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Cine, un festival cada 9 días

Wallay!, dedicado al séptimo arte africano, se suma a la amplia oferta de más de una cuarentena de certámenes en Barcelona

Un momento del filme 'Rafiki', prohibido en Kenia acusado de fomentar, presuntamente, el lesbianismo.
Un momento del filme 'Rafiki', prohibido en Kenia acusado de fomentar, presuntamente, el lesbianismo.

Wallay es una expresión coloquial habitual en el oeste de África que significa “te lo aseguro” y ese énfasis es el que se le ha querido dar a un nuevo festival de cine que se suma a la amplia oferta que tiene Barcelona: el de cine africano. Películas de Kenia, Mozambique, Sudán, Burkina Faso, Camerún, Mali y Suráfrica podrán verse hasta el jueves en la Filmoteca de Catalunya, el Instituto Francés y en CaixaForum. Lo han impulsado un grupo de periodistas que trabajan en países de África, entre ellos Gemma Parellada: “Hay un vacío de cine africano, a excepción del de Suráfrica, mejor distribuido, y del de los países del Magreb: pensamos que es interesante que lleguen otros trabajos de cine y directores, que es otra forma de dar a conocer el continente”.

El Wallay! se suma a la potente oferta de los festivales de cine que se organizan actualmente en Barcelona. Una actividad cultural que no cesa de crecer. En Cataluña se celebran anualmente entre 60 y 70 muestras y festivales. Barcelona concentra una cuarentena (uno casi cada nueve días) y el otoño es el periodo récord. El pasado noviembre se celebraron una decena. En 2017, la ocupación media de las salas que acogieron festivales de cine osciló entre el 70% y el 75% con un total de medio millón de espectadores.

“Los festivales ponen en valor una producción que no suele llegar a las salas. También es una experiencia compartida que cuenta, a menudo, con la presencia de los directores, ofreciendo mucho más que una simple proyección”, apunta Marta Lladó, de Cataluña Film Festivals (CFF). Añade que son las películas que se exhiben en los festivales de Cataluña las que suponen el 50% del cine que se ve en catalán.

En el caso del Festival de Cine Africano —al ser su primera edición no está asociado a la CFF— el objetivo es dar una visibilidad más equilibrada de la producción cinematográfica de ese continente. En el festival se podrán ver 10 películas, la gran mayoría de ficción. “También queremos huir de la visión habitual de los documentales sobre los problemas que sufre el continente. Hay ficción, alguna sí entra en la denuncia de problemas sociales y muchas otras, no. En todo caso, queremos darla a conocer”, añade Parellada.

 

Película prohibida

 

Uno de los títulos más destacados del festival es Rafiki, de Wanuri Kahiu, película prohibida en Kenia por “fomentar el lesbianismo” y que causó polémica a su paso por el festival de Cannes, donde fue seleccionada. La ficción aborda la relación entre dos adolescentes cuyos padres son rivales políticos. De ese mismo país africano es Supa modo, ópera prima del director Likarion Waianaina que representará a Kenia en los Oscar. “Es una historia sobre una niña enferma de cáncer que sueña con ser una heroína y cómo los que la rodean le hacen creer que tiene esos superpoderes”, añade.

Uno de los nombres propios que asistirá al festival es el camerunés Jean-Marie Teno, realizador de grandes reportajes desde hace más de 20 años. Unos documentales que denuncian los efectos del colonialismo europeo. De él es Lieux saints (Lugares sagrados), que se podrá ver en el festival, donde plantea el acceso a la cultura de un barrio popular de Burkina Faso.

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