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El PSC busca un pacto con Colau y Valls para vetar un alcalde de ERC en Barcelona

La alcaldesa en funciones compareció para criticar que Maragall centre su discurso en el independentismo y anuncia que abrirá conversaciones

Uno de los carteles electorales de Ada Colau cerca de la plaza de las Glòries.
Uno de los carteles electorales de Ada Colau cerca de la plaza de las Glòries.

El PSC hará todo lo posible para evitar que Barcelona tenga un alcalde independentista. La lectura de los resultados del 26M de los socialistas es que el bloque independentista ha perdido apoyos (de 18 a 15 regidores), y que Ernest Maragall no puede ser alcalde. Los socialistas quieren tejer un pacto con Ada Colau en el que pueda entrar Manuel Valls, de Barcelona pel canvi - Ciudadanos. La alcaldesa en funciones compareció para criticar que Maragall centre su discurso en el independentismo y anunciar que abrirá conversaciones “en clave progresista”, con ERC y PSC.

Doce horas después, los socialistas empezaban a dar forma a una idea que ya se apuntó la noche electoral: que no había nada cerrado y que el alcalde no tenía por qué ser el republicano Ernest Maragall. “En la capital el independentismo ha retrocedido, tenía 18 regidores y ahora tiene 15 —10 de ERC y 5 de Junts per Catalunya— y nosotros hemos duplicado al pasar de 4 a 8”, apuntó Miquel Iceta, primer secretario del PSC. “Recomiendo a todos que no corran porque hace falta un análisis más detallado de la situación”, subrayó.

Colau, que el domingo tras conocer el empate a 10 concejales y la victoria de ERC por solo 4.833 votos dio por hecho que Maragall sería alcalde —aunque puso en valor que los tres partidos de izquierdas suman 28 ediles en un pleno de 41—, viró ayer el discurso. La derrota fue inesperada y los comunes no tenían plan b, no habían diseñado ni debatido escenarios como el que resultó de las urnas.

En un claro cambio de postura, la alcaldesa criticó ayer el discurso de Maragall en la noche electoral “por hablar de independentismo y no de ciudad”. Lo calificó de “decepcionante”. Y reprochó también que mire a Junts per Catalunya, un partido que enmarca en la derecha y al que responsabiliza de no haber revertido los recortes y ni haber hecho políticas sociales.

Sobre la diferencia por la mínima de ERC sobre Barcelona en comú, un líder socialista apuntaba: “Es muy poca la diferencia y hace falta es un proceso mental para ir asumiendo el escenario”. Para el PSC, lo esencial es garantizar un gobierno de izquierdas y de progreso en la ciudad y que sea estable. Su único veto es ERC. No quieren, tampoco, que solo se negocie la investidura sino buscar un pacto más amplio.

De ahí que uno de los escenarios que se dibujaba entre los socialistas era llegar a un acuerdo que posibilitara que Colau sea alcaldesa —sumarían 18 ediles — a los que se podrían sumar tres de los seis que ha obtenido Valls, que en la noche electoral avanzó que no estaría de acuerdo con que Ciudadanos pudieran aliarse con Vox en Madrid. Un distanciamiento que podría facilitar la aproximación entre Valls y los comunes después de una campaña de duras descalificaciones del gobierno de Colau. Ayer, también el candidato del PP, Josep Bou resaltó que lo importante en Barcelona es frenar el independentismo.

En cualquier caso, los socialistas son conscientes de que son la tercera fuerza: “Si tuviéramos 10 concejales llevaríamos la iniciativa de buscar apoyos para forma un gobierno de izquierdas, pero tenemos ocho. Por lo tanto, es Colau quien tiene que mover ficha”, comentó Jaume Collboni en una conversación con este diario.

Por su parte, tras las críticas a Maragall, y sin citar la posibilidad de ser alcaldesa, pero dándolo a entender, anunció que abrirá conversaciones con “las fuerzas progresistas”, los republicanos y el PSC. “No se pueden plantear los pactos en clave independentista o anti independentista, hay que escuchar a la ciudadanía que ha votado en clave progresista”, dijo e insistió en la suma de 28 ediles que alcanzan juntos ERC, BComú y PSC.

Debate en los comunes

Sobre la posibilidad de contar con el apoyo del candidato Valls, eludió posicionarse. “Durante la campaña he hablado clarísimamente de abrir conversaciones con fuerzas progresistas”, afirmó sin más detalles.

Mientras, el debate es intenso entre las distintas almas de Barcelona en comú (el núcleo de ex activistas de Colau, ICV y Podemos), que ayer reunió a su coordinadora, el órgano que reúne a la ejecutiva, concejales y representantes de las áreas temáticas y los distritos. El debate no está tanto en la posibilidad de llegar a un acuerdo con el PSC como en la posibilidad de gobernar aunque sea con un apoyo solo en la investidura de Valls. En el debate pesan cuestiones muy prácticas, como no renunciar a poder culminar la obra del primer mandato. Un ejemplo, que no sea Colau quien entregue las llaves de los 4.500 pisos que hay planeados o en construcción.

Por si todo este escenario no fuera suficientemente complejo, en círculos socialistas circula ya el nombre del politólogo Joan Subirats, número dos en la lista de Colau, para tomar la vara de alcalde. Una opción que comportaría la renuncia de la líder y que ahora mismo se antoja improbable a no ser que tuviera una oferta mejor.

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