP y Ciudadanos. Tras una semana de atascos, quejas y denuncias, ayer volvieron las multas después de que un juez emitiese un auto el viernes en el que obligaba al Ayuntamiento a reactivar MC. “Era una locura”, explica González junto a la puerta del Mercado de Antón Martín. “Para venir al centro hay que olvidarse del coche: o transporte público o taxi”, zanja su colega Nuevo. Ambos residen fuera de la capital: en Leganés y Fuenlabrada, respectivamente.

Como ellos, los conductores habituales de MC han respirado tranquilos con su reactivación. Después de varios meses disfrutando de fluidez en el tráfico, bajada de contaminación y aparcamiento, la semana pasada regresó el atasco.

El Ayuntamiento lo negó —llegó a ofrecer datos alternativos—, pero ese lunes aumentó tanto la carga como la intensidad vehicular (el ascenso de ambos valores implica mayor atasco). El lunes pasado, la carga aumentó de media dentro de la M-30 en torno al 2% mientras que la intensidad creció un 5,2% (con picos del 9%), según los informes diarios de hora punta del Centro de Gestión de la Movilidad (CGM), elaborados por el propio Ayuntamiento. La red de autobuses también registró retrasos durante toda la semana: en los accesos a Madrid Central hubo días que los tiempos empeoraron un 4%.

“Hubo confusión”, resume Rodrigo, un rider de 40 años y veterano de la mensajería en moto: “La gente no sabía si podían pasar o no”. Una situación que se repitió ayer: “Con la anulación de la moratoria tampoco estaba claro si multaban o no”. A pesar de esa duda, este lunes amaneció con menos congestión que durante la semana sin multas en MC, según el informe del CGM que registra aumentos medios de carga del 1,5% y de intensidad del 3,4%.

“En estos cuatro primeros días no ha habido repercusión negativa en el tráfico ni en la contaminación”, afirmó el jueves Borja Carabante (PP), al frente de Medioambiente y Movilidad en el Ayuntamiento. No solo los datos llevaban la contraria al delegado, sino también la percepción en la calle, también. “[La semana pasada] Se ralentizó mucho el tráfico. MC es una medida buena”, apuntaba ayer Javier Martín, de 26 años, al volante de su taxi. “Aunque parezca que nos perjudica individualmente, beneficia a la ciudad”, agregaba.

Aunque una semana no es tiempo suficiente para determinar si ha habido mayor concentración de contaminantes, la estación de medición de calidad del aire de la plaza del Carmen —la única en el interior de Madrid Central— superó la mañana del lunes pasado los niveles de NO2 permitidos. “La contaminación está disparada: se han superado los 40 microgramos por metro cúbico, el límite legal. Prácticamente, no había ocurrido en el último trimestre [con Madrid Central activo]”, explicaba Juan Bárcena, portavoz de Ecologistas en Acción.

En la plaza del Carmen esperan dos residentes para aparcar: “Los vecinos de centro hemos estado bien, aunque es verdad que han ido quitando plazas de aparcamiento”, explicaba una de ellas. “A pesar de todo, lo de quitarlo es una guarrada”, afirmaba la otra. Para el rider Rodrigo está claro: “MC ha reducido coches y contaminación. ¡Imagínate lo que ha supuesto para los moteros, tragando el humo de todos!”.

Yolanda García Valdés, vecina de Huertas de 37 años, describe los últimos días como “raros”. En las Áreas de Prioridad Residencial —como su barrio— no entraban los coches hace más de una década. “Ha sido horrible”, resumía Ifraín Reyes, de 38 años, mensajero en furgoneta de la empresa TNT. “Era un jaleo. La gente se metía por tozudez”, aseguraba Alberto Coronado, de 46 años y operario de Metro. “Es como la Ley Antitabaco”, resumía Coronado, “yo soy fumador y ahora veo que es positiva, pero en su momento nos quejábamos porque sí”.

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