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La Diagonal se queda sin luces de Navidad

Los comerciantes denuncian que la falta de iluminación festiva por la quiebra del proveedor y su hartazgo con la política municipal

Alumbrado navideño en el cruce de la Gran Vía con Paseo de Gracia.
Alumbrado navideño en el cruce de la Gran Vía con Paseo de Gracia.

Las luces de Navidad del tramo central de la Diagonal de Barcelona pasarán las fiestas en algún almacén. La quiebra de la empresa proveedora, sumada al hartazgo de la asociación de comerciantes que debe sufragar la mayor parte del coste, dejará sin luces a una de las arterias más transitadas de la capital catalana.

La empresa instaladora se declaró en concurso de acreedores y hace tres semanas comunicaron a los comerciantes que debería ser otra compañía la que colgara el alumbrado navideño. Según relata Àlex Miró, gerente de la asociación de comerciantes Diagonal Barcelona, las otras compañías no les aseguraban que las luces fueran a estar disponibles en el puente de diciembre. “En función de la meteorología, el iluminado podría aplazarse hasta después de La Purísima. E íbamos a pagar lo mismo por mucho menos tiempo de iluminación”. Así que los comerciantes se negaron a pagar.

A la quiebra de la empresa se suman las quejas por parte de la asociación de comerciantes, ante, a su entender, la escasa implicación del Ayuntamiento. En Barcelona el alumbrado navideño corre a partes iguales entre las asociaciones de comerciantes y el Ayuntamiento. Pero la aportación de este no cubre el IVA, así que el reparto quedaría más próximo a un 70% para los comerciantes y un 30% para el Ayuntamiento, según indica Miró. En la Diagonal el presupuesto del alumbrado asciende a 50.000 euros, por lo que alrededor de 30.000 euros deberían ser cubiertos por los 70 negocios de la asociación.

Estos comercios también ven un agravio comparativo con calles como Aragó o Gran Via, en las que el Ayuntamiento sufraga la totalidad del alumbrado. Miró critica el programa de decoración de Colau: “Barcelona está a la cola de Europa en iluminación navideña. La gente viaja a otras ciudades como París o Londres para ver las luces. Hay ciudades que nos dan mil vueltas en la celebración de la Navidad, tenemos un pesebre en la plaza de Sant Jaume que es de todo menos un pesebre y que ha costado 150.000 euros”.

La asociación también se queja de las grandes empresas instaladas en el barrio y que no contribuyen a la iluminación. La tienda de moda de mujer La Bul está en la misma acera que gigantes como Mango y Zara. Su dueña, Marta Canut, es una de las comerciantes que siempre ha contribuido en la instalación de las luces y que año tras año ha visto la negativa a colaborar de los grandes comercios. “Exceptuando a El Corte Inglés, los bancos y grandes establecimientos se han negado a colaborar con la asociación”.

Algunos comercios de calles adyacentes a la Diagonal también se muestran preocupados. “Es una pena que nos quedemos sin luces”, comenta Elisabeth Galván, dueña de la tienda de decoración “Ego” del pasaje de Marimon. Una de las posibles soluciones a este desigual reparto de las “cuotas” entre comercios podría estar, según Miró, en los BID (Business Improvement District), áreas de promoción económica en funcionamiento en otras capitales internacionales. Un organismo que se dedicaría a mejorar las deficiencias de la zona, desde la seguridad, iluminación o limpieza, a cambio de un pequeño impuesto obligatorio para todos los comercios de la zona.

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