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CRÓNICA

Messi, una Creu de Sant Jordi bajo la represión

Los líderes independentistas juzgados en el Supremo, protagonistas junto a la estrella del Barça de la entrega de los galardones de la Generalitat

Messi recogiendo la Creu de Sant Jordi.
Messi recogiendo la Creu de Sant Jordi.

El auditorio del Fòrum de Barcelona se puso ayer en pie cuando comparecieron en columna de dos los galardonados de este año con la Creu de Sant Jordi. Los aplausos se intercalaban con las cámaras de los móviles apuntando a uno de los premiados, Lionel Andrés Messi Cuccittini. La ceremonia destacó por la presencia del “mejor futbolista de todos los tiempos”, según descripción de la Generalitat, y también porque los discursos pronunciados presentaron a Cataluña como una nación oprimida por un Estado autoritario. En nombre de todos los premiados, también de Messi, se criticó a la justicia, a la Junta Electoral y al Gobierno de la pérfida España.

Messi siguió impertérrito la hora y media que duró la ceremonia. La estrella blaugrana recibió el emblema por sus proezas deportivas pero también porque “encarna unos atributos sociales tan primordiales como la humildad, la honestidad, el aprendizaje, la creatividad, el sentido de equipo y el respeto”. Nada se decía en la información distribuida por el Govern de la condena a 21 meses de cárcel que le cayó en 2016 por defraudar 4,1 millones de euros a Hacienda. En la platea también se encontraba otro ilustre investigado por presunto fraude fiscal, el expresidente Jordi Pujol y su esposa, Marta Ferrusola.

Mariàngela Vilallonga, consejera de Cultura, alabó “los valores que encarnan los premiados” y terminó su intervención incidiendo en el tema: “Estamos en un momento especial en el que vuestro talento puesto al servicio de la sociedad nos recuerda que la decisión, el bien común y la pulcritud democrática son los principales valores para afrontar un episodio histórico tan delicado como el que vivimos, en el que las palabras se prohiben, en el que hay demócratas en prisión y en el exilio”.

En nombre de los galardonados tomó la palabra la atleta Núria Picas, a la que se le concedió la creu de Sant Jordi por sus méritos deportivos y por su “compromiso insobornable con la defensa de la democracia y las reivindicaciones nacionales de Cataluña”. Picas dijo como portavoz de los condecorados que “la capacidad del pueblo catalán es tan grande que sabrá hacer lo que queremos la mayoría de los catalanes" —Picas no especificó qué es lo que quieren hacer la mayoría de los catalanes.

El ilustrador Lluís Juste de Nin, también representando a los premiados, lamentó la prisión provisional y las causas judiciales contra los líderes independentistas: "No estamos todos, faltan unos compañeros cargados de razón".

Messi aplaudía tímidamente los parlamentos de sus compañeros de cruz, como también hacía Josep González, presidente de la patronal Pimec, aunque el futbolista se abstuvo de hacerlo cuando el auditorio arrancó gritando “libertad presos políticos”. Otro que evitó posicionarse fue Albert Peters, presidente del Círculo de Directivos de Habla Alemana. El president, Quim Torra, distinguió a Peters por su “respeto a las instituciones catalanas” y por su “apelación al diálogo político y al sentido democrático como método de resolución de conflicos de naturaleza política”.

Torra pronunció unas palabras para cerrar el acto en las que dijo aquello tan épico y tantas veces repetido durante el procés de que “los catalanes haremos posible lo imposible”. A la salida del auditorio, los coches oficiales se esperaban en batería para llevar a sus héroes nacionales a una nueva misión para liberar a Cataluña de la represión.

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