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PATIO DE VECINOS | ROSA MÁRQUEZ

Rosa Márquez, la voz publicitaria de la radio: “En el anonimato se vive muy bien”

La voz que acompaña al café de millones de españoles nació en Ciudad Real hace 50 años

Rosa Márquez, en los estudios de podcast de EL PAÍS.
Rosa Márquez, en los estudios de podcast de EL PAÍS.

Rosa Márquez dice que es locutriz. Una mezcla de locutora y actriz. La voz de la radio que acompaña el primer café de millones de españoles en la cadena SER nació en Ciudad Real hace 50 años. “Pero soy de Málaga, me he criado allí”. Aunque tiene poco acento andaluz —“depende de las cervezas que me tome”—, vive en Madrid desde el año 1991.

Buenos días, Rosa Márquez.

Hola, ¿qué tal va la mañana?

Y así, en bucle.

(Ríe) Yo soy muy de saludar, de desear un feliz día. A mí también me sirve. Decir buenos deseos es bueno para todos.

Pero usted lo dice con mucha energía.

Pues hay personas a las que le molesta muchísimo. Hay gente que vive en su mundo oscuro y les molesta que haya personas con vitalidad.

Hay buenos días y buenos días.

(Ríe) Hay buenos días que están más trabajados que otros, pero el deseo sigue siendo el mismo.

¿A qué hora se levanta Rosa Márquez?

A las 7.00 de la mañana, pero últimamente sobre las 6.00. No puedo dormir mucho desde la operación.

¿Qué le ha pasado?

Tuve un cáncer de pecho hace nada, en abril. Me hicieron una mastectomía, pero ya estoy curada, estupenda. ¡Como una rosa!

¿Salió todo bien?

Sí, ni radioterapia ni quimioterapia. He tenido mucha suerte. Ahora doy los buenos días de verdad. Desde que el oncólogo me dijo "estás curada" me levanto cada mañana y digo: “Buenos días vida, mundo, ¿qué hay que hacer?”.

¿Le han descubierto por la calle alguna vez?

(Ríe) Me pasó una vez, qué vergüenza. Fui a la presentación de un libro, hice una pregunta y la autora no me dejó terminar. Me dijo: “¡Anda, tú eres Rosa Márquez!”. Y yo diciéndole, pero si hemos venido a hablar de tu libro. En el anonimato se vive muy bien.

Con sus cuñas publicitarias sobre El Corte Inglés tendrá descuentos...

(Ríe) Qué va, ninguno.

Pero por la noche podrá entrar gratis.

Ni de coña. Nada, nada.

¿Alguna vez le ha pedido algo a Siri?

(Ríe) Peor, me hice una pregunta a mí misma. Empecé a trabajar para Vodafone grabando la voz que va antes de la teleoperadora. Eso de 'para tal cosa pulse uno, para otra pulse dos'. Me tuve que cambiar a Ono porque no quería llamarme. Y luego resulta que Vodafone compra Ono. Total, que me he hecho de Jazztel.

¿Fue la voz de algún GPS?

Sí, hace mucho.

¿Y eso cómo es, se graban todas las calles de España?

(Ríe) No, se graban frases y palabras sin sentido. Y luego ellos van recogiendo fonemas y frases a través de un sistema informático conforman la frase que interesa.

Trabajo no le falta.

Tengo mucha suerte. Trabajo con gente increíble como Edu Morena, que es el que escribe las cosas de la SER por la mañana. Hay un gran equipo detrás, no solo estoy yo.

¿Rosa Márquez tiene buzón de voz?

(Ríe) Yo creo que sí me lo puse. Mis amigas seguro porque se los grabé yo. Era algo así: “Ha llamado usted al número tal, en este momento no le puedo atender…”

Esa voz vale oro.

La voz hay que trabajarla, prepararla. Hay una manera muy fácil, aunque quizá no sea la más ortodoxa, pero la recomiendo. Cantar. Hay que cantar porque cuando se canta se calienta la voz.

¿Se ha quedado afónica alguna vez?

Sí, una vez. Qué horror. Fue hace 9 años. Tuve alergia, bronquitis y una sobrecarga de trabajo brutal. No podía hablar. Me agobié y me fui al doctor Candela, una eminencia. Me dijo que tenía nódulos en las cuerdas vocales y me mandó a hacer gárgaras.

¿Con miel?

Con bicarbonato. A la semana siguiente ya pude hablar. Es que no podía decir nada. Nada. Tuve que ir a ver a una amiga psicóloga porque lo pasé fatal.

Para eso están las amigas, qué también presumirán de Rosa Márquez.

(Ríe). Bueno, este año me han regalado un viaje por mis 50 cumpleaños a Milán. Y resulta que fuimos en Air Europa y la voz de Air Europa soy yo. Mis amigas se pusieron a gritar señalándome: “Es esta, es esta”.

¿Le gusta Madrid?

Me costó adaptarme. A eso sumé la decepción de ir por la Gran Vía y no ver a Matías Prats, Miguel Bosé... Luego con el paso de los años te das cuenta de que Madrid es maravillosa, fantástica y te acoge con los brazos abiertos.

La despedida está clara.

(Ríe) Sed felices y aaaadiós.

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