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CASO ESPÍAS

Los políticos aterrizan en el juicio del espionaje del PP: “Vengo a aclarar algunas payasadas”

Prada confirma que su agenda privada coincide con los partes de seguimiento y Granados niega que los acusados le informaran de las órdenes para espiar, como ellos aseguraron el miércoles

El exconsejero Francisco Granados, a la derecha, llega a la Audiencia Provincial para declarar en el juicio del 'caso espías', este viernes.
El exconsejero Francisco Granados, a la derecha, llega a la Audiencia Provincial para declarar en el juicio del 'caso espías', este viernes.

Los políticos han aterrizado finalmente en el juicio del caso espías. Tras escuchar el miércoles y jueves a los seis acusados por formar un grupo de asesores para seguir, supuestamente, a adversarios de Esperanza Aguirre durante su etapa de presidenta, tres exdirigentes del PP han declarado este viernes como testigos en una causa por la que ningún cargo público se sienta en el banquillo. Se trata de Carmen Rodríguez Flores, exdiputada popular; y Alfredo Prada y Francisco Granados, exconsejeros autonómicos. Los nombres de los dos primeros aparecen en los presuntos informes elaborados por los espías. Y al tercero lo señalan dos de los procesados como "encubridor" de la trama: "Vengo a aclarar algunas payasadas que he escuchado", ha respondido él esta mañana.

Con esta expresión, Granados no ha tardado ni un minuto en marcar terreno. Desde antes, incluso, de entrar en los juzgados. Porque ha sido a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid, parado ante las cámaras de televisión, donde el exconsejero de Aguirre ha afirmado que tenía intención de declarar para acabar con las "payasadas" que había escuchado desde que arrancara el juicio. Ya dentro de la sala, ha calificado como "falso" que José Oreja y Antonio Coronado, dos de los asesores acusados, le informaran de que el director de Seguridad de la Comunidad, Sergio Gamón, les dio "órdenes ilegales" para seguir a determinados políticos, como ambos afirmaron el pasado martes. "No recuerdo haber visto a Oreja y Coronado. No recuerdo haber hablado con ellos desde que se les nombró hasta que saltó la noticia en 2009. No creo que la cosa haya pasado de un saludo. ¡Qué pintan unos señores de seguridad en el despacho de un consejero!".

Granados también ha insistido en que, tras estallar el escándalo, habló con Aguirre y crearon una comisión de investigación interna: "Pero no recabamos ningún dato que nos llevara a acreditar si aquello era verdad". "Aquí no hay nada", ha añadido para intentar desacreditar el caso.

Pero Prada, exconsejero de la Comunidad y considerado hace una década adversario de Aguirre dentro del PP, no tiene la misma impresión. El exdiputado regional del PP ha manifestado este viernes que los informes de seguimiento, supuestamente elaborados por los acusados, "coincidían" con su actividad "privada y pública". “No había ninguna disparidad de criterio entre lo que publicaba el diario EL PAÍS, que desveló los documentos, y mi agenda", ha recalcado, antes de calificar de "terrible" que le espiaran cuando se encontraba también con sus allegados. "Había algunos episodios estrictamente privados. A mí eso me parece preocupante. Y hace mucho daño", ha apuntado, antes de relatar uno de ellos: "Recogía una cena familiar, en la que participaba mi hija. Recogía que habíamos estado en tal restaurante y habíamos salido a tal hora. Y no era una cena habitual, porque habían venido unos amigos de fuera de Madrid, con su hija que era amiga de la mía, para cenar con nosotros".

Con la sesión de este viernes se ha cerrado la primera semana del juicio al caso espías, que ha tardado una década en llegar a los tribunales desde que EL PAÍS desvelara en enero de 2009 los supuestos informes de seguimiento a políticos elaborados en las entrañas del Gobierno de Aguirre. Pese a que dos de los supuestos implicados aseguraron que recibieron órdenes del director autonómico de Seguridad por "especial interés de Ignacio González", ningún político se ha sentado en el banquillo. Son solo seis los acusados: el director de Seguridad, Sergio Gamón; su número dos, Miguel Castaño; el funcionario José Manuel Pinto; y los guardias civiles José Luis Caro, José Oreja y Antonio Coronado.

La vista oral, que se centra en un delito de malversación de caudales públicos, continúa el próximo lunes con la declaración de dos de los grandes protagonistas del caso: Esperanza Aguirre e Ignacio González. A ambos podrán escucharlos los nueve miembros del jurado, que ya se enfrenta a la pregunta de quién les ha mentido: si Oreja y Coronado, que dijeron que recibieron órdenes de espiar de Gamón y se lo comunicaron a Granados; o Gamón y Granados, que lo niegan.

"¿Se retiró de la causa por razones políticas?"

"¿Se retiró usted de la causa por razones políticas?", le ha preguntado este viernes la Fiscalía a Prada, exdirigente de los populares, que denunció en los juzgados el presunto caso de espionaje que se cometió en el seno del PP de Madrid. En un primer momento, acudió a los tribunales, pero acabó abandonando el procedimiento después de que la instructora archivara la causa y la Fiscalía decidiera no acusar a nadie. Este viernes, la juez ha declarado impertinente la cuestión del ministerio público y no la ha admitido.

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