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El arte que ayudó a cambiar el mundo

Caixaforum dedica una exposición a las vanguardias históricas con obras de Ray, Miró, Duchamp, Klee, Rodchenko o Brancusi, provenientes del IVAM

Una de la sala en la que se ven carteles de revolución rusa motivando a los trabajadores a formar parte de las transformaciones sociales.
Una de la sala en la que se ven carteles de revolución rusa motivando a los trabajadores a formar parte de las transformaciones sociales.

Las dos guerras mundiales, en las que se enfrentaron las potencias y sus diferentes maneras de entender el mundo, acabaron con la vida de millones de personas. Pero también cambiaron el arte y se abrieron nuevos escenarios a partir de revolucionarios lenguajes y estéticas que compartieron los ismos y corrientes artísticas que se desarrollaron desde entonces. Nada fue igual desde que en 1917 Marcel Duchamp presentara en un acto de irreverencia, un urinario invertido, uno de sus objetos industriales alterados, para darle una nueva vida, que bautizó como La fuente y que acabó convertido en emblema del nuevo arte conceptual. Tan irreverente como El regalo, la fotografía de 1921 de Man Ray en la que se ve una vieja plancha de hierro con una línea de clavos en su base, alterando el objeto al perder su función.

Kurt Schwitters, Kleine Dada soirée, (Pequeña velada dada), 1922.
Kurt Schwitters, Kleine Dada soirée, (Pequeña velada dada), 1922.

La exposición Las vanguardias históricas 1914-1945. Construyendo nuevos mundos repasa —a través de 162 piezas de Duchamp, pero también de André Breton, Man Ray, Juan Gris, Max Ernst, Walter Gropius, George Grosz, Francis Picabia, Paul Klee, Alexander Rodchenko, Jean Arp y Constantin Brancusi, entre otros muchos— cómo el arte también cambió el mundo. "Estamos en una época convulsa. Es como si la historia hubiese subido en coche y hubiese apretado el acelerador a fondo. La velocidad no ha parado de crecer desde entonces y los artistas reaccionan a la necesidad de adaptarse a este nuevo paradigma de la velocidad. No queríamos hacer una exposición de ismos, a pesar de que estén representados el cubismo, el dadaísmo, el surrealismo, el futurismo y el constructivismo", explicó el comisario de la muestra, Josep Salvador, director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), centro de arte que cede la mayoría de las piezas. El resto son aportaciones de la colección Alfaro Hofmann, creada por el hijo del escultor Andreu Alfaro y centrada en el diseño industrial. Son 18 objetos cotidianos como una cafetera (la Moka Express, diseñada por Alfonso Bialetti en 1933, que todo el mundo tiene en casa), un tocadiscos, una radio o una balanza, símbolos de "progreso, nueva libertad y desarrollo social que se alcanzó por entonces". En conjunto, una oportunidad única (hasta el 14 de septiembre) de conocer el arte que está en el germen de las manifestaciones artísticas actuales y cuáles fueron los artistas que alteraron la cultura contemporánea.

'El regalo', de Man Ray (1921).
'El regalo', de Man Ray (1921).

"Se trata de una exposición colectiva sobre un esfuerzo colectivo de un periodo histórico muy complejo, con una sociedad que había vivido dos guerras mundiales y una revolución; un mundo en transformación, dinámico y abierto a la experimentación", explicó Salvador al comienzo de la muestra. Como los aparentemente caóticos trabajos del alemán Kurt Schwitters, que creó esculturas y "poemas objetuales" a base de material de reciclaje y collages. "El arte ya no es el que hace la Academia, es una expresión de nuestra existencia", remarcó el comisario. Arte y propaganda fueron fundamentales para transmitir nuevos valores y usarse como arma de crítica social y propaganda política. Queda patente en la gran cantidad de carteles o en el fragmento de El acorazado Potemkin, la película que Eisenstein rodó en 1925, que puede verse junto al magnífico cartel creado por Rodchenko.

No es el único filme. También puede verse una escena del mordaz y contundente Tiempos modernos (1926), en la que Charles Chaplin no da abasto en una cadena de producción para denunciar el poder capitalista que aliena al individuo. ¡Quién dijo que Charlot era un payaso!

Junto a las películas, carteles y los objetos cotidianos de consumo, obras gráficas y esculturas que hablan por sí solas de cómo el arte y los artistas ayudaron a cambiar el mundo, sobre todo los de las vanguardias rusas inmersas en una revolución total. Ninguna como el cartel, que muestra cómo el arte llegó a la calle, como puede verse en la segunda parte de la muestra. Entre los autores, Josep Renau (que tiene una exposición monográfica en el Born CCM), presente con una de las portadas que creó para su revista Nueva Cultura, y José Espert, con obras como ¡Levantaos contra la invasión italiana en España!

En la exposición pueden verse piezas como Quince variaciones sobre el mismo tema, de Max Bill (1935-1938), o el libro Había una pequeña garza, de Joan Miró (1928). Concluye con las obras fruto del psicoanálisis y las fuerzas mentales que cambiaron la perspectiva del hombre y crearon el arte surrealista. Aquí pueden verse obras "oníricas hacia lo desconocido" que tienen su origen en las investigaciones de Freud. Entre los artistas Julio Gonzalez, Torres-García, André Masson, Miró, Brancusi y André Breton, quien aseguraba que "arte y creación debían formar una nueva alianza".

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