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La alcaldesa Batman

¿Podrá esta nueva figura beberse cinco chupitos Jäggermeister sin caer redonda?

La alcaldesa, Manuela Carmena y la comisionada de Malasaña, Mar Barberan Ampliar foto
La alcaldesa, Manuela Carmena y la comisionada de Malasaña, Mar Barberan

La idea más sugerente que he escuchado durante la campaña electoral ha sido la de la alcaldesa de la noche, una figura que Manuela Carmena creará si se mantiene en la alcaldía.

Sugerente porque me ha sugerido, de primeras, una mujer que se viste de negro y entra a formar parte de la Guardia de la Noche de Juego de Tronos, y se muda al norte, donde el Muro, para vigilar la llegada de los Caminantes Blancos que, en nuestro caso urbano y cotidiano, podrían ser esas despedidas de soltero y de soltera que se desplazan como zombis vociferantes por nuestras calles más céntricas, ahora que llega la primavera (spring is coming) con genitales de plástico en la cabeza y los ojos en blanco.

También me ha sugerido, claro está, a Batman, el Señor de la Noche. Me imagino a la alcaldesa de la noche vigilando la ciudad desde las alturas, saltando de tejado en tejado hábilmente y pertrechada de la última tecnología, para caer en picado, abriendo la capa y ayudada de su tirolina, sobre los malhechores: esos que hacen ruido cuando salen de los clubs de baile y se compran una chinobirra de última hora. “Decidle a vuestros amigos que Batman está en la ciudad… y dejad de montar jaleo, que hay gente durmiendo”.

En este caso la realidad no supera la ficción, y la alcaldesa de la noche no tendrá tanta épica ni superpoderes como en los mitos contemporáneos: se trata de una figura, ya adoptada en muchas ciudades del mundo, empezando por Ámsterdam, que, como cuenta Abraham Rivera en estas páginas, se dedicará a mediar entre vecinos y empresarios nocturnos, un engrasante para que la vida nocturna de Madrid, que tiene mucha fama pero que cada vez está más alicaída, funcione en paz y armonía. Para abogar por las actividades culturales más allá del gin tonic y el musicón y descentralizar eso que llamamos ocio nocturno, o desfase.

Yo he frecuentado mucho la noche, sobre todo cuando era aún más joven que ahora, y siempre he soñado con ser alcalde de la noche avant la lettre. La que lo será, si lo es, es Mar Barberán, actual comisionada de Malasaña. Sabemos que es trabajadora social y periodista, lo que ignoramos es si tiene las competencias más importantes para el cargo: beberse cinco chupitos de Jägermeister sin caer redonda, ser la última en salir de los bares, mover con garbo el esqueleto, saber dónde se pillan movidas raras o dónde está el postrero after hours clandestino, cuando ya la noche se convierte en día (¿tiene entonces, con el primer rayo de sol, la alcaldesa de la noche que retirarse a sus aposentos?).

Esperemos que esta alcaldesa Batman haga de la noche madrileña una cosa más chispeante y cordial y que, al mismo tiempo, una noche más exitosa no contribuya a los procesos de gentrificación y turistificación que amenazan el centro. En ese caso, tendremos que usar los dragones.

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