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La capital se luce en el escaparate de la Libertadores

La seguridad se ha impuesto y los sectores económicos han brindado por la inyección de dinero y credibilidad que el evento ha significado

Aficionados del River Plate en la Plaza de Castilla de Madrid.
Aficionados del River Plate en la Plaza de Castilla de Madrid.

Que la final de la Copa Libertadores fuera un escaparate mundial para Madrid nadie lo dudaba. Otra cosa era que, de no imponerse la seguridad, la imagen de la ciudad se resintiera, sacando a relucir la falta de previsión para albergar eventos tan delicados. No ha sido así. La seguridad se ha impuesto y los sectores económicos han brindado por la inyección de dinero y credibilidad que el evento ha significado. Reflejo, esta vez, de la buena colaboración entre instituciones.

Todavía es pronto para conocer con detalle las cifras del retorno económico del partido del pasado domingo entre el Boca Juniors y el River Plate, que levantó su cuarta copa Libertadores. Los empresarios cifraron en la víspera del partido el impacto directo en 42 millones de euros, y otros 60 millones en publicidad generada en el exterior. Las estimaciones municipales, algo más generosas, hablan de al menos 55 millones de ingresos directos. Este lunes, el concejal de Economía habló de "día muy positivo" y de actitud "constructiva" por parte de la ciudadanía madrileña.

Con 4.000 agentes desplegados (la mitad de la Policía Nacional) en varios puntos de control, y un gasto que pudo alcanzar el millón de euros, Madrid supo garantizar la seguridad. El dispositivo fue un éxito. La colaboración entre instituciones (Estado, Comunidad, Ayuntamiento) se enriqueció por la ayuda de la policía argentina, y la coordinación entre Metro, Renfe y la EMT evitó que se generaran problemas de movilidad. Otro punto a favor de la capital de España.

Éxito para el Real Madrid

El flujo de aficionados y turistas que llegaron a Madrid por el puente de la Constitución se cruzó sin problemas reseñables. Incluso las celebraciones en la madrugada del domingo transcurrieron pacíficamente. Una situación nada descontada, ya que el gasto medio de un hincha que cruzaba el Atlántico para apoyar a su equipo rondaba los 2.500 euros, con la frustración que eso podía generar en caso de derrota.

Los hoteleros disfrutaron de un domingo con niveles de ocupación por encima de la media de otros puentes. En total, según las estimaciones de última hora, ocho de cada diez habitaciones de la capital estuvieron contratadas. Todo sin mencionar a la hostelería, otra beneficiada por la llegada masiva de más de 60.000 amantes del fútbol argentino. En el gremio ya se preparan para otro gran día de fútbol: la próxima final de la Champions League del 1 de junio, que se celebrará en el Wanda, y para que ya se esperan miles de aficionados.

También el Real Madrid, anfitrión del evento, resultó ganador de su apuesta. El estadio Santiago Bernabéu se convirtió en una meca del fútbol mundial, con unos 200 millones de espectadores conectados a la final a través de sus televisores. Y pudo aprovechar la ocasión para lanzar su marca en el cada vez más importante mundo del merchandising.

Y, en el trasfondo, la oportunidad que Madrid dio a España para confirmar su solidez ante su candidatura para el Mundial de fútbol de 2030. Un certamen para el que, curiosamente, también peleará Argentina, de la mano de Paraguay y Uruguay, que se ofrece como país organizador. Pero que la FIFA inevitablemente analizará a la luz del pasado domingo 9 de diciembre: un éxito para Madrid, mucho menos para Buenos Aires.

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