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El “ser o no ser” que peligró en ‘Hamlet’

Diana Damrau, Carlos Álvarez y Celso Albelo, voces de oro en dos funciones en el Liceo

Celso Albelo, Eve-Maud Hubeaux, Diana Damrau y Carlos Álvarez, voces de 'Hamlet', en el Liceo.
Celso Albelo, Eve-Maud Hubeaux, Diana Damrau y Carlos Álvarez, voces de 'Hamlet', en el Liceo.

Ser pareja en la ópera Hamlet, del compositor francés Ambroise Thomas, casi llegó a ser una pequeña obsesión de la soprano alemana Diana Damrau y del barítono español Carlos Álvarez después de que la anularan hace casi nueve años. La iban a interpretar en la Ópera Nacional de Washington dirigida entonces por Christina Scheppelmann, que ahora tiene la misma responsabilidad en el Liceo. Un embarazo ya avanzado desaconsejó viajar y guardar reposo a Damrau mientras que el barítono tuvo una lesión en las cuerdas vocales que le obligó a dejar los escenarios. Pero la idea de dos de los cracks de la lírica seguía ahí —también en los planes de Scheppelmann— y la podrán hacer realidad este jueves —y el sábado— en el Liceo de Barcelona.

Álvarez será el atormentado Hamlet y Damrau dará vida a Ophélie, loca de amor no correspondido. El reparto de la ópera, en versión concierto, cuenta con otras dos grandes voces, la del tenor canario Celso Albelo (Laërte, amigo de Hamlet) y la mezzosoprano suiza Eve-Maud Hubeaux (la reina Gertrude). El prestigioso director israelí Daniel Oren se pondrá al frente de la orquesta del Liceo que saldrá del foso para subir al escenario.

“Se cierra el círculo de que no pudo ser y ahora tendré el privilegio de decir, dos noches, la famosa sentencia de “ser o no ser”. Así que ha valido la pena”, bromeaba el barítono. En el siglo XIX se hicieron cerca de una treintena de adaptaciones operísticas del clásico de Shakespeare. La de Thomas fue la más celebre y de ella destacan dos arias Oh vin, dissipe la tristeses de Hamlet y Ah vos jeux, mes amis de Ophélie. El famoso “ser o no ser” —sin calavera— se sitúa al principio del tercer acto en el que Hamlet enloquece por la aparición del fantasma de su padre, muerto —presuntamente— por la mordedura de una serpiente. “Lo más curioso es que Thomas, en sus anotaciones en la partitura quiso prescindir de la célebre frase, algo que finalmente no ocurrió, afortunadamente”, explicaba Álvarez.

Damrau calificó el papel de Ophélie que interpreta como el “sueño” de una soprano alta como es ella. Se trata de una ópera que no se representa con mucha frecuencia y en el caso del Liceo solo se ha visto en dos ocasiones, en mayo de 1882 —un mes antes se estrenó en el teatro Principal— y la última, en octubre de 2003.

Y si Hamlet es el protagonista de la ópera, el papel de Ophélie, que se desespera porque él no le hace caso, no se queda a la zaga, sobre todo por la fuerza de sus arias. La lectura de una enamorada reivindicativa no a lugar en ese caso: “Se trata de un amor casi místico. Romántico y herido cuando Hamlet le rechaza y le dice que se vaya a un convento”, explicaba Damrau para quien la ópera es, a veces, un vehículo para evidenciar “las cosas que están mal en la sociedad”. No pasa en Hamlet, pero hay caracteres de mujer en composiciones líricas que salían de los roles habituales en la sociedad: “Verdi jugó con caracterizaciones de mujeres cortesanas, como en La Traviata, que vivían sus vidas como los hombres. Algo que, por cierto, despertaba muchas críticas”, añadió.

En el Hamlet que se verá en el Liceo debutan dos artistas. La joven —30 años—mezzosoprano Hubeaux lo hace para representar a la reina Gertrude, madre del protagonista. “Es decir, que tengo que hacer de madre de Carlos Álvarez”, bromeaba ante la curiosa tesitura.

Para el tenor canario Albelo también es su debut en Hamlet, una ópera que sitúa “entre el belcanto italiano y la gran ópera francesa. Se podría decir que es como un híbrido muy interesante”, añadía en declaraciones a este diario.

Albelo, que este año ha estado en el Liceo con I Puritani, dice que vuelve “más tranquilo tras la responsabilidad del papel de la obra de Bellini”. Cree que con Hamlet al tratarse de una ópera en versión concierto “te sientes un poco más desnudo porque no te arropa la producción. Aunque, por otra parte, la concentración en la parte musical es mayor”.

El tenor, que descubrió su querencia por la música en la tuna de la universidad de Canarias donde estudió Bellas Artes —y no acabó para pasar a estudiar en el Conservatorio de Música de Santacruz de Tenerife— hasta ahora ha tenido más repertorio de compositores italianos: “Nunca pensé que podría llegar a cantar Verdi porque me parecía demasiado grande”. Con 14 años de carrera profesional, Albelo ha tenido más proyección en teatros de ópera europeos y especialmente italianos: “algo que es lógico ya que continué mi formación en la Academia de Busseto con el maestro Carlo Bergonzi”. Dice que no le molesta que se le siga etiquetando como la “joven voz” —tiene 43 años— porque lo que cuenta es que ya ha pisado los principales teatro de ópera internacionales: “hice el círculo de los llamados grandes con menos de 40 años así que no me quejo”. Y también ve normal que el recorrido por teatros de ópera internacionales sea mayor que en España, donde no hay tantos coliseos de ópera.

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