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Lloret de Mar: el municipio más turístico y el más pobre

La renta per cápita del municipio gerundense está un 35% por debajo del promedio catalán

El frente litoral de Lloret de Mar.
El frente litoral de Lloret de Mar.

Lloret de Mar (Selva) es una población eminentemente turística: el primer destino elegido en las comarcas de Girona y, en el ámbito de Cataluña, sólo superada por Barcelona y Salou. A pesar de eso, Lloret se situó en 2016 (últimos datos disponibles) a la cola de la renta per cápita familiar en municipios catalanes de más de 5.000 habitantes, según el Idescat. Esta clasificación ha generado ciertas discrepancias en el sector y entre expertos que consideran que “no refleja la realidad”. También hay quien apunta que es el resultado de un modelo turístico con sueldos en “negro” y precarios y la subcontratación.

Lloret, con unos 37.350 habitantes censados de un centenar de nacionalidades, dispone de 7 kilómetros de costa y 120 hoteles que le convierten en el quinto destino estatal en plazas hoteleras (29.000). Supera el millón de turistas anuales. En 2016 lideró la recaudación de la tasa turística en las comarcas de Girona con 2,8 millones de euros, un 7% más que en 2015. El Ayuntamiento recibió el 30% y lo destinó a mejoras en la destinación. Desde que se instauró en 2012, este impuesto ha sumado unos 15 millones de euros. Y a pesar de todo, la renta per cápita de Lloret está un 35% por debajo del promedio catalán (17.000 euros).

El secretario general de CC OO en Girona, Bartomeu Compte, asocia los malos datos al modelo de servicios, especialmente “al sector turístico con ocupación temporal, de cada vez menos duración, y a salarios bajos”. Sostiene que si las cifras con que se calcula la renta son de todo el año, “las localidades turísticas están en inferioridad de condiciones”. Lo mismo pasa con el paro. Las comarcas de costa (Alt Empordà, 13,3%; Baix Empordà, 12,9%; y La Selva, 13,5%) están por encima de los dos dígitos mientras que el resto queda por debajo y la media se sitúa en el 9,7%.
Compte cree que sería necesario hacer una promoción muy importante del sector, “pero apenas se construyen hoteles, lo que lleva a una degradación de los edificios y de la calidad”, asevera. Tampoco ve positivo que se dependa de los tour operadores, que “ahogan el margen de beneficio de los establecimientos y repercute en los salarios”. En la “cara B” del turismo hay cifras que “confirman que cada vez hay menos personal en relación con el incremento de la actividad, con menos estabilidad laboral, mayor contratación temporal, jornadas parciales y con unos salarios que no han crecido al nivel del crecimiento de la rentabilidad y los beneficios”.

El secretario de Organización de CC OO y exresponsable del sector hotelero en Cataluña, Antonio Ferro, considera que desde 2016 la situación ha cambiado. “Entonces había mucho fraude por parte de empresarios. CC OO puso varias denuncias a hoteles y restaurantes que pagaban 20 horas en blanco y, sin embargo, los empleados trabajaban entre 40 y 60 horas”. También denunció a quienes tenían trabajadores contratados como primer empleo en el sector y llevaban tiempo trabajando. En 2016, recuerda, también se cerraron cuatro grandes hoteles por haber defraudado fluido eléctrico y 200 personas quedaron en la calle. “En la actualidad dudo que la renta familiar sea la más baja de Cataluña”, apunta Ferro, quien asegura que hay “más inversiones, más control e inspecciones”.

Externalización y precariedad

En este mismo sentido se manifiesta Juan, que ha trabajado 30 años en el sector hotelero de Lloret. Aunque admite que siguen existiendo contratos de 1.500 euros por 8 horas que acaban convirtiéndose en 12, o de cuatro horas por la mitad, que hacen las mismas horas y cobran en negro. Además, destaca el problema de la “externalización” de algunos servicios, como la limpieza de habitaciones. “Como por el convenio de la hostelería pagarían más, contratan empresas externas de limpiadoras en que incluso pueden llegar a cobrar por habitación. Para cobrar 1.000 euros pueden tener que hacer 30 habitaciones al día, 10 o 11 horas de trabajo”, lamenta.

El alcalde de Lloret, Jaume Dulsat, también coincide en que los municipios turísticos están en la franja baja de renta por la “estacionalidad y cierta precariza-ción”. “Sólo los que apuesten por la reconversión y la calidad podrán avanzar”, afirma. Y asegura que en Lloret lo están haciendo. “No puede dejar de ser turístico pero sí puede apostar por una calidad que revierta en los vecinos con puestos de trabajo de calidad. El sector privado y el público creen en ello”, afirma.

En Lloret se han inyectado más de 100 millones de euros. “Los resultados se verán en los años sucesivos”, indica el alcalde, porque el grueso de las inversiones se iniciaron en 2017. “Ningún otro municipio tiene este nivel de inversión privada”, destaca Dulsat, que recuerda que se ha completado con 3,7 millones de inversión pública enmarcada dentro del Plan Operativo de Reconversión Turística. Para Dulsat, “con la apuesta por la reconversión, la calidad y la formación turística deben ser irreversibles”.

El profesor de la Universidad de Girona (UdG) y experto en economía Ricard Rigall considera que es muy difícil calcular la renta per cápita de poblaciones concretas. A su entender, se basan en estimaciones que pueden variar las “cifras reales”. Rigall pone en duda que la renta sea más baja en Lloret que en poblaciones como Badia del Vallès (Vallès Occidental) o Salt (Gironès). “Trabajar pocos meses y con sueldos bajos no justifica una situación en que una de las localidades con mayor turismo de Cataluña esté en última posición”, concluye.

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