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Juicio a un guardia civil que encañonó al líder de los Morones por una deuda

El decanato de los juzgados de Pontevedra adopta medidas de seguridad adicionales para celebrar la vista

Sinaí Giménez, en 2014 a las puertas del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
Sinaí Giménez, en 2014 a las puertas del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

El asalto a punta de pistola que protagonizaron en abril de 2014 un guardia civil y un agente forestal en la residencia familiar del clan de los Morones en Tomiño (Pontevedra) para reclamar una supuesta deuda llega este miércoles a juicio en Pontevedra con excepcionales medidas de seguridad. Este viejo episodio que salpicó a la familia antes de verse envuelta en varias causas por amenazas y extorsión en los mercadillos sentará a los dos agentes en el banquillo, acusados de encañonar al patriarca, Olegario Giménez, conocido como “rey de los gitanos”, y al hijo pequeño de este, Saúl Giménez, por intervenir en la reyerta.

El guardia J.A.P.G, según el Ministerio Fiscal, había sido interceptado minutos antes del altercado conduciendo bajo los efectos del alcohol, por lo que solicita una condena atenuada por intoxicación etílica de año y medio de prisión por un delito de amenazas y otro contra la seguridad vial. Además, le impone tres años de alejamiento a Olegario Giménez al que le deberá indemnizar con 2.400 euros. Para el agente forestal que también participó en el asalto, A.P.G., el fiscal le acusa de dos delitos de lesiones y pide para él una condena de año y medio de prisión, el pago de una multa de 480 euros, y que indemnice a la mujer de Olegario, Flora Jiménez Gabarri, que resultó herida en el forcejeo, con 400 euros.

El fiscal también acusa a Saúl Giménez y pide para él otro año y medio de cárcel por agredir al guardia forestal. Ambos se enzarzaron en una pelea y tendrán que indemnizarse mutuamente con 8.500 euros. Sin embargo, el ministerio público ha retirado finalmente la acusación contra otro hijo de Olegario, Juan Paulo, por agresión al guardia civil durante el escarceo. Considera que este actuó en legítima defensa y para proteger a su padre al que el guardia civil estaba apuntando con una pistola.

Según el escrito de acusación, los hechos tuvieron lugar al anochecer del 29 de abril de 2014, cuando el guardia civil, acompañado por el agente forestal, se presentó en casa del “rey de los gitanos” de Tomiño para reclamar el pago de una supuesta deuda de uno de sus hijos. El guardia civil inició una conversación con el patriarca de la familia que subió de tono, momento en el que el acusado Saúl Giménez lo golpeó en la cabeza. El guardia reaccionó sacando su pistola y, aunque no llegó a disparar, apuntó con ella al patriarca. Mientras, el agente forestal golpeó en la cara a la matriarca y, posteriormente, forcejeó con Saúl.

Aunque nunca ha trascendido el verdadero móvil del escarceo ni las relaciones que los agentes tenían con los Morones, horas después del incidente, el hijo mayor de Olegario, Sinaí Giménez, el autoproclamado “príncipe gitano” y portavoz de la familia, acusó al guardia de extorsionar a la familia y denunció los hechos en la Fiscalía de Pontevedra como un intento de asesinato.

Según la versión de los Morones, que se dio a conocer a través de un comunicado de prensa, el guardia civil iba vestido de paisano y se valió de su placa oficial para irrumpir en la casa. Una vez dentro, uno de los asaltantes, “pidió 5.000 euros, y el otro 10.000”, y “el guardia civil encañonó” a Olegario Giménez. Los hijos de Giménez que se encontraban en el domicilio “consiguieron neutralizar a los dos asaltantes”, que portaban, según la nota difundida, “armas cargadas y con balas en la recámara”. Después, la familia telefoneó a la Guardia Civil, y cuando llegaron los agentes “los hijos del rey les entregaron las armas de fuego arrebatadas a los agresores”.

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