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ROBERT BRUFAU, DIRECTOR DEL AUDITORI DE BARCELONA

“Ofrecer una tarifa plana atraería a más jóvenes a la música sinfónica”

El nuevo responsable del equipamiento municipal busca unir tradición y modernidad y potenciar la diversidad musical

Robert Brufau, el nuevo director del Auditori de Barcelona.
Robert Brufau, el nuevo director del Auditori de Barcelona.

Todavía no se ha cambiado del despacho que ha ocupado en los últimos cinco años como responsable de la programación del Auditori de Barcelona al que le corresponde como director. Robert Brufau (Mollerusa, 1980) se conoce bien las conexiones del Auditori porque su relación se remonta a una década atrás. Él fue uno de los responsables de la introducción de ciclos musicales de cámara, música antigua, contemporánea, de pop-rock, de jazz y de la colaboración con festivales como el Sónar y el Primavera Sound. Una apertura musical que supuso la incorporación de más públicos. “El Auditori fue concebido como la Casa de las Músicas y tenemos la suerte de tener un equipamiento de primer orden que además de seguir con la tradición musical abarca también la nueva creación”, apunta. Esa amplia oferta, a la que hay que añadir la temporada de la Orquestra Sinfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), atrajo el año pasado a 538.000 espectadores.

“Ahora toca convertir el Auditori en un solo altavoz musical capaz de defender la tradición y apostar por la modernidad para lo que habrá que integrar a la orquesta en esa dirección, intensificar las políticas para la nueva creación y potenciar más la diversidad musical”, añade. Violonchelista más dedicado a la gestión y programación en los últimos años, Brufau opina que hay que modernizar los ciclos de música sinfónica: “la edad media de los abonados es de 68 años con lo que está claro que habrá que pensar en otro tipo de abono para atraer a un público más joven que funciona con otro concepto, acostumbrados a la tarifa plana de las plataformas. Si tenemos una ocupación del 70% en la sala sinfónica debemos ser capaces de pensar otro sistema, como las tarifas planas, para atraer al público más joven. Hemos de ser creativos".

Ve al Auditori con capacidad para estar presente en las agendas de los artistas internacionales y ser, a la vez, un dinamizador constante de la escena local. Como director del Auditori, Brufau incorpora también en su responsabilidad la dirección artística de la OBC que hace unos meses renovó a su frente a Kazushi Ono: “Era hasta cierto punto lógico porque habían muchos cambios y parecía aconsejable que permaneciera”. La orquesta ha perdido 20 músicos en los últimos años, unas plazas que se están cubriendo con extras: “No se pueden convocar plazas”. También en el apartado sinfónico, Brufau plantea cambios: “Hemos de plantearnos si la forma de organizar los conciertos debe ser siempre la misma. ¿Todos deben durar dos horas y media? Se debería trabajar, por ejemplo, el pre y el post para que no se trate solo de asistir a un concierto, que represente algo más, una experiencia singular”. Unos cambios que, apunta, tampoco comportarían abandonar una programación de los grandes clásicos de la sinfónica: “Somos una orquesta pública y nos debemos a un repertorio universal , pero hemos de tener presente que se pueden hacer otras producciones. Hemos colaborado con el Sónar dos veces en los últimos años y es un ejemplo del acercamiento de un público que no suele consumir sinfónica. En noviembre, el pianista de jazz norteamericano Brad Mehldau tocó con la OBC y la sala 1 estaba llena de un público que no era abonado. Eso es una buena manera de acercar a otro público”.

Un 50% de directoras en la OBC

Una de las asignaturas pendientes que se ha propuesto aprobar Robert Brufau es que al frente de la OBC haya más batutas femeninas: “Tenemos que trabajar para ir a la igualdad de género en las programaciones artísticas y en el caso de la música sinfónica especialmente en el campo de la composición que en lo clásico es masculino pero que en la nueva creación hay muchas mujeres compositoras. Algo que se empezará a notar en la temporada 20/21. Lo mismo ocurre con la dirección orquestal en la que me he propuesto en cinco años llegar al 50% de directoras. En estos momentos hay muy buenas directoras de orquestas y tienen que llegar al Auditori”.

Las cifras del Auditori, aunque no son para tirar cohetes, han ido mejorando en los últimos años. Los abonados de la OBC están un poco por debajo de los 6.500 mientras que los de los ciclos de Antigua y Cámara se ha situado en unos 1.000 después de crecer un 1%. El presupuesto de esta temporada ha sido de 21 millones de euros de los que cinco proceden de los ingresos de taquilla y abonados, 600.000 del alquiler de las salas y 250.000 de patrimonio. La mayor parte de los recursos, alrededor de 15 millones, procede de las subvenciones del Ayuntamiento y la Generalitat.

En marzo el Auditori cumplirá 20 años. Fue uno de los primeros equipamientos singulares de la nueva centralidad de la plaza de las Glòries por decisión municipal y fue construido por el arquitecto Rafael Moneo: “Sí que se podría decir que la piel exterior del equipamiento no acaba de estar en sintonía con todo lo que ocurre dentro. Y también creo que el Auditori junto con el Museo del Diseño y el Teatre Nacional deberíamos conformar un hub de una potente centralidad cultural, algo en lo que las administraciones deberían implicarse más”.

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